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“Después de que entras a un periódico, parece que se te mete la tinta”

Ángel Navas, premio nacional de periodismo en 1962 | Foto: Stephanie Coccoluto

Ángel Navas, premio nacional de periodismo en 1982 | Foto: Stephanie Coccoluto

La carrera de este periodista, premio nacional de periodismo 1982, se desarrolló en un ambiente de cambios políticos importantes en el país. Vivió la dictadura de Pérez Jiménez y la instauración de la democracia y hoy recuerda con afecto sus años en una de las profesiones más difíciles de ejercer en Venezuela

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En un apartamento en los Jardines de El Valle, el periodista Ángel Navas Aveledo está preparándose para su primera entrevista en mucho tiempo. “Se está arreglando para ti”, me dice su esposa Margot Chang. Del baño, perfumado y vestido con un pantalón de lino y una camisa blanca, sale el ganador del Premio Nacional de Periodismo. 

¿Puedo grabarlo, señor Ángel? “Por supuesto, joven, aunque déjame decirte que, en mi época, a los entrevistados no les gustaba que los grabaran porque cuando expresaban algo inconveniente, decían: ese fue el periodista que tergiversó la información. Te cuento que aquí hubo un famoso político, Jóvito Villalba, que agarraba y cuando lo ibas a entrevistar te dictaba la entrevista con puntos y comas y eso había que calárselo”.

Nunca soñó con ser periodista; la idea se la inculcó su padre a los 17 años. “Yo trabajaba en una línea de taxis, imagínate que era el encargado de anotar a los carros. Esa línea estaba ubicada cerca de la sede del Últimas Noticias, entre las esquinas de Monjas y Padre Sierra en el centro de Caracas”.

Ejerció el periodismo durante 50 años y, sin embargo, estudió hasta cuarto grado de primaria. “Antes no se llegaba al periodismo luego de obtener un título. Se llegaba por lo más bajo.  Si uno era joven y tenía intenciones de ser periodista, tenías que llegar a hacer de todo en ese periódico”.

Su primera experiencia en medios fue en el Noticiero Panamericano de la Compañía Cinematográfica Canaima. “Era ayudante de cámara, digamos luminotécnico para que suene más bonito. Sin embargo, no duré mucho tiempo allí, la compañía quebró y tuve que volver a mi trabajo en la línea de taxi”. ¿Y, entonces, cómo logra entrar a Últimas Noticias? “Gracias a un amigo, Pedro Garrido, que lo llaman para entrar a trabajar en el periódico y estaba pendiente de las vacantes disponibles. Se desocupó el cargo de laboratorista fotográfico y entré”.

Cuenta con gran satisfacción cómo un suceso en el Mercado Municipal le permitió comenzar su aventura como reportero gráfico. “El Jefe de Redacción me mandó a salir a cubrir el evento. Hice un desastre tomando las fotos (risas), era mi primera experiencia, chica. Sin embargo, quedé como fotógrafo de la redacción, que era aquel encargado de recibir las denuncias de la comunidad”.

Vivió momentos únicos en la historia del país. “Me tocó cubrir la muerte de Carlos Delgado Chalbaud, los primeros accidentes en la autopista Caraca-La Guaira, la caída de Marcos Pérez Jiménez, el terremoto del año 67, entre otros”. Experimentó de cerca la persecución de la dictadura perejimenista “Recibí cinco carcelazos;  me llevaban detenido. Más de una vez me agarraban cubriendo acciones de la Seguridad Nacional que obviamente al gobierno no le interesaba que se supiera”.

“Incluso una vez (cuenta con gran emoción) yo cubrí una misa que hicieron en la Semana de la Patria y se me ocurrió tomar una panorámica del lugar. Cuando llegué a la sala de redacción, Oscar Yánes, quien era el Jefe de Redacción de Últimas Noticias,  decidió publicar una de las panorámicas, que hacía que Pérez Jiménez se viera pequeño, al lado de una fotografía de estudio de Rafael Caldera. Días después, luego de una rueda de prensa, un esbirro de la Seguridad Nacional me llevó frente al General para que pudiera interrogarme. ¡Gracias a Dios ese día no me llevaron preso!”

Muchos no lo sabrán, pero este hombre ganó el Premio Nacional de Periodismo en el año 1982. “Cuando murió Rómulo Betancourt y trajeron sus restos al país, hicieron un recorrido por toda la ciudad con la carroza fúnebre. Cubrí ese evento y no conseguía dar con el trabajo que quería realizar. Tenía a un señor al lado que tenía un sombrero negro y le dije que, cuando pasara la procesión, hiciera una reverencia hacia la carroza para tomarle una foto. En el momento que pasó el féretro, tomé la fotografía que ocupó la primera página del Últimas Noticias y fue merecedor del premio”.

Se describe como un apasionado del periodismo.  “Después de que entras a un periódico, parece que se te mete la tinta, ya no hay manera de dejar de amar esta carrera, sin importar lo poco que ganes, lo arriesgado del trabajo o la cantidad de tiempo que debas dedicarle”.

Ángel Navas está retirado del periodismo. Tiene 82 años. Su día a día se va leyendo libros y usando la tecnología. “Mi abuelo es tecnológico, maneja muchísimas cosas, incluso tiene más amigos en Facebook que yo”, exclama su nieta Gabriela, quien nos observa recostada desde un sofá.

“¿Sabes una cosa? Yo tuve una carrera exitosa y me siento bendecido por eso, pero mi mayor orgullo es mi familia. Tengo siete hijos, 17 nietos y cinco biznietos. Mi profesión más importante es ser padre”.