• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Gobierno incumple leyes que castigan el acoso laboral

Los especialistas señalan que es público y notorio que los empleados públicos son obligados a asistir a marchas | Cortesía Prensa Miraflores

Los especialistas señalan que es público y notorio que los empleados públicos son obligados a asistir a marchas | Cortesía Prensa Miraflores

La Lopcymat y otras regulaciones establecen sanciones para quien ejerza violencia física o psicológica contra empleados

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Obligar a un empleado público a asistir a un acto político en contra de su voluntad o a colocarse una gorra o franela identificada con un candidato que no es de su preferencia puede considerarse una forma de acoso laboral, que implica presión psicológica y moral.

En Venezuela hay varias leyes que establecen sanciones contra el acoso, pero no se cumplen; entre ellas están la nueva Ley Orgánica del Trabajo, la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo y la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que castigan la violencia física y psicológica en cualquiera de sus formas. 

Desde el punto de vista jurídico, el abogado laboral Carlos Flores considera contradictorio que el mismo Estado que promueve las leyes que dan protección y estabilidad, simultáneamente incumpla y amenace con despido a quienes no acudan a determinado acto de proselitismo político.

Este cuadro se agrava porque los órganos del Estado que están obligados a velar por la tranquilidad laboral están supeditados a directrices gubernamentales y nunca van a dar una respuesta oportuna. Por ejemplo, los funcionarios del Ministerio del Trabajo, que es el organismo encargado de recibir las denuncias, también están obligados a asistir a las marchas.

Flores refiere que no hay equidad ni igualdad y por eso en muchos casos los trabajadores se abstienen de tramitar las denuncias. Recuerda casos como los despidos masivos de Pdvsa: en la Inspectoría del Trabajo todavía están numerosos expedientes en curso, en espera de sentencia. También menciona el de los trabajadores tribunalicios, que protestaron porque fueron despedidos y aún aguardan que se ejecute la orden de reenganche.

Señala que en los casos de acoso laboral es difícil demostrar que al trabajador lo obligaron a algo, pero en los episodios que ocurren en la actualidad se trata de un hecho público y notorio. “A la mayoría de los empleados públicos les dan una franela y una gorra, los convocan a la concentración y les pasan lista”, acota.

Mobbing en potencia

Mobbing es el vocablo inglés para denominar el acoso u hostigamiento psicológico que el empleado sufre en su lugar de trabajo. Para los psiquiatras, no existe duda de que las presiones a las cuales son sometidos los empleados públicos son una forma de acoso laboral.

El psiquiatra Rubén Hernández Serrano explica que el acoso laboral no es más que la utilización de un poder “sea político, militar, religioso o gerencial, de cualquier nivel superior, con personas que están por debajo de la escala jerárquica, con determinado objetivo”. Considera inaudito y sin precedentes por ejemplo, que los empleados públicos tengan que ir vestidos de rojo los viernes o que les obliguen a ir a las marchas.

“Desgraciadamente, ninguna persona se atreve a denunciar en un tribunal de justicia o en un organismo. La gente tiene mucha rabia interior, que no puede expresar porque está cuidando un cargo o un puesto”.