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Fuentes de agua son insuficientes ante la sequía

El embalse La Mariposa esta cubierto de bora, que impide la entrada de luz y oxigeno al agua | Foto William Dumont

El embalse La Mariposa esta cubierto de bora, que impide la entrada de luz y oxigeno al agua | Foto William Dumont

Hidrocapital reportó disminución de los caudales de los ríos que surten Guarenas y Barlovento, lo que afecta el suministro en esos sectores 

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Cada gota de agua cuenta cuando la sequía se prolonga más de lo habitual. En el sur del país, donde a principios de mes debieron haber ocurrido las primeras lluvias, las precipitaciones se demoraron 15 días y en el eje norte-costero, pese a que estadísticamente ya llegó la temporada lluviosa –de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología– aún no se ha presentado el primer aguacero. 

En 66 años de registros pluviométricos del departamento de Hidrometeorología de la UCV, solo en 2003 y en 1996 se reportaron meses de mayo sin lluvias como el actual. Su ausencia afecta servicios como el suministro de agua potable.

Mairin Reyes asegura que “desde hace meses” recibe agua en su casa una vez por semana. “En Guarenas nadie sabe cuándo va a llegar. No hay una programación. La última vez llegó un domingo, pero a veces puede que sea a las 3:30 am y a las 7:00 am la vuelven a quitar”. Hidrocapital informó en un comunicado que los ríos Curupao, Izcaragua y La Churca, que abastecen a más de 90% de la población de Guarenas, experimentan “una dramática” disminución de caudal actual, que se calcula en 70%. Eso “los hace insuficientes para cubrir la demanda, lo que ocasiona discontinuidad en el servicio y la extensión de los tiempos de espera entre ciclos de suministro”, indica el texto de la empresa estatal. Otra nota de la hidrológica da cuenta de una situación similar en Barlovento.

Toda el agua de la urbanización Terrazas del Ávila, en Caracas, se toma de dos caudales naturales que bajan directamente del Waraira Repano. Se conocen como las tomas Galindo y La Urbina, ambas se encuentran bajo la administración del Instituto Municipal Autónomo de Aguas y Acueductos del Municipio Sucre.

Luis Rincón, uno de los operadores de la toma Galindo, afirmó que actualmente la planta produce 12.000 litros de agua por segundo, cuando lo normal sería entre 25.000 y 30.000 litros de agua por segundo para abastecer 40% de la urbanización, constituida por 117 edificios donde viven 16.500 personas. El 60% restante se surte de la otra toma. El dique de Galindo muestra niveles muy por debajo de los habituales, a lo que se suma un bote en la tubería que lleva el agua al desarenador.

“El agua llega a los edificios cada 72 horas, pero hay casos en los que puede faltar hasta por 5 días. Los residentes de los edificios se ven obligados a contratar camiones cisternas, cada camión cobra 5.000 bolívares y cada edificio compra 3 y 4 veces por semana”, dijo José Antonio García, presidente de la Asociación de Vecinos de Terrazas del Ávila. En Galindo, además, deben sortear actos vandálicos.

Rincón denunció que hay grupos que entran a las instalaciones e intentan romper una tubería de PVC recientemente instalada, que traslada el agua del dique al área de potabilización. El IMAS aprovecha estas tomas para surtir de agua a sectores de Petare como La Alcabala y La Parrilla, pero debido a la poca afluencia el agua no llega con fuerza a la estación de bombeo.  

Aprovechar el subsuelo. En Hidrocapital aseguran que el país experimenta una sequía desde finales de 2013. Pese a la escasez del líquido, para Caracas se produce el equivalente a 400 litros de agua por persona y por día, cuando lo ideal sería que una persona consumiese 150 litros diarios. “Hay un elevado porcentaje de tuberías con averías, se pierde entre 30% y 40% del agua. Estamos en sequía, la demanda es la misma y botamos el agua al subsuelo”, subrayó José Ochoa, decano de Ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello y especialista en Hidrología. Sugirió la ejecución de un plan de mantenimiento de tuberías comenzando por los grandes alimentadores, mejorar la infraestructura de las tomas en el Ávila, y recomendó aprovechar las aguas subterráneas: “En el subsuelo hay muchos pozos que están clausurados, deberíamos abrirlos y aprovecharlos en épocas de emergencia”.

