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Continuidad de las misiones revela deficiencias del sistema educativo formal

A 10 años de creado, el plan Robinson I aún recibe entre 8.000 y 14.000 inscritos

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En 2005, Venezuela fue declarada territorio libre de analfabetismo por el Gobierno central. La Misión Robinson I fue el eje desde el cual el Estado decidió impulsar el llamado Plan Extraordinario de Alfabetización Simón Rodríguez.

No obstante, a 10 años de su creación, esa misión educativa aún recibe a miles de personas desasistidas de todo el país. Por cada año escolar, ha rondado los 8.000 y los 14.000 inscritos.

De acuerdo con datos aportados en 2011 por el Instituto Nacional de Estadísticas, un total de 1.334.168 habitantes (4,9% de la población del país) sigue sin saber leer ni escribir. La deuda social continúa.

En octubre de 2009, el entonces presidente Hugo Chávez aseguró que para 2012 todos los venezolanos debían haber alcanzado como mínimo el sexto grado. Ese año, la Misión Robinson II aún recibía a miles de interesados. En septiembre ingresaron 220.224 personas, mientras al mismo tiempo egresaban 107.263.

Esa continuidad de las misiones educativas a lo largo del tiempo, ampliamente enaltecidas por el Gobierno central para acabar con las deficiencias de la cuarta república, revela las carencias que aún persisten en el sistema de enseñanza formal, señala el coordinador del Doctorado en Educación de la UCV, Tulio Ramírez

La Misión Ribas, creada en 2003 para culminar el bachillerato, incorporó hasta diciembre de 2012 a 1.624.895 venezolanos y la matrícula ha ido en aumento año tras año: 425.067 en 2009-2010, 429.875 en 2010-2011 y 448.156 en 2011-2012.

Desde su fundación, en julio de 2003, la Misión Sucre ha graduado a 212.352 alumnos. De acuerdo con una reseña de AVN, el programa educativo tiene presencia en 334 municipios del país y ha acogido a más de 500.000 bachilleres. Además, la misión ha sido reimpulsada ante el actual conflicto universitario. Según la Fundación Misión Sucre, este año más de 23.358 nuevos bachilleres se han registrado para cursar estudios de nivelación universitaria.

“Esa misión descubre lo mal formados que salen los alumnos de bachillerato. Si hubiesen hecho una política educativa sana, ya debiéramos tener una mejor educación media y debieran estar desapareciendo esas misiones”, expresó la investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV, Mabel Mundó.


Otras misiones. El Gobierno estrenó dos programas, que se suman a las cinco misiones educativas que llegaron a su primera década este año. Ayer, el presidente Nicolás Maduro lanzó la Gran Misión Jóvenes de la Patria, que será llevada a universidades y liceos para apoyar proyectos socioproductivos, turísticos y culturales.

El ministro para la Juventud, Héctor Rodríguez, detalló que esa misión cuenta con avances, como el registro nacional de organizaciones juveniles y el lanzamiento del plan nacional de recreación, que atenderá a 1,1 millones de jóvenes.

En junio de este año, Maduro anunció la Micromisión Educativa de Formación de Docentes para la Educación Media, con el fin de graduar en corto tiempo a maestros especialistas en Matemática y Ciencias Naturales, por considerar que son las áreas donde el déficit de profesores es más crítico.

La Asociación Venezolana de Educación Matemática y el director de Educación Miranda, Juan Maragall, pronostican el fracaso de ese programa, hasta tanto la formación de docentes especialistas no se realice en coordinación con las universidades y pedagógicos.

“Se pretende resolver el problema sin afrontar las verdaderas razones. En 15 años se ha desestimulado de forma sostenida a quienes quieran hacerse profesores, algo que no se resuelve en 15 días”, dijo Maragall.


El Dato

23 universidades creó la Misión Alma Mater hasta 2012, desde su creación en marzo de 2009, de acuerdo con el más reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística. Su objetivo es acabar con la discriminación en la educación superior y contrarrestar el déficit estructural educativo, con el propósito de impulsar la transformación universitaria.