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Economía e inseguridad es lo que más preocupa a los adolescentes

Los muchachos expresaron sus inquietudes durante el conversatorio organizado por Cecodap | Foto Cecodap

Los muchachos expresaron sus inquietudes durante el conversatorio organizado por Cecodap | Foto Cecodap

Cecodap desglosó los datos de la Encuesta Nacional de Juventud UCAB 2013 y concluyó en que existe una marcada desigualdad respecto a las condiciones de vida

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La inflación, la escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad, la violencia, la falta de valores e incluso el embarazo precoz son algunos de los temas que inquietan a los adolescentes venezolanos. Cecodap (Centros Comunitarios de Aprendizaje por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia) puede afirmarlo luego de desarrollar, junto con la UCAB, un estudio pormenorizado sobre los jóvenes de entre 15 y 17 años de edad a partir de los datos de la Encuesta Nacional de la Juventud 2013.

Ayer en la mañana, durante el conversatorio, el psicólogo Abel Saraiba, miembro del Consejo Directivo de Cecodap, confirmó: “Los adolescentes: ¿qué pensamos y sentimos del país?”; lo que advertían las encuestas: existe una marcada desigualdad en las condiciones de vida de los adolescentes. Eso, contrario al prejuicio del joven irreverente y rebelde, es tema vital para los muchachos.

“Antes me comía tres arepas. Ahora me como solo una y pequeña. Además me pregunto: ¿con qué la rellenaré?”, dijo uno de los jóvenes presentes en la actividad.

“Hace algunos años mi mamá se ocupaba de mí y me llevaba al hospital, me hacía la comida. En este momento pasa mucho más tiempo en las colas”, expresó Luismel Rodríguez, estudiante del 1° año de la Escuela Fe y Alegría, de Caraballeda. “A mí me da pena pedirle dinero a mi mamá. Ella está corta de dinero y sé que lo que tenga debemos concentrarlo en lo realmente importante”, admitió Stefanni Delgado, quien cursa el segundo año en el colegio Teresiano, en El Paraíso.

Junto con los jóvenes, Saraiba analizó las percepciones de los adolescentes (de entre 15 a 17 años de edad) recogidas en la Enjuve.

Los más afectados. El estudio considera más de 4.500 familias por estratos socioeconómicos en diversos ámbitos geosociales.

De la información analizada entre 1.650.536 adolescentes, Saraiba reveló que 10,14% de la muestra; es decir, 167.449 de esos jóvenes, tienen que trabajar. De ese segmento, 49% no ha alcanzado ni siquiera el sexto año de escolaridad: “Se trata del grupo más vulnerable porque deben de realizar algún tipo de actividad económica y no cuentan con los mínimos estudios que les permitan salir de la pobreza”.

De los adolescentes menos favorecidos, 64,78% se concentra en ciudades pequeñas o caseríos, mientras que 31,08% vive en Caracas. A pesar de que la mayor parte de los jóvenes asiste a la escuela, hasta hace 2 años había 71.814 adolescentes que no habían logrado sumarse a la enseñanza media. De ese grupo, 12% tiene que trabajar. El sexo masculino es el más afectado (22%), mientras que 15% de las jóvenes deja los estudios por embarazo precoz.

El entorno rural es el más afectado. Allí aumenta a 26% la incidencia del embarazo como causa de abandono de la escuela. De los adolescentes que tienen que trabajar antes de los 15 años, 62% pertenece al estrato socioeconómico más pobre. Llama la atención que solo 1% de la muestra dijo que recibe becas y 49% aseguró que no le alcanza los ingresos para cubrir los gastos.

El único punto que registró diferencia entre la encuesta y los presentes en el conversatorio fue la política. Mientras los datos revelan que 79,8% tiene entre poco y nada de interés en el tema, los asistentes dijeron que sí lo estaban. Incluso uno de ellos, Abixavier Campos, estudiante de 2° año en el liceo Madre Cecilia Cross, de Altavista, prometió ser presidente de Venezuela, ante lo cual sus compañeros aplaudieron y reiteraron que solo el estudio, la formación en valores y el cambio de conducta a pequeña escala serán los mecanismos a través de los cuales mejorará el rumbo del país, del cual no quieren marcharse.

LA CIFRA
49% de los jóvenes que tienen que trabajar no han alcanzado ni siquiera el sexto grado de escolaridad