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Filippo y la dinastía de perrocalenteros

Filippo, al centro, con sus primos en el primer puesto de perros calientes de Altamira | Cortesía familia Saglimbeni

Filippo, al centro, con sus primos en el primer puesto de perros calientes de Altamira | Cortesía familia Saglimbeni

Filippo Saglimbeni falleció ayer a los 88 años de edad. Su familia invita al velatorio esta tarde en el Cementerio del Este

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Una avalancha de condolencias de 140 caracteres rindió tributo al perrocalentero más famoso de Caracas, fallecido ayer a los 88 años de edad y quien hace 60 años inició la dinastía de la comida callejera con un puesto en forma de pan con salchicha, al que le siguió uno con toldo de rayas llamado “El perrito” y otros hechos de aluminio con un menú invariable: perros calientes, hamburguesas y jugo de piña.

Antes de ayer, Filippo también acaparó menciones en Twitter sin tener cuenta en la red social. El mes pasado alguien se preguntó qué pensaría de las batallas campales en la plaza Francia de Altamira. Hace dos años, cuando el expresidente Hugo Chávez estaba convaleciente, un tuitero postuló al siciliano como sucesor por ser ejemplo de tesón. En 2007, su nombre apareció en una Gaceta Oficial, pues fue declarado patrimonio cultural del municipio Chacao junto con el Obelisco y la misma plaza. 

Filippo Saglimbeni levantó una familia de tres hijos universitarios con un puesto de perros calientes. “Trabajaba 18 horas al día, era otra Caracas. Todos los que rumbeaban terminaban ahí, venía gente de San Martín, del centro”, recuerda María, una de sus sobrinas.

Atendió el negocio hasta finales de los años noventa, cuando se lo encargó totalmente a su cuñado Filippo Costa, quien desde hace 15 años se reparte el trabajo con Antonio Saglimbeni, hijo del Filippo inicial, quien –dicen– preparaba una ketchup casera en la década de los cincuenta. Después del de Filippo, el puesto más viejo de la ciudad es el de Joao, instalado hace 40 años en Las Mercedes, asegura Franco Saglimbeni, hijo del famoso perrocalentero.
 
Con el pase de testigo –o de perrocaliente– Filippo no se retiró. Su hijo recuerda que hace menos de un mes lo fotografió con una pala frisando la casa, cuidaba una parra cargada de uvas que es la antesala del que fue su hogar e iba y venía solo por Los Palos Grandes y Altamira. “Pensamos que duraría más, era muy sano, aunque se comía una pizza con coca cola a las 11 de la noche. Al menos se fue con los grandes de esta semana, con Feliciano, Mayra Alejandra y García Márquez”.

Su familia invita a sus amigos y familiares al velorio, que comenzará a las 6:00 pm en la capilla 6 del Cementerio de Este. El sepelio se realizará mañana domingo.