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Hampa acecha a vecinos de la casa presidencial

Vecinos de La Casona intentan resguardarse temprano en sus hogares para disminuir las posibilidades de ser asaltados

Vecinos de La Casona intentan resguardarse temprano en sus hogares para disminuir las posibilidades de ser asaltados

Motorizados están involucrados en 95% de los delitos que se cometen en Campo Claro, La Carlota y Santa Cecilia, en el municipio Sucre. La soledad y la falta de iluminación en las calles transversales facilitan la actuación de los antisociales

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Quienes viven en Campo Claro, La Carlota y Santa Cecilia se conocen. Son esas zonas familiares en las que es común saludar a un vecino en el abasto y en la farmacia o ver a abuelos jugando dominó en el bulevar, siempre en la misma mesa y alumbrados por un bombillo que improvisaron entre dos árboles para poder extender las partidas cuando comienza a oscurecer. Pero los residentes de este sector también tienen otra afinidad: no escapan de la inseguridad, a pesar de que están “al lado” de La Casona, la residencia presidencial que nunca ha ocupado Nicolás Maduro.

Como en cualquier lugar de Venezuela, la rutina de los vecinos del “club de las hijas de Chávez” consiste en intentar resguardarse temprano en sus hogares para disminuir las posibilidades de ser asaltados. Por la falta de iluminación y la soledad, principalmente en las calles transversales, las 5:30 pm pareciera ser la hora límite para llegar a casa y para el cierre de comercios.

Pero además, salir muy temprano en la mañana también representa un riesgo primordialmente para quien va caminando debido a los motorizados, que están involucrados en 95% de los delitos que se cometen en el sector, de acuerdo con la Coordinación de Seguridad Ciudadana Leoncio Martínez 1.

Una vecina de la calle F de Campo Claro, quien prefirió no identificarse, denunció que el 15 de junio, cuando su esposo salía de casa aproximadamente a las 6:40 am para llevar a su hija a la universidad, se encontró con cuatro hombres al abrir el portón. Dos estaban en moto y los otros dos en una camioneta. Los encañonaron para que entraran a su casa y los amarraron. En una de las habitaciones se encontraba una de sus hijas descansando, tras una sesión de quimioterapia. La sacaron del cuarto.

“¿Te duelen tus hijas? Porque me las voy a llevar si no abres la caja fuerte”, le dijeron los delincuentes, quienes tomaron efectivo en bolívares y en dólares, además de prendas de oro. También cargaron con dos computadoras, teléfonos y hasta con la cesta de ropa sucia, que llenaron con prendas de vestir y zapatos nuevos.

En medio del hecho, que duró hasta aproximadamente las 9:30 am, le dieron un cachazo a su esposo.

“Consiguieron una gorra roja y nos dijeron: ‘chavistas desgraciados, por culpa de ustedes nosotros somos choros”, recuerda.

Detalla que exactamente un mes y una semana después, en el mismo horario, volvieron en la misma camioneta y aprovecharon que su vecino iba a salir para meterse en su casa. A la pareja la amarraron y le quitaron un bebé de los brazos para ponerlo en la cama, mientras robaban.

“No te dejan cerrar la calle porque esto es una zona de seguridad, ¿Pero cuál seguridad? Solo es para ellos en La Casona. La gente está encerrada, esto da miedo. Estamos inertes, sin hacer nada, esperando que nos masacren”, ratificó.


Dos garitas ubicadas al principio y al final de la tercera avenida de Campo Claro tampoco pueden utilizarse como vigilancia privada por formar parte de la jurisdicción de la zona de seguridad. Diagonal a una de esas casetas vacías, se encuentra una ferretería que robaron dos veces en un mismo día y, a dos calles, una farmacia que ha sido asaltada por “niños”, con armas más grandes que ellos. También, como en otras partes del país, ha habido intentos de linchamiento a delincuentes.

Organización y prevención

Los vecinos han tomado precauciones ante la arremetida del hampa, que parece desdibujar el sector que en su momento acogió a inmigrantes españoles, italianos y portugueses. Las casas tienen cercado eléctrico y algunas, cámaras. Los residentes tratan de que coincidan sus horas de salida y así estar vigilantes mientras otro abre el portón de su casa. Además, se comunican a través de grupos de Whatsapp si ven algo inusual.

La Coordinación de Seguridad Ciudadana Leoncio Martínez 1 surgió como parte de la organización vecinal. Desde hace 16 años maneja reportes y estadísticas de los hechos delictivos que se registran en La Carlota, Campo Claro, Santa Cecilia y Agua de Maíz. Luego, esos datos los transmiten a los cuerpos de seguridad pertinentes.

