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Escasez de suministros paraliza atención médica de profesores

Servicio odontológico para docentes de la UCV no cuenta con anestesia, debido a que no ha sido despachada hace más de un año

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No hay sueros para hidratar a pacientes y para preparar tratamientos endovenosos y nebulizaciones en el Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad Central de Venezuela. También desaparecieron medicamentos de emergencia como la adrenalina, atropina, corticosteroides y diclofenac sódico.

Las fallas en la distribución de suministros médicos están generando dificultades para dar atención inmediata y atender las emergencias de docentes afiliados y sus familiares en el instituto, que es sostenido por los aportes de los profesores.

Desde el mes de enero hace falta un médico internista para urgencias en el turno vespertino. En un memorando que envío el instituto a los profesores el 2 de febrero se informó que, debido a la crisis, “solo podrán atenderse las consultas médicas previas citas y no las emergencias”.

En 2014 el IPP recibió 5.096 casos de urgencia, señaló Tania Navarro, gerente de Protección Social del IPP-UCV. Ese año el instituto atendió un total de 46.724 pacientes. Navarro explicó que la cantidad de afiliados que hace uso del servicio de salud se ha incrementado en 2015, debido a que los costos médicos en clínicas privadas son inalcanzables frente al sueldo de los docentes. “En cierta medida hemos colapsado; las citas a veces se dan para dentro de tres meses”, expresó.

Algunas especialidades médicas han dejado de funcionar momentáneamente por la escasez de insumos necesarios, como placas para radiografías, espéculos desechables, macrogoteros o gorro de damas. El área de Odontología, que atiende diariamente a 150 pacientes, carece de anestésicos locales pues no han sido despachados desde hace más de un año. Tampoco hay instrumentos para hacer tratamientos de conducto.

Un profesor de la UCV que es instructor a tiempo completo, con dos familiares afiliados, al menos, aporta alrededor de 2.000 bolívares mensuales de su sueldo para ser atendido en clínicas que tienen convenios con el IPP, y 127 bolívares por cada consulta en la sede del instituto, dijo Samuel Pérez, directivo de la Asociación de Profesores.

 

Recursos insuficientes. Los programas de salud para los docentes de la Universidad de los Andes se han visto afectados por los elevados costos y la escasez de materiales médico-quirúrgicos, dijo Virgilio Castillo, secretario de Asuntos Gremiales de la Asociación de Profesores de la ULA. El programa de farmacias, que les permitía comprar medicamentos por subsidio, se suspendió hace varios años por falta de recursos.

Castillo recordó, además, que 50% de las ganancias operativas del Fondo de Jubilaciones y Pensiones de los docentes se destina a este servicio médico; sin embargo, la decisión de la Contraloría General de la República, que pretende transferir esos recursos a una tesorería nacional, pone en riesgo la estabilidad del sistema de salud del gremio.

En la Universidad Simón Bolívar el examen médico-tutorial que se les realizaba a los docentes anualmente con el fin de descartar de manera temprana cualquier indicio de enfermedad, pasó a hacerse bianual desde el año pasado porque el sueldo del gremio no alcanza para cancelar los costos de la prueba, precisó Norberto Labrador, presidente de la Asociación de Profesores.

El sistema de atención primaria en la Universidad de Carabobo está garantizado solo para el primer semestre del año por la insuficiencia presupuestaria que enfrenta la academia, advirtió el vicerrector administrativo José Ángel Ferreira.