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En Confinanzas quedan alrededor de 300 familias

Ayer fue reubicado otro grupo de familias en apartamentos de los valles del Tuy | Foto. Williams Marrero

Ayer fue reubicado otro grupo de familias en apartamentos de los valles del Tuy | Foto. Williams Marrero

Las personas que aún viven en el rascacielos confían en que pronto serán reubicadas 

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En la Torre Confinanzas la soledad es palpable. Hay poco ruido y, pese a estar de vacaciones, no hay niños jugando en la cancha de la planta baja del rascacielos. En el edificio quedan poco más de 300 familias, de las 1.156 que había el 22 de julio cuando comenzó el operativo para reubicar a los que tomaron el inmueble hace más de 7 años.

La entrada principal de la torre –en la avenida Urdaneta– fue clausurada. Un grupo de familias salió ayer en dirección a los Valles del Tuy, al urbanismo Lomas de Guadalupe. Ayer también se hizo evidente otra de las razones por las que quienes aún viven allí desean marcharse: las aguas negras que se desbordan en el sótano cuando llueve.

“No queremos pasar la Navidad aquí”, afirmó Suhayn Cárdenas. “Casi no quedan familias; por eso nos queremos ir pronto. Antes, en Navidad cada delegada organizaba y nos reuníamos alrededor de 25 familias en cada piso”, dijo.

Eso no podrá ser así este año porque también han ocurrido reubicaciones dentro de la torre. Por razones de seguridad han ido mudando a los niveles bajos a las familias que quedan para clausurar los más altos. Hasta ahora han demolido las estructuras internas de los pisos 16 al 28 del rascacielos. Cárdenas, por ejemplo, pasó de estar en el piso 15 a vivir en planta baja.

Al comienzo de la Operación Zamora, Francisco Herrera vivía con su familia en el piso 26. Desde entonces se ha mudado a los niveles 9, 5 y 1: “Al principio todos lloramos por los vecinos que se fueron. Hemos tenido que hacer sacrificios con la esperanza de que todo sea para bien”.

Herrera afirmó que el hecho de que haya menos vecinos ha mejorado el suministro de agua y la calidad de vida: “Al estar más abajo es más fácil hacer mercado porque no hay que subir 26 pisos a pie con las bolsas”.

Quienes continúan viviendo en Confinanzas siguen pagando los 200 bolívares mensuales para mantener el edificio. Sin embargo, la mudanza también incidió en que haya desmejorado la limpieza de las áreas comunes.
 
No se quieren ir. Ernesto Villegas, jefe de Gobierno de Distrito Capital, informó esta semana que la desocupación del rascacielos se ha concretado en 66%. “Vamos a un buen ritmo y tenemos el compromiso de acabar con las condiciones de vida de alto riesgo que tienen las familias allí ubicadas”, declaró. Villegas se ha negado a poner una fecha tope para concluir la reubicación desde que comenzó la Operación Zamora.

Cuando empezó el desalojo de la torre, en julio pasado, eran alrededor de 300 las familias que no querían marcharse de Caracas; ahora son poco más de 40 las que se niegan a irse del edificio.

Aura Aguiar mantiene su deseo de quedarse en Confinanzas, a menos que le garanticen una vivienda en Caracas. “Queremos irnos de la torre, pero en Caracas tenemos una vida hecha. Hay gente que no tiene la capacidad de irse tan lejos. Yo trabajo aquí y mis hijos estudian aquí”, dijo.
También hay quienes se marchan resignados. Una de las habitantes de la torre, que debía mudarse ayer a la Guadalupe, afirmó que estaba anotada para una construcción en Petare: “El jueves me avisaron que tenía que recoger mis cosas. Ni siquiera sé dónde queda la Guadalupe”.

En estos cinco meses también se hicieron los trámites para nacionalizar a los extranjeros que vivían en Confinanzas y así poder adjudicarlos.