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Comunas aún esperan más apoyo estatal

Taller de carpinterÍa de la Comuna Socialista en construcciÓn Fabricio Ojeda, en Catia | WILLIAM DUMONT

Taller de carpinterÍa de la Comuna Socialista en construcciÓn Fabricio Ojeda, en Catia | WILLIAM DUMONT

Las iniciativas de producción que se han creado con estas formas de organización aspiran a mayor apoyo para ser sustentables. En Gramovén ni siquiera Misión Vivienda compra las puertas que fabrican

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La creación de un Estado comunal suena a contradicción en Gramovén. Así lo cree Agustín Torres, vocero de la comuna socialista en construcción Fabricio Ojeda. Cinco años atrás, Torres formó un consejo comunal de manera espontánea, al igual que otros 32 grupos comunitarios, con la intención de participar de la zonificación del área. Para aquel entonces, se impulsaba el gobierno parroquial como punto de articulación entre las comunidades y las instituciones.

Tal fue el éxito de las discusiones y de las mesas de trabajo promovidas por los vecinos que fueron invitados al salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, para presentar su propuesta de viviendas ante el entonces presidente Hugo Chávez.

“Presentamos una lista de galpones ociosos y fue allí cuando Chávez decidió expropiar estos terrenos”, explica Torres desde las instalaciones de la Carpintería Bicentenaria 200, ubicada en Gramovén.

Celebra que esos diálogos derivaran en la entrega de viviendas a 176 familias en situación de riesgo, la creación de un banco comunal y la apertura de una carpintería, una herrería y 2 bloqueras comunitarias.

Aunque cree extraordinario que todavía estas Empresas de Propiedad Social Directa estén de pie, lamenta que sean objeto de total indiferencia por parte del Estado. “Es como si hubieras parido al muchacho pero luego lo dejaras allí, abandonado”, compara Torres.

Que el Gobierno haya anunciado el 8 de agosto de que aprobó 200 millones de bolívares para reimpulsar los proyectos socioproductivos, que promoverá el Plan Comuna o Nada y que reactivará la Comisión Presidencial para las Comunas en siete regiones, no le dice nada a Torres.

“El problema no es de recursos, es de conciencia. En la carpintería tenemos máquinas que nos brindan una capacidad operativa hasta para fabricar 3.000 puertas al mes y si acaso hacemos 5 semanales”, dice Torres, quien se pregunta qué hace falta para que su comuna pueda participar en los suministros de la Gran Misión Vivienda.

Agrega que ni siquiera cuando adecuaron los galpones para albergar damnificados los llamaron: “Construyeron 387 cubículos dentro del refugio, aquí mismo, y no nos involucraron, a pesar de que somos vecinos”.

En la Empresa de Propiedad Social Directa Fabricio Ojeda el hierro se oxida mientras llega algún encargo. En las bloqueras siguen esperando que el Gobierno les entregue cemento para trabajar. Insisten en que podrían hacer hasta 2.000 bloques regulares diariamente y 5.000 de tipo ecológico.


En construcción. Aunque la comuna Explosión del Poder Popular a la que pertenece Thaís Burgos está en construcción, ella se muestra esperanzada en sus logros. Esta organización está integrada por 10 consejos comunales y abarca a 11.000 familias de los sectores Cútira, Altavista, Los Frailes y Ruperto Lugo, en Catia.

“Tenemos 4 proyectos macro y uno de ellos ya fue aprobado por el Consejo Federal de Gobierno”, señala. La compra de un galpón de 750 metros en la calle principal de Ruperto Lugo, a un costo de 990.000 bolívares, para edificar el Centro Socialista de Integración Comunitaria Cacica Urquía, entusiasma a Burgos. Dice que el proyecto total requiere 120 millones de bolívares y que ya les aprobaron 2 millones en la primera fase.

No sabe por qué su comuna está “en construcción”, pero espera directrices del Ministerio de las Comunas, la Alcaldía de Libertador, el Gobierno del Distrito Capital y Fundacomunal. Dice que son estas instituciones las que deciden cuáles comunas pasan a ser formalmente reconocidas como tal.


Dependientes. El sociólogo Nelson Freitez, en un artículo publicado en la revista SIC en marzo, señala que sin una real participación comunitaria y preparación técnica, las empresas socioproductivas estarán condenas al fracaso. Advierte que si las empresas comunitarias promovidas por las comunas se basan exclusivamente en un financiamiento estatal de carácter partidista y clientelar, no se podrá esperar ni verdadera participación comunitaria ni su consolidación.

Mientras, Ulises Daal, autor del libro ¿Dónde está la comuna en la Constitución Bolivariana?, y director de investigación en políticas sociales de la Asamblea Nacional, reconoce que el aspecto económico de las comunas aún no se ha desarrollado plenamente, pero lo justifica al explicar que el Gobierno impulsa una manera de relacionarse que es inédita. Cree que esto se solventará cuando el poder popular y las instituciones entiendan que tienen una esfera de poder compartida. “Estamos aprendiendo”, dijo Daal.


Más dinero

El 9 de junio de 2010, en un acto de entrega de recursos a 52 bancos de las comunas socialistas en el Teatro Teresa Carreño, Hugo Chávez destacó que, pese a la caída del ingreso nacional a consecuencia de la contracción de los precios petroleros, los recursos otorgados al poder popular, comunas y consejos comunales alcanzaron más de 4 millardos que se invirtieron en 13.536 proyectos.

Los recursos fueron luego en ascenso. El Fondo Nacional de los Consejos Comunales recibió, en 2011, 6,5 millardos de bolívares y en 2012, más de 8 millardos de bolívares, de acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio de las Comunas. Sin embargo, el año pasado sólo se ejecutó 59% del total de esa asignación.


La cifra

441 comunas estarán registradas formalmente a fines de este año, según Ulises Daal. La cifra se contradice con la que maneja el ministro de las Comunas, Reinaldo Iturriza, quien cree que hay inscritas 101. Ambos coinciden en que habrá 3.000 comunas activas en 2019.