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Diablos están a la expectativa por anuncio de la Unesco

Diablos Danzantes | Foto: Omar Véliz

Diablos Danzantes | Foto: Omar Véliz

Los capataces aseguran que el reconocimiento mundial es la mejor garantía que tendrán para que el rito perdure en el tiempo

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Emoción, orgullo y alegría fueron sólo algunos de los calificativos que utilizaron los capataces de las tres cofradías de los Diablos Danzantes que se trasladaron ayer a Caracas para esperar el anuncio de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura. La ilusión de ser exaltados en el mundo entero como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad se revive por tercera vez y esta vez parece ser la definitiva.
Desde muy temprano, los grupos de Diablos de Yare, Naiguatá y Turiamo viajaron al Centro para la Diversidad Cultural en la capital con la idea de que las buenas noticias que esperaban desde Francia llegaran en cualquier momento, pero es hoy cuando se conocerá el resultado de un esfuerzo impulsado desde 2002, cuando por primera vez se intentó conseguir este reconocimiento para la cultura venezolana.
“En San Francisco de Yare tenemos los cohetones listos y en otros pueblos también esperan para celebrar. En Naiguatá colocaron una pantalla gigante y el pueblo espera en la plaza”, dijo Pablo Azuaje, primer Capataz de los Diablos Danzantes de Yare.
Azuaje contó que en San Francisco de Yare se danzó por primera vez en 1749. Cuenta la tradición que ese año la cosecha se estaba perdiendo porque no llovía. Los patronos decidieron dar un día libre a sus esclavos si llovía como parte de una promesa al Santísimo Sacramento del Altar, y desde entonces cada año se celebra esa festividad religiosa.
El capataz de la población mirandina indicó que se llega a ser diablo cuando se convierte en penitente: “Se hace una promesa al Santísimo a cambio de que nos sane a nosotros y a nuestros familiares de alguna enfermedad. Una vez que nos curamos, pasamos a formar parte de la cofradía de los Diablos Danzantes de Yare por el tiempo que lo prometamos. Algunos lo hacen por años, o como yo, que prometí hacerlo de por vida”.

Contó que actualmente su grupo danzante está compuesto por 1.500 personas.
Desde Naiguatá viajaron 12 de los miembros de la cofradía varguense acompañados por José Alfredo Pérez, que es el secretario general del grupo. “Tenemos algo de registro no escrito sino de tradición oral que dice que nos acercamos a esta manifestación cultural hace 300 años. Nosotros manejamos la premisa de que el bien vence al mal. Aunque bailemos vestidos de diablos, el maligno se tiene que humillar ante el Santísimo y para eso nos colocamos la protección con crucifijos y amuletos”, señaló.
Como Diablo se siente orgulloso de formar parte de las corrientes culturales de su pueblo y considera que la exaltación como Patrimonio de la Humanidad es la mejor oportunidad que tendrán para que la tradición perdure en el tiempo y se conozca en el mundo.
De las 11 cofradías que hay en el país, todas varían en cuanto al baile, los instrumentos, el ritual ante la Iglesia, el rol de las mujeres en sus organizaciones y lo que para ellos es la más importante labor: que las próximas generaciones continúen danzando a sus diablos.
Detrás de esta corriente cultural hay un gran trabajo artesanal expresado en la elaboración de sus coloridas máscaras, el vestuario y la particular manera de bailar de cada Corpus Christi.

Lista en ascenso. El presidente del órgano subsidiario del Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, Víctor Rago, dijo que tienen previsto postular el próximo año a las parrandas de San Pedro para optar al mismo reconocimiento que los Diablos.
“La aspiración de Venezuela no sólo es contar con una manifestación cultural en la lista de la Unesco sino con muchas”, aseguró Rago desde París mientras esperaban el veredicto.
Señaló que el reconocimiento de los Diablos Danzantes representaría un estímulo para el Estado y ayudaría a promover las manifestaciones culturales en el país.

La Cifra
3 Distinciones de Patrimonios Culturales de la Humanidad que tiene Venezuela por la Unesco: Coro y su puerto, el Parque Nacional Canaima y la Ciudad Universitaria de Caracas.

Los Diablos cumplieron con los requisitos
En la presentación de la candidatura de los Diablos se debió comprobar en un informe que la distinción de Patrimonio Cultural Inmaterial contribuirá a expandir la tradición y propiciará la diversidad cultural.
La Unesco nombra “PCI” a un elemento cuando se muestra que posee características suficientes para pasar de manera oral de generación en generación dentro de una comunidad. Era indispensable además que los Diablos Danzantes sean parte de la lista de patrimonios culturales en Venezuela y que la tradición no estuviera fuera del contexto de la herencia cultural de América Latina y el Caribe.