Joel Zamora, miembro de la Coordinación, sostiene que los delitos han disminuido por el apoyo de la policía comunal de la PNB, integrada por funcionarios que están en contacto con los vecinos y que reciben las denuncias para poder estudiar cada zona y ejecutar los planes de seguridad que se requieren.

El módulo de la PNB ubicado en la avenida principal de La Carlota funciona solo en el día y en la noche mandan una unidad de patrullaje como apoyo, pero en ocasiones se retrasa su llegada. Zamora advierte que en ese período de espera se ha evidenciado un aumento de delitos, debido a que los delincuentes aprovechan el tiempo que se tardan los funcionarios en llegar para el cambio de guardia.

Los horarios de mayor incidencia delictiva en el sector, de acuerdo con el grupo vecinal, son: de 6:00 am a 9:00 am, de 12:00 m a 2:00 pm y de 6:00 pm a 9:00 pm.

Jhonny Campos, director de la región central de la Policía Nacional Bolivariana, manifestó la importancia de que los ciudadanos no teman hacer la denuncia y colaboren con los 21 policías comunales que están habilitados para esas cuatro zonas del municipio Sucre.

“La información de los vecinos es el punto de partida del trabajo policial, que la gente diga dónde le aprieta el zapato para tomar acciones. Estos funcionarios están en contacto continuo con la comunidad para intercambiar información y coordinar con los patrulleros para hacer los despliegues necesarios. La policía en la caseta no garantiza la seguridad”, afirmó.

Déficit de funcionarios y de patrullas

La crisis que vive el país ha afectado la operatividad de la Policía de Sucre.

Pablo Palermo, subdirector de Seguridad de la Alcaldía de Sucre, informó que actualmente cuentan con 120 unidades radiopatrulleras y 100 motos. Otras están paradas por falta de repuestos y de presupuesto.

Además, tienen un déficit de funcionarios. El municipio debería contar con 3.000 policías, pero tienen 900. Ha habido una ola de renuncias debido a la inseguridad, por la que también han sido asesinados funcionarios policiales. Muchos optan por irse a la empresa privada, como escoltas, para también percibir un mejor salario.

Palermo sostiene que los recursos que otorga el Estado a la Alcaldía de Sucre, para la policía, son insuficientes ante la creciente inflación que hay en el país.

“Hemos recibido recursos, pero como todo ha aumentado, no nos damos abasto. Han subido los precios de los cauchos, las baterías e incluso el mismo armamento de nuestros funcionarios. Las pistolas cuestan cuatro o cinco veces más que hace cinco meses”, dijo.

Sin embargo, el subdirector de Seguridad de la Alcaldía de Sucre dijo que han podido “arañar por aquí y por allá” y han recibido recursos de parte de la Cámara Municipal. Gracias a ello, por ejemplo, pudieron adquirir recientemente unos chalecos antibalas y aumentar el sueldo de los funcionarios.

"Puntos calientes"

Como parte de los programas de seguridad de la Alcaldía de Sucre, se encuentran los llamados “puntos calientes”. Tras un estudio de los sitios y las horas en donde hay más incidencia de delitos, se aumenta el patrullaje en esos sectores y se instalan puntos de control.

El punto de control más cercano a La Carlota y a Campo Claro es el ubicado en la plaza Miranda de Los Dos Caminos, al lado del centro comercial Millenium. Fue reinaugurado el 11 de octubre después de haber sufrido daños por un enfrentamiento entre uniformados del cuerpo de seguridad y antisociales, que ocurrió semanas atrás. También en la avenida Rómulo Gallegos, hay un punto de control entre la Universidad Humboldt y el Instituto de Nuevas Profesiones, principalmente en las noches.

Palermo agregó que los funcionarios de la PNB que están en el módulo de la avenida principal de La Carlota trabajan coordinadamente y están en permanente comunicación con Polisucre y Polimiranda para atacar cualquier problema que haya en la zona. Ahora están trabajando por incrementar la seguridad en la avenida principal de Los Ruices, también en colaboración con la Guardia Nacional.

Precisamente esa coordinación entre cuerpos de seguridad para atacar el hampa en el municipio, sin importar la tendencia política, fue una de las peticiones de los vecinos en una asamblea que se celebró el pasado 6 de octubre en la tercera avenida de Campo Claro y en la que participaron representantes de Polisucre y de la Policía Nacional.

“Estamos tratando de lograr la unión. Como dice el alcalde Ocariz, hay que dejar la política a un lado. Cada quien tiene sus creencias, pero la seguridad, educación y salud no pueden resultar afectadas por este motivo”, dijo Palermo al respecto.