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Fieles de relevo para el Nazareno de San Pablo

La talla del Nazareno de San Pablo es una de las que mayor devoción tiene el país | Foto Raúl Romero

La talla del Nazareno de San Pablo es una de las que mayor devoción tiene el país | Foto Raúl Romero

Aunque la imagen de Jesucristo con la cruz tiene más de 370 años captando el fervor de los feligreses, todavía es desconocida para algunos creyentes. La talla española es una de las que mayor devoción tiene el país. Estas son las historias de cinco familias que acudieron este Miércoles Santo, por primera vez, a la Basílica de Santa Teresa para conocerlo, pedirle milagros o agradecerle favores. Ellos son los “primerizos” del Nazareno de San Pablo

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Escapada de las labores
María del Cielo de Rodríguez llegó este Miércoles Santo a la Basílica Santa Teresa a escondidas. Nació en Portugal hace 67 años y llegó al país cuando apenas era una adolescente de 17 años de edad. Ahora vive en El Llanito, tiene 3 hijos y 5 nietos y nunca antes había entrado a este templo a orarle al Nazareno de San Pablo, por estar ocupada con las labores del hogar.

“Siempre había querido venir pero me la paso trabajando en casa. Cuido a mis hijos y nietos y además, de vez en cuando, les hago comida a los pobres que se acercan a mi puerta buscando apoyo. Hoy vine escapada de mi familia. Les dejé una nota. A veces prefiero no decir nada para que no me llamen fanática, pero creo que uno tiene que emular a san Francisco, quien abandonó todo para servir  a los demás”, explicó María del Cielo.

Luego de escuchar la misa oficiada por el cardenal Jorge Urosa Savino, María del Cielo concluyó que el Nazareno empezaba a hacerle milagros sin que ella los hubiera pedido: “La verdad estoy sorprendida. No sé cómo logré entrar al templo, coincidí con la misa del cardenal —que estuvo muy bonita—, pude pedirle por la salud de toda mi familia y ahora hasta me entrevistan en la prensa. Me voy contenta”, comentó.


Fe de abuela y madre
A menos de tres metros del altar, Yudajaneri Hernández, de 17 años de edad, cargaba en brazos a su hijo Alan Manzanilla, de solo 7 meses de nacido. Es también la primera vez que acude a la Basílica Santa Teresa. Este Miércoles Santo partió desde Antímano para pagar una promesa por la salud de su bebé.

“Le maltrataron mucho el cerebro cuando nació y eso hizo que le faltara el oxígeno. Los médicos lo pasaron directo a una incubadora y yo le pedí al Nazareno que me lo salvara. Es el único que puede hacerlo”, dijo convencida la joven madre.

Yudajaneri heredó la fe por la imagen sagrada de su abuela, Doris Hernández, y de su madre, Belsay Hernández. Ahora Alan continuará con la tradición familiar pues tendrá que regresar a la iglesia, a pagar promesa, hasta que cumpla 5 años de edad, como lo prometió su mamá al Nazareno. 


El milagro del pasaje
“Teníamos seis meses buscando pasaje y fue él quien hizo el milagro: conseguimos venirnos todos en avión”, contaba Ángela Delgado al señalar la talla de madera del Nazareno, que estaba colocada en el centro del altar de la Basílica Santa Teresa.

Ángela era la única mujer que al mediodía de este Miércoles Santo reunía a un grupo tan extenso de familiares dentro del templo. Estaba junto a sus otras dos hermanas: Yarelis y Mayela; su hija Ángela Connell, de 8 años de edad, y sus 6 sobrinos. Todos provenientes de Cabimas y todos visitantes primerizos del Nazareno de San Pablo.

“Ofrecemos esta visita por nuestro hermano Dermo Ramos, de 65 años de edad, que está muy delicado de salud. Sufre de hipertensión y diabetes. Además, para agradecer la salud de mi niña, quien sufrió mucho de recién nacida porque tenía divertículos vesicales”, explicó Delgado.

Recuerda la mamá que Ángela padeció muchas infecciones por el orine acumulado, producto de los dos vejigas con las que nació, y que en una de esas emergencias tuvo que viajar al municipio Santa Rita, en Maracaibo, para llevarla al hospital.

“Era un Miércoles Santo y la ambulancia donde viajábamos con la niña se tropezó con la procesión del Nazareno. Le pedí que me curara a mi hija y a los 8 días ya la estaban operando. Justo el día de la Divina Misericordia”. Desde entonces sanó.

La mujer recalcaba que el grupo familiar solo saldría del templo acompañada con la procesión del Nazareno: “Ya comulgamos. Él nos sustentará, no hace falta otro alimento”. Su sobrina María Pérez, una adolescente de 14 años de edad, admitía, en contraste, que la cita “no era tan divertida”. Lo mejor del viaje será compartir con sus primos, a quienes no veía desde hace 5 años.

 

Desde Trujillo y por 15 años
Desde Trujillo llegó Vicfrey Quevedo con su hijo Santiago, de 2 años de edad, para pagarle una promesa al Nazareno de San Pablo, por la salud de su tío Gleiver Quevedo, de 33 años de edad. El año pasado ella acudió a la iglesia de San Juan Bautista, en Pampanito, pero para esta ocasión decidió cumplir con el ritual en la Basílica Santa Teresa.

“Mi tío estuvo muy enfermo. Tiene una bacteria de cochino en el cerebro y casi muere. Ahora se ha recuperado por el tratamiento médico y la fe de sus familiares que oran por él”, comentó Vicfrey, al añadir que junto a su hijo Santiago pagará promesa hasta que el niño cumpla 15 años de edad.

 

Por la mano del Nazareno
Saimar Ortuño ha sido una niña enfermiza desde su nacimiento, hace dos años. Así lo explica su mamá, Sandra Ortuño, quien viajó desde Altagracia de Orituco hace una semana para asistir este Miércoles Santo a la Basílica de Santa Teresa y ver al Nazareno de San Pablo.

“Mi hija se enferma mucho. Siempre tiene gripe y problemas estomacales. Por eso vine a ver al Nazareno y esperaré hasta que salga en procesión, para que toque la mano de mi niña. También he pedido por mi familia, mis hijos y el mundo entero”, dijo Sandra, quien añadió que volverá al templo para pagarle promesa a la imagen hasta cuando su hija cumpla 5 años de edad.