• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Formación en educación especial está en una encrucijada

Expertos coinciden en que hay que modificar el currículo universitario para responder a la nueva política del ministerio

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Hace poco más de un año, el Ministerio de Educación presentó una propuesta de cambios para la educación especial, que desencadenó una ola de críticas. Si bien esa transformación ha avanzado, el debate aún no termina. Uno de los asuntos que genera preocupación es la formación de los docentes, que deben desarrollar nuevas competencias para asumir el reto.

Lo que propone el ministerio es modificar los nombres y el enfoque de las instituciones de educación especial. La intención, afirmaron funcionarios, es que prevalezca lo educativo antes que lo médico. Una de las tareas es incluir a los alumnos con discapacidad en escuelas regulares, bien sea en aulas convencionales o en salones especiales en los colegios.

La idea -de acuerdo con la ministra Maryann Hanson- es fomentar la integración. Sin embargo, la tarea no es tan sencilla. Ana María Rojas, coordinadora nacional del Programa de Educación Especial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, apunta que muchos docentes de las aulas regulares no se sienten preparados para afrontar la nueva forma de trabajo.

"En la carrera se dictan algunas materias, pero no tienen formación específica para cada discapacidad. Se deben hacer las adaptaciones curriculares para que ellos rindan.

No se puede integrar a un niño sin haber realizado estos cambios", explica. Agrega que, en estos casos, es imprescindible la presencia de maestros especialistas en el área.

Rebeca Estefano, coordinadora de la carrera de Educación, mención Dificultades de Aprendizaje, en la Universidad Nacional Abierta, está convencida de que los cambios curriculares son necesarios. "Hay que hacer una revisión no solamente para educación especial, sino también para toda la formación docente. Si los maestros de aulas regulares van a trabajar con esos niños, deben tener los conocimientos para hacerlo", dice.

Esos cambios de currículo, indica Estefano, pueden tardar.

Se debe discutir qué materias son necesarias para desarrollar ciertas competencias, o si, más bien, es necesario hacer transformaciones en las asignaturas. Por ejemplo, dar herramientas para que un maestro de geometría pueda enseñar a una persona con deficiencias visuales.

También, hay que formar a los docentes para que puedan guiar a los otros niños en la aceptación de las diferencias.

"No es tan sencillo. Hay que hacer ajustes. Es cierto que debe haber docentes especialistas en el aula, pero ellos no pueden estar todo el tiempo allí".

Para Estefano, no sólo se deben hacer los cambios en los estudios de pregrado, sino que también hay que desarrollar cursos de actualización para los docentes graduados. "Este esfuerzo se debe hacer por respeto a los niños".

Debates anteriores. Es cierto que la transformación ordenada por el ministerio ha obligado a los especialistas a pensar más en la necesidad de cambios. Sin embargo, las discusiones sobre un nuevo currículo se han realizado desde hace tiempo.

En la Universidad Pedagógica Experimental Libertador -donde se ofrecen las menciones en deficiencias auditivas, dificultades de aprendizaje y retardo mental- se desarrollan las nuevas directrices del currículo, no sólo para educación especial sino también para el resto de las áreas. Rojas considera que la formación docente debe incorporar las herramientas tecnológicas para enseñar, y también debe haber transdisciplinariedad y un enfoque humanista.

En 2007 había documentos que daban cuenta de la preocupación por los cambios.

Ese año, Ludmilan Zambrano, entonces coordinadora nacional de Programa de Educación Especial de la UPEL, presentó un informe con propuestas.

Entre otras cosas, consideraba que el docente de educación especial debía ser capaz de incorporar a las familias, a la comunidad, ser innovador y manejar los conocimientos de su especialidad.

El texto indicaba la necesidad de crear cursos para preparar a los docentes en autismo, sordo ceguera, discapacidades múltiples y otras áreas.

En la UNA, señala Estefano, se hicieron adaptaciones en 2005 -para que el enfoque fuera más pedagógico-, con unificación de criterios con otras universidades: "Ahora debemos hacerlo otra vez. Lo que pasa es que el ministerio no nos dio tiempo.

Queremos que se organicen reuniones para lograrlo. Hay que garantizar que los niños con discapacidad se incorporen en la escuela, a la vida".