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Escasez incrementa la depresión y la ansiedad entre venezolanos

Faltan antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos | Foto Omar Véliz / Archivo

Faltan antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos | Foto Omar Véliz / Archivo

Especialistas coinciden en que los impedimentos para satisfacer las necesidades básicas han incentivado la violencia

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Faltan medicinas contra cáncer, hipertensión, epilepsia y otras patologías. Siguen los asesinatos. Los establecimientos públicos volvieron a vender por el terminal de la cédula, las colas toman cada día los abastos y supermercados. Hay escasez de repuestos, de harina, de artículos de aseo personal y de materia prima para los productos básicos y sus empaques.

La situación del país creó un consenso entre psicólogos y psiquiatras: la falta de garantías para satisfacer necesidades básicas como alimentación, salud y  seguridad personal son el caldo de cultivo para la aparición de angustia,  depresión y ansiedad.

Cuando una persona hace una cola por horas para hallar un producto, cuando está obligada a esperar el día correspondiente al terminal de su cédula con el fin de comprar comida o debe adquirir lo que necesita a un precio muy superior al que puede pagar, no solo siente angustia sino también frustración, el paso previo a las conductas violentas.

Gilberto Aldana, presidente de la Sociedad Venezolana de Psicología de la Salud, advierte que los venezolanos están cada vez más cerca del límite de resistencia.

“Una de las razones psicosociales que favorece la violencia es la necesidad de supervivencia. Los venezolanos viven un alto nivel de frustración, que es un instigador de las conductas violentas. Las personas están ocupadas en obtener los recursos para satisfacer las necesidades primarias, tratando de sobrevivir y eso le quita tiempo para atender sus niveles de ansiedad”, destaca.

Luis Madrid Peroza, coordinador del comité de Trastornos Afectivos de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, expone que la crisis, que describe como “una sensación de foso sin fondo”, genera angustia, estrés, desesperación y desesperanza, pues las personas perciben que no hay avances pese a los esfuerzos. También afecta lo físico. Se incrementa la producción de cortisol y adrenalina, lo cual incide en el metabolismo.

“Tenemos tiempo diciendo u oyendo que aquí va a pasar algo. Eso va produciendo una actividad en la psique y crece la incertidumbre al no saber lo que ocurre ni qué camino se va a tomar”, dice.

Robert Lespinasse, ex presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, asegura que la situación se ha agravado en los últimos ocho meses.

“No se está garantizando la más mínima condición humana. La desesperación puede conducir a los saqueos, que reflejan la pérdida del control porque la gente se desespera. Además, se está tomando la justicia por propia mano, por la incapacidad de las autoridades de contener a los delincuentes, no hay confianza. Eso puede llevar a una pérdida de control social total”, alerta. 

La defensa. El psiquiatra Luis Madrid Peroza indica que la crisis detona cinco respuestas de autodefensa. Sin embargo, dos de estas predominan en el país: la posición depresiva, como forma de defensa patológica que lleva a la apatía, la desmotivación y que se somatiza a través de insomnio y depresión; y la posición psicopática, que lleva a las personas a transgredir las normas debido al caos, la anarquía y la ruptura de valores, lo que favorece la violencia hacia el otro como una manera de sobrevivir.

“A medida que se incrementan las posturas hay más caos y favorece una implosión social. La guerra está ocurriendo entre nosotros”, subraya.

El cuadro de posturas de autodefensa lo completan la posición paranoide, que lleva a las personas a pensar que el otro siempre tiene malas intenciones; la posición fóbica, que hace percibir situaciones de peligro inminente e inexplicable, y la posición disociativa, que lleva a la gente a aislarse.

Limitados. El psicólogo clínico Gilberto Aldana destaca que la situación nacional limita a la población en la búsqueda de ayuda especializada. Algunas personas pueden pagar una consulta con un especialista. Otros disminuyeron la frecuencia de sus controles. Los que no tiene dinero no van a especialistas y están a merced de sus emociones primarias. Un cuarto grupo va a los especialistas, son medicados, pero no consiguen los fármacos para tratarse.

No hay números oficiales sobre la cantidad de personas atendidas en las especialidades de Psicología o Psiquiatría. Hace un año el programa del área de Min Salud señaló que aproximadamente 2.500 personas recibían atención en la red pública.

Lespinasse y Madrid Peroza, ex presidentes de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, coinciden en que las consultas se incrementaron y señalan que entre tres y cuatro veces por semana atienden pacientes con estrés postraumático y depresión, producto de la situación nacional, especialmente por la violencia.

Pese a la escasez de medicamentos señalan que siempre hay alternativas para tratar las crisis.

“Los especialistas tienen que reunirse a reinstrumentarse y ayudar a la gente. Se recomienda hacer grupos catárticos, practicar actividades físicas e ir a terapia para una escucha activa, para redefinirse”, completa Madrid Peroza.

Sin fármacos
La higiene mental no está exenta de la escasez que afecta al sector farmacéutico.

La psiquiatra Astrid Matute, coordinadora de la sección de Gerontopsiquiatría de la SVP, dice que faltan por lo menos 10 tipos de medicamentos en el inventario de principios activos de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos.

“No hay clonazepan ni antidepresivos como escitalopran, venlafaxina, paroxetina, fluoxetina y citalopran. Los más críticos son los antipsicóticos incisivos, para tratar las crisis de los pacientes: haloperidol y risperidona. Otro asunto son los anticonvulsivantes para pacientes bipolares y otros con lesiones cerebrales. Es difícil conseguir lamotrigina y oxcarbazepina. Hay pacientes que necesitan litio y no se encuentra y pacientes con demencias y depresión que ameritan hormonas tiroideas como el eutirox, pero no hay”, señala.

El 8 de mayo la Sociedad Venezolana de Psiquiatría respondió a una misiva del ministro Henry Ventura, que días antes había solicitado una lista de medicamentos prioritarios agotados para tratar enfermedades de la especialidad. El gremio aseveró que no era correcto elaborar una lista de prioridades porque todos los principios activos debían estar disponibles para todos los pacientes.