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Emergencias en Caracas sobreviven entre la escasez y la basura

La suciedad es el factor común en las áreas de urgencias de los hospitales de la capital. En el Vargas, el Domingo Luciani, el Universitario y el Periférico de Coche se repiten las paredes sucias, los pisos manchados y la basura en los pasillos. La interrupción del servicio de agua durante varios días aumenta la insalubridad. En esas condiciones, los médicos buscan salvar la vida de los enfermos, pero la falta de insumos y medicamentos hacen que la atención no sea tan rápida como se requiere ante cuadros complicados

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En el José María Vargas prescinden de la esterilización 
El miércoles a las 7:00 am llegó Johnny Rodríguez, de 63 años de edad, a la Emergencia del Hospital José María Vargas. Unos ladrones que le robaron todo le dejaron cortadas en el antebrazo izquierdo y el cuello. Los médicos, apenados, admitieron que los equipos con los que lo estaban suturando no estaban esterilizados porque no había agua oxigenada al 60% y tampoco sirve la máquina para limpiar el material médico-quirúrgico. “Y encima ahora tendrá que comprar los antibióticos”, dijo uno de los médicos. 

El área de Emergencia fue remodelada completamente en 2013. A pesar de que los pisos brillan, hay bolsas negras con desechos biológicos a la vista de todos y algunas de las alfombras de linóleo están levantadas porque cuando llueve se inunda el lugar. El calor, además, contradice el principio hospitalario de mantener las bacterias a raya.

El personal de radiodiagnóstico y de ecografías no hace guardias, por lo que después de las 3:00 pm los pacientes deben hacerse esos exámenes en otra institución. Desde hace año y medio no tienen tomógrafo.

El área cercana a Pediatría tiene un olor intenso a orina que proviene de los baños casi clausurados. En ese servicio no tienen gotas para nebulizar, a pesar de que es una de las primeras tres causas por las que los niños visitan la Emergencia, además de fiebre y diarrea. 

A los “no hay” se suman el epamin, furosemida, betametasona, cloruro de potasio. Las soluciones fisiológicas son un punto obligado en la lista de compras de los pacientes, aunque en ocasiones en la dirección del hospital tienen algunas que entregan directamente a los médicos. La farmacia tiene 10 antibióticos de los 50 o 60 que se utilizan en un área de urgencias. 


Domingo Luciani, carencias y armas largas 
En la Emergencia del Hospital Domingo Luciani a los pasillos se les llama “la trocha”. Allí, a la vista de cualquiera que circule, había más de 20 camillas con enfermos el miércoles en la noche. Un muchacho, de 20 años de edad, llevaba una semana en la trocha, aunque había pedido que lo cambiaran de un lugar más transitado a uno más privado: “Igual por aquí pasa todo el mundo. Esto es como una cárcel, se ven cosas feas”. 

Las armas largas de los funcionarios de la GNB, que custodian a enfermos con cargos judiciales, resaltan entre los pisos negros y las paredes sucias. A pesar de que el hospital tiene áreas remodeladas, la Emergencia está en muy mal estado. A las 10:00 pm el lugar deja de recibir agua, por lo que los traumatólogos, que reciben más de 50 pacientes al día, deben poner yesos con soluciones fisiológicas que tanto escasean en otras instituciones. No hay Profenid, ni antibióticos. Solo hay guantes talla 8 y medio, muy grandes para la mayoría de los médicos que deben hacer suturas. 

Tienen días con la máquina de rayos X dañada y los baños están cerrados por insalubridad. La limpieza se hace solo con agua. 




En el HUC se hace diagnóstico de guerra
La Emergencia del Hospital Universitario de Caracas dejó de ser manejada por los médicos formados en las universidades nacionales. El servicio está en manos de médicos integrales comunitarios. “Se cometen muchos errores que luego debemos solucionar en otros servicios”, afirma uno de los residentes. 

Pero dar solución es trabajo pesado sin los implementos necesarios. El carro de paro no está surtido para dar respuesta inmediata; si hay un infartado deben pedir insumos a la farmacia. Desde hace un año no tienen tomógrafo: “Tenemos que adivinar el diagnóstico”. Tampoco tienen máquina para hacer rayos X de tórax. Las transfusiones pueden tardar hasta dos días porque no hay reactivos para hacer un examen de serología, los antibióticos son escasos, el epamin -para las convulsiones- está desaparecido al igual que los analgésicos. “No tenemos ni siquiera aspirinas”. 
Los pacientes pueden pasar horas y hasta un día entero esperando un cupo para la Emergencia, sobre todo por la falta de personal y los problemas estructurales. 



En Coche solo hay traumatología y cirugía
En el Periférico de Coche solo se atienden emergencias de traumatología o cirugía, pero el jueves en la tarde no tenían yeso, analgésicos ni relajantes musculares, tampoco contaban con agua oxigenada, alcohol ni tipos de sutura. 

El hospital, que en sus 2 áreas principales, puede atender a 140 personas diarias, pasa hasta 4 días sin agua, lo que dificulta no solo  la limpieza del lugar sino también el uso de los baños y el funcionamiento de la máquina de rayos X. 

Las principales emergencias que reciben son por accidentes en motocicletas, heridas por armas de fuego y por arma blanca. “No tratamos casos de Pediatría, Medicina Interna ni Cardiología porque no hay especialistas. Los estabilizamos y los referimos a otro hospital”, señala un residente de Traumatología. La escasez de personal limita también la atención en Terapia Intensiva, donde cuentan con cuatro camas para las que solo aceptan a pacientes menores de 60 años de edad sin patologías de base. 

En trauma-shock cuentan con solo tres camillas que no pueden aprovechar, pues no pueden reclinarse. No tienen equipos para nebulizar. 

En la sala de postoperación no hay monitores que indiquen los signos vitales de los pacientes ni tomas de oxígeno. En las salas de observación, los enfermos se abanican porque no hay aire acondicionado. Los cuatro quirófanos disponibles son desaprovechados por falta de gorros, guantes insumos y ventilación.