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Gobierno confió en la masificación y sacrificó la calidad educativa

Desde hace seis años se mantiene el ahogo presupuestario a las instituciones autónomas

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La inclusión universitaria fue la bandera del gobierno de Hugo Chávez en 14 años. Sin embargo, la intención de dar cabida a más alumnos mermó la calidad educativa.

Los registros más recientes sobre la matrícula en ese subsistema datan de 2011. Ese año, el Ministerio de Educación Universitaria afirmó que había 2,3 millones de estudiantes; 13 años antes la cifra era de 800.000.

Los cambios del sistema de admisión y la creación de instituciones paralelas a las tradicionales dieron pie a la explosión demográfica en las aulas.

En 2004, el entonces ministro de Educación Superior, Samuel Moncada, describió las pretensiones gubernamentales: “Hay que transformar, revolucionar la educación superior, crear una nueva realidad, abriendo las puertas de las universidades a mayor población”.

Luis Bravo Jáuregui, director del Centro de Investigaciones Educativas de la Universidad Central de Venezuela, asegura que el Gobierno adoptó la inclusión como política, pero no logró que el subsistema creciera por completo.

“Se ha modificado el modelo y eso es lo que ha crecido, no las instituciones. Las universidades de tradición están en franco retroceso. El modelo descrito para el venezolano en la Constitución no crece, se contrae”, señaló.

Una de las instituciones transformadas para admitir más alumnos es el Instituto Universitario Politécnico de las Fuerzas Armadas Nacionales, que en 1999 cambió a Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada. Posteriormente, se abrieron otras como la Universidad Bolivariana de Venezuela, las universidades del Deporte, de la Seguridad, de las Artes y de los Trabajadores.

Varias universidades experimentales, como la de los Llanos Ezequiel Zamora o la Rómulo Gallegos, están bajo el control oficial. Después de 2003 se creó la Misión Sucre, que abrió las Aldeas Universitarias y los Programas Nacionales de Formación, que se pueden cursar en cualquier punto del país. También se lanzó la Misión Alma Máter. Ninguna posee un sistema de admisión que evalúe aptitudes. Todo el aparato universitario oficial tiene en común la carencia de autonomía, el desarrollo de contenidos ideológicos, carreras paralelas y los aportes económicos superiores a los entregados a las universidades más antiguas.

Leonardo Carvajal, miembro de la Asociación Civil Asamblea de Educación, indica que en esas universidades no hay respeto a la pluralidad debido a la existencia de un modelo ideológico sectario.

“Ellos siguen la lógica del ordeno y mando de Francisco Franco. Quieren un único comandante. Hay cerca de 30 profesores que han sido funcionarios del Gobierno y apoyan esa idea. Su lealtad es hacia un comandante y no con una institución”, expresó.

Alicate

Las universidades autónomas tienen su propia normativa, regida por la Ley de Universidades. Entre 2007 y 2013 el porcentaje de presupuesto asignado ha permanecido invariable, sin considerar los ajustes por causa de la inflación.

Bravo Jáuregui dice que el Gobierno tiene un alicate para acabar con las instituciones tradicionales. Enumera los ataques a la infraestructura de la UCV y la ULA, y la falta e atención a las denuncias, como ejemplos.

“Cada vez que se movilizan para obtener más presupuesto o mejor trato, se activan los grupos violentos para desmovilizarlas”, dijo.

El diseño de leyes en el Parlamento también es reflejo de las intenciones de violentar la autonomía. La Ley de Educación Universitaria, aprobada el 23 de diciembre de 2010, transformaba el sistema de elección de autoridades y redefinía la comunidad universitaria para dar derecho al voto a toda la comunidad por igual. También reformaba el sistema de ingreso. Describía la contraloría social como una facultad de las comunidades externas a las universidades. Pese a que se aprobó, fue devuelta por el fallecido presidente Hugo Chávez en enero de 2011 por considerar que no se había debatido lo suficiente. La aprobación de la Ley de Consejos Estudiantiles, aún en proyecto, otorgaría a los alumnos la potestad de manejar el presupuesto bajo la tutela de los consejos comunales.

(RECUADRO)

Cambios y promesas
A lo largo de sus 3 períodos gubernamentales, Hugo Chávez prometió la transformación de varias localidades en universidades. Los ofrecimientos no se cumplieron. En 2002, dijo que Miraflores sería un complejo universitario. Dos años después informó que el hotel Macuto Sheraton, en Vargas, sería una sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela y la Universidad Marítima del Caribe. En 2007 informó que se crearían 58 universidades de la Misión Alma Máter, pero sólo se concluyeron 6.
Casi todos los ministerios cambiaron de denominación varias veces y la cartera de Educación Universitaria no fue la excepción. Pasó de llamarse Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a Ministerio de Educación Superior en 2002 y, luego, en Ministerio de Educación Universitaria en 2009.