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Dramaturgo danés presenta obra sobre auge de la extrema derecha

Anders Behring Breivik, autor de la masacre del 22 de julio de 2011 en Noruega | Reuters

Anders Behring Breivik, autor de la masacre del 22 de julio de 2011 en Noruega | Reuters

La pieza está basada en el manifiesto escrito por Anders Behring Breivik, autor de la masacre del 22 de julio de 2011 en Noruega. Con ella, Christian Lollike reflexiona en torno al auge del extremismo en Europa

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El dramaturgo danés Christian Lollike muestra estos días en Copenhague una obra basada en el manifiesto escrito por Anders Behring Breivik, autor de la masacre del 22 de julio de 2011 en Noruega, para penetrar en su pensamiento y reflexionar sobre el auge de la extrema derecha en Europa.

A "Manifiesto 2083", un monólogo que toma su nombre del compendio de Breivik, le precede la polémica, sobre todo en Noruega, donde hubo muchas críticas cuando se conoció a principios de año el proyecto sobre el autor de la doble matanza de 77 personas en Oslo y en el campamento de las Juventudes Laboristas en la isla de Utøya.

Lollike, de 38 años y director teatral de prestigio en su país, ha sido acusado de ser un vocero de las ideas de Breivik, de querer hacer negocio con el sufrimiento de otros y de no respetar su dolor, además de recibir insultos y amenazas anónimos.

El dramaturgo danés califica esa controversia de "absurda" y, aunque se muestra comprensivo en parte con la reacción de los familiares de las víctimas, defiende lo que considera su "obligación democrática" de reflexionar sobre unas ideas que no son únicas.

"De alguna manera hemos generado atención sobre Breivik, pero si la alternativa es el silencio, prefiero lo primero. Era importante sacarlo de esa imagen de monstruo psicópata y ver lo racional de sus actos y sus mensajes", decía a Efe Lollike días antes del estreno.

Usar el manifiesto como punto de partida fue casi una obligación, porque hasta que comenzó el juicio meses más tarde, era la única vía para averiguar quién era Breivik.

Y porque tras leerlo poco después de los atentados, él y el actor Olaf Højgaard, que interpreta al ultraderechista en la obra, concluyeron que no era un "monstruo", sino un terrorista.

"Pronto me di cuenta de que no se trataba de un asesino de escuelas de EE UU, sino de alguien con un proyecto político", afirma Lollike, resaltando la importancia de ver "lo común" que hay en Breivik para evitar que una tragedia así puede ocurrir de nuevo.

Las ideas ultranacionalistas y antimusulmanas de Breivik "no se alejan demasiado de las que defienden partidos aceptados", explica el dramaturgo, que cita como ejemplo la expulsión de los musulmanes de un país o hacer leyes específicas para ellos.

"Lo que asusta realmente es ese pensamiento visto en una mayor perspectiva europea de una creciente línea nacionalista. Eso sí que es aterrador de verdad", sostiene.

Los ataques por no haber esperado más tiempo para hacer la obra son "absurdos" para Lollike, cuando ya ha pasado más de un año de los atentados, ha habido un juicio retransmitido en parte por televisión y se han hecho múltiples reflexiones sobre Breivik.

En el fondo subyace una idea del teatro como entretenimiento que el dramaturgo no comparte, ya que defiende su capacidad de reflexión sobre hechos como los atentados de Noruega, siempre que se haga "de forma seria y con respeto".

La "tormenta mediática" que ha acompañado a la obra, sobre todo en los meses posteriores al anuncio del proyecto, hizo dudar a Lollike sobre la idoneidad de continuarlo, pero también hubo otro momento de vacilación más adelante.

"Queríamos desmitificar a Breivik. Eso ocurrió enseguida durante el juicio, que logró nuestro primer objetivo. Pero evolucionó en su propia obra de teatro retransmitida en directo", dice el dramaturgo, que no ve como un triunfo personal que el jurado no considerase al extremista un enfermo mental y lo enviase a la cárcel.

Aunque "Manifiesto 2083" está basada fundamentalmente en el compendio de 1.500 páginas de Breivik, incluye también elementos del juicio posterior, que Lollike presenció en su parte final en los juzgados de Oslo para observar más de cerca al extremista.

La obra, que ha agotado las entradas para más de una docena de funciones, es una coproducción entre el CaféTeatret de Copenhague y el Dramatikkens Hus de Oslo, que la mostrará en la capital noruega el último fin de semana de este mes.

Hasta ahora las reacciones han sido moderadas y la crítica positiva, aunque Lollike teme que pueda haber más oposición cuando llegue a Oslo, sobre todo porque grupos de familiares de las víctimas han reiterado su malestar estos días.