Silvia Acuña, profesora de Ingeniería Sanitaria en la Universidad Metropolitana, dijo que las políticas públicas en períodos de sequía deberían estar orientadas a educar a la población sobre el manejo consciente del agua para no malgastarla. Propuso enfocarse en el mantenimiento y operación correcta del sistema de distribución.

Las diferencias de altura en el área metropolitana, aunadas con la diferencia de altura de Caracas con respecto al embalse de Camatagua –que es el principal alimentador de la ciudad– causan desigualdades en la disponibilidad del recurso hídrico, por lo que hay zonas que siempre cuentan con agua, como el centro de Caracas, y otras en las que falta constantemente, como El Junquito.  


En los embalses. Cuando no llueve hay una concentración mayor de nutrientes en los embalses, esta se produce, entre otras razones, debido a la materia orgánica que cae en las represas por la falta de canalización de las aguas servidas. “Cuando hay sequía el agua de los embalses se enturbia, lo que dificulta el paso de luz necesaria para la fotosíntesis, además aumenta la concentración de la carga orgánica proveniente de los afluentes que surten el embalse, que hace necesario utilizar una mayor cantidad de químicos para purificar el agua”, explicó Antonio Machado, profesor de Biología en la Universidad Central de Venezuela. Ernesto González, investigador del Instituto de Biología Experimental de la UCV, agregó que la calidad del agua que se bombea a Caracas es buena al momento de salir de la planta potabilizadora, pese a la concentración de nutrientes: “El problema son las tuberías que tienen más de 50 años”. Sobre Camatagua, que es el embalse del que se surte 40% de Caracas, indicó que cada día es más insuficiente: “La alternativa es que terminen de construir el embalse de Cuira, que aportaría al sistema 1.000 metros cúbicos por segundo”. La obra debió estar lista en 2009. 


Amenaza sobre La Mariposa. De lejos, el embalse La Mariposa luce como si fuese un prado, en el que provoca acostarse a descansar. Un manto verde cubre casi la totalidad de la represa, que tiene capacidad para almacenar 8 millones de metros cúbicos de agua y una superficie total de 54 hectáreas. Para quienes viven en las inmediaciones de la carretera nacional Las Mayas la situación del embalse es “una tristeza”, tanto por la acumulación de bora o jacinto de agua en la superficie como por la inconsciencia de quienes han invadido la montaña y terminan deponiendo las aguas servidas en las quebradas que desembocan en el embalse. “Hay una falta de cultura o de conciencia, no queremos tener aquí otro río Guaire. Por suerte, el agua del río La Mariposa aunque no es potable es bastante limpia. Nosotros la aprovechamos para fregar o para limpiar”, dijo Fernando Gámez, vecino del sector La Colmena. Al llegar arriba, en la Cortada del Guayabo, hay una fábrica procesadora de pollo que tiene encendidas las alarmas de los vecinos, pues tiene un desagüe de aguas servidas que cae directamente en la montaña y causa malos olores. Algunos residentes aseguran que por el tubo salen hasta pedazos de pollo. “Antes La Mariposa era intocable, pero ahora se siente el cambio. Hay demasiados brujos e invasores, a quienes en lugar de ponerles coto terminaron haciéndoles las casas. Da mucha lástima el deterioro. Cuando yo iba a hacer mi vivienda el Ministerio del Ambiente tenía muchos controles, ahora no hay nada de eso”, recordó Josefina Vásquez.


TESTIMONIOS. “En teoría tenemos solo un día con racionamiento y ahora falta hasta tres veces por semana. No hay un plan informativo del día en que habrá racionamiento. Lo sabemos por la rutina” Rita Cedeño, habitante de Guarenas   “En Venezuela hay un desorden en cuanto al gasto de agua que empieza en la misma casa. Deberíamos comenzar a aprovechar el agua de lluvia y no utilizar el agua potable, que cuesta dinero, para lavar el carro” Antonio Machado, profesor de Biología


CIFRAS

17,7 metros cúbicos por segundo es la producción de agua potable del Sistema Metropolitano. Ofrece una dotación media per cápita de 470 litros al día.  

119 plantas potabilizadoras funcionan en Venezuela, con una capacidad instalada de 132.390 litros por segundo.