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Filuc se consolidó como evento crucial de las letras nacionales

Las mesas organizadas por Libros El Nacional demostraron la rica tradición cuentística de las letras nacionales| Foto: William Dumont

Las mesas organizadas por Libros El Nacional demostraron la rica tradición cuentística de las letras nacionales| Foto: William Dumont

La feria que terminó ayer demuestra que los venezolanos, al fin, tienen interés en la lectura

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A pesar de que el mercado editorial se contrajo por la falta de insumos para publicar, la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo cerró ayer con la satisfacción de haberle dado a quienes asistieron a sus encuentros y recorrieron sus stands la seguridad de que la literatura es la única utopía que se ha hecho real en los últimos 14 años.

Cierto que fueron escasas las novedades que se presentaron en estos diez días de foros culturales, pero ese poquito que había la gente lo absorbió con agrado, desde los bestsellers hasta los ensayos filosóficos, incluyendo las publicaciones sesudas de las editoriales independientes españolas, Candaya y Turner, ambas invitadas para este encuentro. Algunos libreros se quejaban de que en 2012 si en un día vendían 50 libros, este año vendían 30. Otros lo entendían y señalaban que hoy los títulos cuestan el doble que hace tres meses. El fantasma que recorre las calles de Venezuela no es el del comunismo, sino el de la crisis financiera.

Contra la pobreza mental. La edición nacional está en aprietos, pero la literatura está viviendo su mejor momento. Ojala los gestores públicos pusieran atención a estas señales, pues son indicios del fortalecimiento intelectual del verdadero “hombre nuevo” que se está formando en el país a pesar de las medidas culturales del oficialismo que considera elitesco al ejercicio intelectual, tal y como lo prueba la ley de cultura, el cerco financiero a las universidades públicas y –en claro desprecio del derecho humano a la bibliodiversidad– la necesidad que tienen las distribuidoras, si pretenden importar libros de editoriales de otros países, de pedir al Ministerio de Industrias un Certificado de No Producción Nacional, es decir de explicarle a los gobernantes lo que deberían saber: que en Venezuela se necesitan leer libros de autores extranjeros. La Filuc también ha sentido directamente los embates de la política. Como este año el gobernador es un miembro del PSUV, la Feria percibió 500.000 bolívares menos que en 2012, cuando gobernaba Henrique Salas Feo, de Proyecto Venezuela.

Pero es el buen ánimo de los venezolanos lo que mantiene a flote el país en sus peores momentos. Y el corazón de la Filuc no es excepción. Es de destacarse el trabajo del comité organizador, compuesto por profesores y alumnos de la Universidad cuya presteza para el servicio y su buen humor fueron comentados entre los escritores invitados al evento. Su eficiencia hace pensar en el equipo de mexicanos que construye el encuentro literario más importante del habla castellana: La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, llevada por la universidad de esa ciudad. Con ese buen augurio por delante, los organizadores ya se preparan para el año porque, en el afán de que Venezuela sea un país de lectores, el trabajo de los profesores de la Universidad de Carabobo y sus alumnos nunca termina.

Lo Dijo

Miguel Ángel Rondón. Librero

Las ventas de esta feria han estado bien, han sido buenas. La última vez que estuve en esta feria fue hace seis años, en su octava edición, cuando se realizó en Naguanagua. Me parece que para ese centro comercial iba más gente que para el Metrópolis Los libros que más hemos vendido en este stand son los ensayos de filosofía porque entran muchos profesores y estudiantes.

Leticia Quiñones. Ingeniero Mecánico

Todos los años vengo a Filuc. Me encanta venir y recorrer sus pasillos. Tengo un método: primero hago un breve paneo por toda la feria y luego vuelvo a recorrerla deteniéndome en los sitios que más me han llamado la atención. La feria ha tenido un efecto importante en la población lectora de la ciudad, pues las personas arrastran y aunque no seas un lector asiduo, al presentarte tantos libros, te sientes obligado a comprar y leerte, por lo menos, un libro.

Mariana Ávila. Educadora

Filuc es un espacio para la promoción de la lectura y del lenguaje oral, en especial desde Chamario. En el pabellón infantil se han introducido varios cambios que han gustado a los niños como los Cuentacuentos y esto le da a la feria un sabor muy especial.