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La peligrosa práctica de ganar músculos con esteroides invadió los gimnasios

El Ministerio de Salud admite los problemas por el consumo de hormonas, pero no tiene cifras de afectados

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La muerte del padre inspiró a Pedro Zapata la tesis por la que obtuvo una calificación de 20 puntos. El trabajo para optar al título de bachiller consistió en un plan educativo para prevenir el uso indiscriminado de esteroides en deportistas.

Los exámenes forenses y el análisis hecho por la médico de confianza de la familia determinaron que el progenitor de Zapata murió por un paro respiratorio, como consecuencia de los esteroides que se inyectaba para aumentar la masa muscular.

El padre de Zapata, José Rafael Zapata, falleció a los 45 años de edad, el 22 de octubre de 2007. Tres meses después, cuando el joven comenzó la investigación, comprobó que durante su niñez y adolescencia fue partícipe de los efectos que origina el consumo de esas hormonas, más allá de unos brazos y unas piernas musculosas.

“En la casa era común el mal humor de mi padre, su insomnio y su apetito voraz. Aunque no se le llegaron a desarrollar las mamas, como a algunos hombres que se inyectan esteroides, una noche se acostó a dormir y no despertó más. Algunas veces dejaba de consumirlos por unos meses, pero estas sustancias son residuales y se pueden manifestar posteriormente”, señala.

La causa de la muerte de Zapata nunca se hizo pública. No es el único caso que se ha mantenido en silencio.

En una hoja blanca, Pedro Zapata escribió los nombres de las sustancias que se han relacionado con la muerte de su padre: Winstrol y Deca-durabolin. Los esteroides que José Rafael Zapata se inyectaba son los mismos que fisicoculturistas y algunos atletas compran y se administran "por ciclos", como se conoce el proceso y lapso de administración del producto en el mundo del fitness.


Estadísticas invisibles. En el país no hay un registro oficial de fallecidos o afectados por consumo de esteroides; sin embargo, en el Ministerio de Salud conocen el problema y admiten que hay un uso ilícito de varias sustancias.

La directora del Departamento de Regulación y Control de Materiales, Equipos y Establecimientos y Profesionales de Salud, María Velásquez, informó que han recibido denuncias sobre el uso de esas hormonas, por lo que han iniciado procedimientos en algunos gimnasios.

“Hemos hecho allanamientos y hasta ahora no hemos encontrado nada, pero seguiremos con esa labor porque nuestra meta es salvar vidas. Los únicos profesionales que tienen autoridad para asignar tratamientos e inyecciones son los médicos”, destacó.

En el ambiente del fitness, el uso de esteroides es un secreto a voces y los efectos que producen también. Quienes entrenan en gimnasios saben con quién se pueden asesorar para comenzar tratamientos con esas sustancias. Así lo afirma un joven, de 21 años de edad, que participa en competencias de físicoculturismo: “Es un mercado negro. No los vende cualquier persona y los precios de un ciclo pueden variar entre 4.000, 5.000 y 6.000 bolívares porque tienen dosis más concentradas y efectivas que las que se compran en farmacias”.

La obsesión por conseguir la figura anhelada en tiempo récord puede ocasionar consecuencias irreversibles, que -de acuerdo con el organismo de cada persona- se manifiestan a través de acné, problemas cardiovasculares, enfermedades del hígado o del riñón, así como retención de líquidos y disfunción eréctil.

El cirujano Daniel Slobodianik ha operado a tres pacientes que presentaron ginecomastia, como se conoce al crecimiento excesivo de las glándulas mamarias en el hombre. En la actualidad varios físicoculturistas padecen esa afección, que suelen disimular por vergüenza.  

“Ese es uno de los efectos adversos más comunes del consumo de esteroides. Hablar de esas sustancias es delicado, pues, además de poner en riesgo la salud de quienes las ingieren, tocan intereses de los involucrados en el negocio. Los instructores no saben de farmacología como para sugerir ese tipo de tratamientos y si los conocen, es de manera empírica”, dijo Slobodianik.


Mercadeo en Caracas. En un recorrido por cinco farmacias caraqueñas se comprobó que algunos esteroides, que son utilizados con fines médicos y que en el ámbito deportivo se usan para ganar masa muscular, se venden sin récipe y a bajo costo.

Los precios de los más populares oscilan entre 52 y 70 bolívares. Esos esteroides, de acuerdo con la explicación del instructor y médico nutricionista, Héctor Cruces, se prescriben en caso de enfermedades en las que hay autodestrucción de la masa muscular. “Son usados para quienes necesitan contrarrestar los efectos de afecciones crónicas degenerativas, como el cáncer y la infección por VIH”, precisó.

Otros productos populares entre deportistas son los que se utilizan para estimular el aumento de peso en caballos. La llegada de hombres musculosos a farmacias veterinarias en busca de hormonas de crecimiento y esteroides se hizo usual con el transcurrir de los años. En la actualidad, sólo los establecimientos ubicados en el hipódromo venden esos productos.

De acuerdo con personas vinculadas al mundo deportivo, quienes no tienen recursos para adquirir los esteroides en el mercado negro que opera en gimnasios y en algunos otros establecimientos compran el “pincho de los pobres”, conocido como "peso pesado" o boldenona, fármaco para caballos derivado de la testosterona, que se vende en presentaciones de 250 mililitros por 420 bolívares y en una versión de 50 mililitros que cuesta 486 bolívares.

Héctor Cruces, instructor personal y médico nutricionista, advirtió que el consumo de esteroides en algunos casos no distingue qué músculo va a crecer: “Uno de los aumentos que se puede producir es el del músculo cardíaco, lo que puede ocasionar un infarto al miocardio. Normalmente el consumidor de esas sustancias usa cantidades inadecuadas porque no están supervisadas por un médico y por ello se exponen a peligrosos efectos secundarios.