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Farmacéuticas del Estado no cumplieron metas de 2015

Memoria y Cuenta evidencia que cuatro empresas bajaron producción. Se dedicaron a envasar y a distribuir

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Las cuatro empresas estatales que deberían producir medicamentos y ayudar al gobierno a implementar el motor farmacéutico no plasmaron en las Memoria y Cuenta de 2015 el logro de las metas que se propusieron.

El Servicio de Elaboraciones Farmacéuticas, el Complejo Tecnológico Farmacéutico del Estado Venezolano, la Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos y los Productos Farmacéuticos para el Vivir Viendo, C. A. son las empresas encargadas de lograr la “soberanía farmacéutica”.

Según la Memoria y Cuenta de Salud de 2015, en Sefar se deberían producir siete tipos de fármacos y ese año solo se abasteció de cloroquina difosfato (medicamento para la malaria) y suero oral. Pero el declive de la empresa es aún más drástico si se compara con la manufactura que realizaba hace 18 años. José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad, recuerda que en 1998, cuando culminó su gestión en el Ministerio de Salud, el Sefar elaboraba 30 productos genéricos.

Espromed Bio debería producir vacunas para hepatitis de adultos, pentavalente y hepatitis pediátrica con un convenio entre Cuba y Venezuela. Pero tanto en 2014 como en 2015 la empresa destacó que su logro fue “envasar y etiquetar las vacunas que provienen del país aliado”, y no producirlas. El informe muestra incongruencias cuando destaca que fueron “producidas y/o acondicionadas 21.718.906 dosis”, pero solo se distribuyeron “5.104.842 dosis de medicamentos y productos biológicos”. No se sabe qué ocurrió con el resto.

“El uso del verbo ‘acondicionar’ es una forma de ocultar de dónde vienen esos productos”, advierte Oletta. Agrega preguntas que Min Salud no responde en el informe: “¿Qué es acondicionado? ¿Quién está dando el certificado de buenas prácticas? ¿Quién libera esos lotes? ¿Dónde están los estándares de calidad?”.

El objetivo de Profármacos (antes de expropiarse era una empresa universitaria llamada Proula) en 2015, de acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio de Salud, era que produjera 15% de los medicamentos genéricos en el país. El informe admite que no se elaboró ni un solo producto, sino que se dedicaron a distribuir cuatro medicamentos: ácido fólico, ibuprofeno, captopril y furosemida.

La otra irregularidad es que no se avanzó en el proyecto de Producción y Distribución de Medicamentos Esenciales. El escrito indica que hubo 0% de avance físico, aunque de los 99.655.568 bolívares aprobados para su ejecución, se adelantó 36%.

Quimbiotec cerró sus puertas después de 25 años produciendo hemoderivados, pero aseguran que fabricaron 554.941 dosis, cuando la meta para 2015 era de 800.000. Su cierre técnico se hizo sentir aún más cuando los pacientes que se diagnosticaron con Guillain-Barré, enfermedad que tuvo un repunte de 412 casos luego de la proliferación del zika en el país, necesitaron inmunoglobulina y albúmina. Al menos 23 personas murieron. Presentaron como obstáculos la falta de materia prima y liquidación de divisas.