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Debate sobre igualdad de género se pierde en el laberinto de la polarización

Mujer en calma |  Thinkstock

Mujer | Thinkstock

Al programa estatal a favor de los derechos femeninos se le objeta que carece de objetivos claros y es discriminatorio. El Gobierno afirma que ha sido ampliamente debatido

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Magally Huggins: "Excluye a la mitad de la población"

Psicóloga social y criminóloga.
Profesora de la UCV
 
Como investigadora del tema de Género, Violencia y Construcción de Ciudadanía en el área de Desarrollo Sociopolítico del Cendes, Magally Huggins Castañeda sentencia que el tercer Plan para la Igualdad y Equidad de Género, Mamá Rosa, es un programa abstracto que no ofrece guías concretas para el diseño de políticas públicas.
“Ese plan habla de propiciar programas de impacto nacional. ¿Qué han logrado las mujeres desde que comenzó la revolución bolivariana?”, se interroga. Puntualiza que ni siquiera la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia es inédita, pues a su juicio habría sustituido a la Ley Contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia, aprobada a raíz de la Convención Interamericana de Belém Do Pará, en 1994.
Inamujer tampoco sería un logro de la revolución bolivariana. Huggins señala que esa institución suplantó al Consejo Nacional de la Mujer, creado en la década de los ochenta: “Este Gobierno tiene la tendencia a querer reescribir la historia desde cero, como hacen todos los gobiernos totalitarios”.
Por lo menos cinco serían, para Huggins, los problemas fundamentales que afectan a la mujer venezolana que no son mencionados en el plan: no existen políticas públicas para las mujeres víctimas de violencia secundaria (pierden esposo o hijos) producto de armas de fuego, no menciona el problema del desabastecimiento de alimentos, no hay incorporación del recurso humano calificado, no se habla del impacto de la militarización en las áreas de salud, trabajo y educación –que a su entender es la militarización de un discurso- y, finalmente, tampoco toca el asunto de la impunidad.
-El plan señala que es necesario transformar estructuralmente las bases políticas de la sociedad para profundizar acciones que permitan alcanzar la igualdad de género.
-Ante la sentencia de que el capitalismo es patriarcal habría que preguntarse si la URSS resolvió los problemas de las mujeres. Estamos hablando de un plan que excluye a más de 50% de la población venezolana y busca imponer el socialismo del siglo XXI.  No establece políticas públicas. Es un plan del PSUV. No puedo esperar hasta que cambie el sistema para lograr la igualdad porque eso es una mentira. El problema es de fondo. Tú no vas a diseñar programas de igualdad como proyecto de vida, de meta de largo plazo, si a corto plazo eres radicalmente patriarcal.

Rebeca Madriz: Aborda situación de las más pobres

Abogada
Viceministra
de Participación Protagónica
y Formación Socialista
 
“Chavista” en mayúsculas es la segunda característica que muestra el perfil de Rebeca Madriz en su cuenta de Twitter. Nació hace 29 años en Valencia, estado Carabobo. Asegura que una mujer joven, inmersa en la dinámica política revolucionaria, no puede llamarse feminista sin considerarse chavista. “No es posible que existan mujeres libres de violencia, de pobreza extrema, de embarazo temprano, en el marco de la sociedad capitalista”.
Asegura que el Plan para la Igualdad y Equidad de Género Mamá Rosa no es un programa abstracto, sino el compendio de las necesidades expresadas por el movimiento de mujeres tras un amplio debate nacional.
-¿Qué políticas hay para las mujeres venezolanas que no tienen interés en garantizar la continuidad y consolidación de la Revolución Bolivariana?
-Todas las conquistas que hemos ido logrando son conquistas de las mujeres en general. Cuando una mujer es víctima de la violencia y denuncia eso en un tribunal no le preguntan si es chavista o de oposición.
-¿Habrá que esperar la transformación del sistema político social para lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres?
-¿Esperar? Tenemos una ley desde hace seis años y acabamos de lograr el beneficio del periodo posnatal, luego de un año de discusión. Ninguna conquista ha sido un regalo. Aquí se requieren mujeres organizadas, unidas y conscientes de nuestra situación de discriminación para avanzar en el logro de nuestros derechos.
-¿Existe algún país socialista donde haya igualdad de género?
-No hay países socialistas ni países capitalistas donde haya equidad plena entre hombres y mujeres. La sociedad capitalista no permite la liberación de la mujer y en el seno de las experiencias socialistas que han existido hasta ahora efectivamente las mujeres hemos alcanzado mayores derechos. Sin embargo, la cultura machista persiste. Por eso, desde la experiencia de la revolución bolivariana, el socialismo visibiliza el carácter feminista para que esa situación no continúe en la sociedad que queremos construir.
-¿Qué sugiere el programa para afrontar el embarazo temprano, la violencia secundaria y la inseguridad social, entre otros problemas?
-El plan transversaliza la situación de las mujeres más pobres. Teniendo todos los mecanismos de acceso a la justicia en materia de género se hacen más públicos problemas que históricamente consideramos privado. Como dice una compañera: “ahora los trapos sucios no se lavan en la casa sino en los tribunales”. Son problemas públicos y como tales deben ser asumidos por el Estado.