• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Efectos de las bombas lacrimógenas alcanzaron dos ancianatos

Los gases lanzados por la GNB y la PNB contra los estudiantes llegaron hasta la avenida Neverí donde hay una escuela de niños especiales

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La tensión que se vivió el jueves desde las 5:00 pm hasta casi las 7:00 pm en la urbanización Bello Monte no solo afectó a vecinos y trabajadores de la zona. En la avenida Neverí algunos estudiantes y manifestantes intentaron refugiarse, lo que ocasionó que funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana y de la Guardia Nacional Bolivariana lanzaran bombas lacrimógenas hasta esa arteria vial en la que hay dos ancianatos y una escuela de niños especiales.

El enfermero de la casa hogar Santo Domingo, Juan José Martínez, dijo que una abuela de 70 años de edad amaneció con los ojos hinchados y tuvo que recibir tratamiento con jarabe para tratarle la tos que le ocasionaron los gases de las bombas lacrimógenas: “Ninguno de los 42 abuelos se dio cuenta de lo que ocurría porque los metimos a dormir y la mayoría de ellos sufre alzheimer”.

Más adelante de la avenida Neverí está el ancianato Santa Isabel. Aunque ninguna de las personas se vio afectada con los gases, las enfermeras tuvieron dificultad para desalojar la zona y cambiar sus turnos de trabajo.

Ayer, desde el mediodía, vecinos de Colinas de Bello Monte trancaron los accesos a la avenida Miguel Ángel para protestar en contra de la represión registrada en la zona y para exigir libertad. Una mujer que pidió no ser identificada, aseguró que no abandonarán las protestas de calle.


Atrapados
En la avenida Neverí de Bello Monte, además de los dos ancianatos, hay un colegio de niños especiales. Ana María Cogollo, directora del plantel Imedin, relató que varios docentes que intentaron irse a sus casas, se vieron afectados al inhalar las bombas lacrimógenas: “Los profesores y el personal obrero del colegio tuvieron que correr. Una de las maestras está embarazada. Pasaron un susto grande y hubo papás que se les dificultó llegar a la institución para buscar a sus hijos”.