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Las 14 horas de gestación de la junta patriótica estudiantil

Pese a la medida, las barricadas persisten varias zonas de esos municipios | Foto: Leonardo Noguera/El Nacional

Barricadas | Foto: Leonardo Noguera/El Nacional

Cerca de 70 estudiantes escogieron la ciudad de Mérida para reunirse y redactar un manifiesto en el que exigen un cambio de gobierno

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Ya no bastaban los mensajitos de texto, a veces encriptados para burlar la persecución de los cuerpos de seguridad; era imprescindible reunirse y articular las ideas que parecían desperdigadas en las calles de 6 estados del país. Para ello era necesario vencer los obstáculos impuestos por el Sebin para impedir que los líderes estudiantiles se trasladaran en avión. El 2 de marzo lo lograron. A las 2:00 pm, en un salón de fiestas de las residencias Cardenal Quintero convergieron 70 jóvenes para iniciar una jornada sin horario que se extendió por 14 horas.

En medio del asedio de grupos armados afectos al oficialismo, pero con el respaldo de varias comunidades que los protegieron con todos los recursos a su alcance, constituyeron la Junta Patriótica Estudiantil y Popular, y emitieron un primer manifiesto con el propósito de acelerar un cambio de gobierno. Y aclaran: no se trata de una rectificación del presidente Nicolás Maduro, sino de su salida del poder.

“Escogimos reunirnos en la zona de batalla, donde los vecinos se han puesto de acuerdo para cuidarse. Donde una señora baja el café para los que cuidan la trinchera a las 9:00 pm y a las 2:00 am baja otra con unas arepas”, expresa Villca Fernández, secretario de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de los Andes.

Liliana Guerrero, presidenta de la misma organización estudiantil, narra que la idea inicial era reunir a la dirigencia andina, pero la necesidad de afinar estrategias hizo que se sumaran estudiantes de todo el país.

“Fueron llegando personas de distintos estados. Nos reunimos en el edificio Los Apamates. Llegamos caminando desde El Campito porque había muchas trincheras. No había forma de entrar de otra manera”, detalla.


Trincheras de libertad

La avenida Cardenal Quintero, que da nombre a las residencias, está enclavada en una zona popular merideña. Allí los manifestantes izaron la bandera que identificó la Campaña Admirable liderada por Simón Bolívar, que dio pie al Decreto de Guerra a Muerte contra la corona española en 1813.

“Cuando vamos entrando a Mérida por la Vuelta de Lola, vimos una ciudad atravesada por las trincheras de la libertad. Veíamos una confluencia de jóvenes estudiantes, dirigentes políticos y representantes de la sociedad civil que nunca habíamos visto”, agrega Gabriela Arellano, consejera universitaria de la ULA.

En el encuentro se recopilaron estrategias. Fernández señala que los líderes de otros estados se llevaron de Mérida ideas para proteger a los manifestantes en otros puntos del país.

“La gente nos recibió con mucho entusiasmo, nos colocaban rosarios en el cuello”, recuerda Guerrero. “Pero lo más sorprendente –acotó Arellano– era la organización: desde el que activa las sirenas cuando se aproximan las tanquetas, pasando por el que mantiene la barricada para cerrar el paso a los colectivos, hasta la señora que nos hacía las arepas y nos pasaba mensajitos escritos en papel: “¡Resistan, no se dejen manipular!”

Guerrero y Arellano destacan la austeridad del encuentro. Los estudiantes se sentaron en el piso del salón de fiestas, donde no había sillas ni mesas, solo cigarros y café.

“La reunión comienza como a las 2:00 pm. Como a las 5:00 pm llegan los colectivos. Volvieron a sonar las sirenas. Era como si estuviéramos en una guerra. A pesar del asedio, empezamos a redactar un manifiesto, con papel y lápiz, porque no teníamos ni siquiera una computadora”, precisa Arellano.

Cada quien comenzó a aportar ideas y los primeros consensos fueron que no existían condiciones para el diálogo con el gobierno, que no debía haber un solo vocero y, aún más, que esto no era una lucha exclusiva del movimiento estudiantil. 

Arellano asegura que el acoso iba en aumento. “Comenzaron a dispararnos. La gente del colectivo gritaba mi nombre y el de dos compañeros más. Nos decían que no íbamos a salir vivos de ahí, pero la gente de esos edificios bajaba y nos resguardaba. Nos decían: ‘Muchachos, tranquilos que no les va a pasar nada’. Daban ganas de llorar. Era muy emocionante ver un pueblo que te cobijaba. Si en algún momento de mi vida me he sentido orgullosa de ser estudiante fue en ese instante”.

El ataque se prolongó hasta después de las 11:00 pm. A medianoche acordaron proseguir la reunión en otro lugar. Los estudiantes se trasladaron a otro edificio, seis cuadras más abajo.

Se construyó un pasillo flanqueado por 2 hileras de 300 personas, la mayoría de ellas encapuchadas. Con trapos impregnados con Maalox y vinagre, prevenían los efectos de un posible ataque con lacrimógenas.

Arellano considera que no es más que una intriga para dividir que el gobierno haya señalado que la Junta Patriótica Estudiantil y Popular va sustituir a la Mesa de la Unidad Democrática: “No es verdad; lo que esperamos es que la MUD se sume. En Mérida estuvimos 70, en Barquisimeto fuimos 225. No estamos luchando para que Maduro rectifique, sino por un cambio de gobierno. No podemos seguir entre colas para buscar alimentos y miedo a que nos maten”. 

Suma de sectores

La Junta Patriótica Estudiantil y Popular pide la renuncia de Nicolás Maduro. “Hasta que no se cumpla lo que dice el Manifiesto de Mérida no vamos a bajar la protesta. Aquí no existen mesas de diálogo”, asegura Villca Fernández, quien agrega que su lucha es pacífica. “Hasta ahora no ha habido ni una sola prueba que muestre a un estudiante armado o disparando. Los muertos los ha causado el régimen y la GNB”, concluye.

Hoy, la junta se reunirá en Táchira donde esperan sumar más actores de la sociedad civil y los gremios. La agenda está marcada por una frase contenida en el Manifiesto de Mérida: “Cualquier posibilidad de diálogo para nosotros está condicionada, imperativamente, por un cambio de raíz del sistema político”.


Gabriela Arellano

Es tesista en la Escuela de Historia y consejera estudiantil de la Universidad de los Andes. También es dirigente de la juventud del partido Voluntad Popular.


Liliana Guerrero

Presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de los Andes. Fue la primera mujer en presidir la FCU-ULA. También es la vicepresidenta de Participación Ciudadana del partido Un Nuevo Tiempo en Mérida. Es estudiante de Ingeniería de Sistemas.


Villca Fernández

Es el secretario general de la FCU-ULA y fundador del Movimiento Liberación. Ha realizado cinco huelgas de hambre. La última en la Nunciatura Apostólica en Caracas para exigir mejoras en providencias estudiantiles y mejores salarios para los docentes.