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Crónica de la desesperanza: "En Venezuela la culpa es de todos"

La escasez y las colas afectan la vida de los venezolanos / Foto: Jorge Santos JR

La escasez y las colas afectan la vida de los venezolanos / Foto: Jorge Santos JR

Las diferencias políticas salen a relucir en la cotidianidad de los venezolanos debido a la crisis que atraviesa el país

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La camionetica es el transporte público por excelencia en las zonas adyacentes a la Gran Caracas. Lugar de robos, discusiones, enamoramientos y debates políticos. “Hoy no hay cola bajando – comentó Graciela – la gente enchufada del gobierno que tiene carro no trabaja los viernes”, y así comenzó la sampablera.

Aunque parecía ser un día vulgar en la ruta que cubre Los Teques – Caracas a través de la carretera Panamericana, la realidad distó mucho de esa apariencia. Graciela Guerrero, de 42 años de edad, hizo retumbar el asiento tanto de chavistas como de opositores. “Esa es la única manera que tienen para resolver lo del tráfico, haciendo que el país no produzca ¡porque ahora nadie quiere trabajar!”.

El ambiente se alteró y comenzaron las retahílas. Primero fue José Camacho, sexagenario y fiel creyente de la teoría oficialista, según la cual Venezuela está disputando una guerra económica orquestada vilmente por la oposición: “Aquí todo es culpa de los Cisneros y los Mendoza. Los productos de Polar son los que no se encuentran”.

A partir de este punto, todos los usuarios de la unidad de transporte atendían a la discusión: los durmientes se desperezaron, los que llevaban audífonos se los quitaron e incluso los más estoicos se irguieron para aguzar los oídos durante la mini pseudo-sesión ordinaria de la AN. El conductor redujo la velocidad y ahogó la voz de Pastor López bajando los decibeles de la radio: “Aquí no vengan a pelear que no están en la Asamblea. La culpa es de los guardias que no nos cuidan”. “!Eso es cierto!”, afirmó una dama que no quiso revelar su identidad. “¡Ellos son los primeros ladrones!”.

Los datos de la calle

Camacho aseguró que lo que se vive en Venezuela es resultado de las malas políticas que dejó la cuarta república. Para él, todas las acciones del gobierno están fundamentadas en el principio de proteger la patria, como lo asegura el presidente Nicolás Maduro. “¡Cómo es posible que dos pollitos los vendan en 3.000 bolos! Dos pichoncitos. Aquí nos están robando y si no fuese porque todavía hay Mercales no comeríamos, prefiero hacer cola todo el día que pagarle a los golpistas”.

Andreina Montalbán, estudiante universitaria y cajera de una distinguida tienda de ventas por departamento, expuso las razones de por qué, según su visión, el país se regocija en la desidia: “Aquí la culpa es de la gente. Nosotros somos los que nos estamos calando todo esto porque los chavistas y los opositores están tranquilos en sus casas, cobrando tremendo sueldo y comiendo bien, mientras que a nosotros ya no nos venderán comida en los supermercados”.

Moltalbán aludía a la nueva resolución que prohíbe la venta de productos regulados en establecimientos comerciales cercanos al centro de Caracas. La medida busca implementar un embudo en el acceso a los alimentos y otros rubros de la cesta básica, designando única y exclusivamente a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) para distribuirlos casa a casa.

Por último, Guerrero volvió a alzar la voz culpando nuevamente al gobierno por todas las desgracias que, según sus palabras, vive el país.

La culpa es de la vaca

Aunque Delcy Rodríguez, canciller de la República, subrayó ante la OEA que Venezuela puede darle de comer a tres países con las mismas características demográficas, la realidad es otra.

El gobierno considera que todo aquel que esté en su contra es culpable de la crisis económica que abriga al país: Estados Unidos es culpable porque ya no compra tanto petróleo como antes y escapa del consumismo exacerbado del crudo; España es culpable por crear una matriz de opinión que critica las medidas gubernamentales hechas por Nicolás Maduro; la oposición es culpable porque promueve “el intervencionismo imperialista”, e incluso, las mujeres que usan secador son culpables porque no apoyan el Plan de Administración de Cargas.

El chofer del autobús, en tono jocoso, comentó al llegar a Caracas que en Venezuela "la culpa es de todos". "Todos debemos trabajar para salir de esta situación”, dijo.