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Eduard Gómez, la mano derecha de la eucaristía

Gómez cuenta que en la Semana Santa su trabajo se intensifica | Leonardo Noguera

Gómez cuenta que en la Semana Santa su trabajo se intensifica | Leonardo Noguera

La labor del monaguillo muchas veces pasa desapercibida, sin embargo, son ellos quienes garantizan que el desarrollo de los sacramentos se lleve a cabo de manera impecable

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Cuidar los detalles. Ese es el trabajo de Eduard Gómez como monaguillo. Desde hace 20 años es acólito en la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación en El Valle.

Sus domingos los entrega por completo a la religión. A las 6:30 am abre la iglesia a los fieles, participa en las tres misas matutinas y en las vespertinas. Si hay procesiones, las acompaña. El resto de la semana es un ciudadano más.

“Mi labor es ayudar al sacerdote en lo que se le presente en el altar en la administración de los sacramentos. Estar pendiente de los vasos sagrados, de los ornamentos de los sacerdotes, de los libros de lectura”, cuenta Gómez.

Se inició como monaguillo poco después de haber hecho su confirmación y desde entonces se ha encontrado en el camino a personas como el obispo Ignacio Velasco o el Cardenal Jorge Urosa Savino, de quienes dice que aprendió el sentido de la responsabilidad, de la atención a la comunidad y a decir las cosas serias aunque sean duras.

En Semana Santa su trabajo se intensifica. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección su vida se remite exclusivamente a ser parte de la Iglesia.

Oriundo del estado Bolívar, sus amigos lo llaman Guayana. A sus 34 años, el trabajo que hace en la parroquia le ha valido el reconocimiento de muchos. “Cuando salgo con mis compañeros siempre hay alguien que me dice ‘epa, monaguillo’. También me he encontrado en otros estados del país a gente que me conoce”, cuenta Gómez.