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Falta de directores fijos afecta la calidad educativa

El bajo salario y las responsabilidades reducen el interés de los docentes por gerenciar un plantel

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En Venezuela nadie quiere ser director de escuela, señala Josefina Bruni Celli, especialista en políticas públicas educativas. Las tortuosas condiciones laborales y la imposición político-ideológica que se cuela en el sistema ahuyentan a los docentes mejor preparados.

Las direcciones se convierten en cascarones vacíos. En la Memoria y Cuenta 2013 del Ministerio de Educación, de los 7.828 directores que hay en todo el país, 1.681 son interinos.

Es un fenómeno que va en aumento. En 2011, de los 7.487 directores de plantel, 665 eran encargados.

Esta situación laboral inestable genera poca pertenencia al plantel y lo desliga de su responsabilidad con la comunidad educativa, lo que produce debilidades sobre el control del ausentismo escolar, del respeto a las normas de convivencia y del correcto cumplimiento del calendario académico, explica el director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, Mariano Herrera.

“Lo que mejor apoya la gestión escolar para la calidad de la enseñanza son los docentes y los directores. Si tienes una buena selección de directores, la calidad escolar mejora entre 20% y 30%”, precisa Herrera.

Las causas. Existen bajos incentivos: al director no se le permite tener un trabajo adicional que compense la deficiencia salarial —un director, dependiendo de su nivel académico, gana entre 3.500 y 7.000 bolívares, señalan cálculos de la FVM—y debe asumir múltiples responsabilidades sin tener las herramientas necesarias, como gestionar la inasistencia de los maestros, programar las actividades o hacer cumplir las normas en el aula.

Esto obliga a colocar a docentes como encargados del puesto, de forma momentánea, sin tomar en cuenta sus credenciales académicas.

“La Ley Orgánica de Educación actual no mejora esto, no hay incentivo, los concursos de selección no son claros”, indica Herrera.

A juicio de Bruni Celli, ser director es un vía crucis permanente. “Todo lo que ocurra en el colegio recae en él, desde conseguir las comidas en Mercal, hasta arreglar un tubo que se rompió; pero no tienen las herramientas, les toca ir a rogar de puerta en puerta en el ministerio”, cuenta.

A eso se suma la eliminación de los concursos de oposición y la designación a dedo de directores interinos para moverlos al antojo del ME, con el fin de ejercer control político, advierte Alzuru.

En las escuelas ha dejado de tener importancia el comité de sustanciación, encargado de evaluar a los docentes y decidir quién cumple para ser director interino en caso de vacío total del cargo, añade la integrante de la FVM, Nelly Aguilera. “Para ser subdirector se necesitan al menos ocho años de servicio, pero ahora a muchos directores los colocan ahí con dos o tres años de experiencia”, asegura.

La Cifra

3.500 bolívares es lo mínimo que gana un director de escuela, lo que desincentiva el interés de los docentes de ejercer ese cargo de responsabilidad. El que más gana puede llegar a 7.000 bolívares.