• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Colombia registró a 220 niños deportados

La violencia con la que se actuó en los hogares de la frontera puede ocasionar daños emocionales en los niños | Foto Raúl Romero

La violencia con la que se actuó en los hogares de la frontera puede ocasionar daños emocionales en los niños | Foto Raúl Romero

Especialistas en trastornos emocionales alertan sobre cuatro convenios internacionales en el trato de menores de edad en situación de conflictos que fueron ignorados 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El término “hijos de la Patria” comenzó a escucharse otra vez en la frontera cuando comenzó la deportación de 1.097 colombianos por mandato del presidente Nicolás Maduro y el éxodo de otros 7.162 que se regresaron por temor a ser expulsados para que los niños venezolanos se quedaran en el país. Juan Fernando Cristo, ministro de Interior de Colombia, denunció que 34 menores fueron separados de sus padres colombianos.

Aunque Hugo Caro, defensor del Pueblo de Táchira, negó las separaciones, El Nacional recopiló historias en la frontera donde hay madres que lograron sacar a sus hijos, pero el padre y abuelos quedaron en territorio venezolano. O la historia de Diego Trejo, un joven venezolano que también decidió cruzar el río Táchira casi a diario para que su pareja, Ingrid Torres, pueda amamantar a la hija de ambos porque ella fue deportada el 22 de agosto y los guardias venezolanos no dejaron que se llevara a su hija por ser “hija de la patria”.

Lo que sí está registrado por el gobierno colombiano es que de los 1.097 deportados, 220 eran niños que fueron sacados de un día para otro de sus viviendas y separados de su ambiente por lo que expertos en trastornos emocionales alertan sobre el estrés postraumático y depresiones que estas desmovilizaciones ocasionan en los menores.

Luis Madrid, coordinador de Trastornos Afectivos de Sociedad Venezolana de Psiquiatría, recuerda que el Derecho Internacional Humanitario tiene cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y dos Protocolos Adicionales de 1977 que codifican la mayor parte de sus normas para la protección de los niños y adolescentes que fueron ignorados con esta medida.

Explicó que los humanos alcanzan su independencia luego de 12 a 16 años de crecimiento, por lo que una separación de sus padres por desmovilización puede tener consecuencias afectivas y psicológicas en el infante.

“Desde el punto de vista psicológico la familia le brinda seguridad. Son fuentes de cariño, afecto y contención familiar para que el individuo esté protegido y seguro”, expresó Madrid, quien agregó que estos menores de edad separados de sus familias pueden desarrollar trastornos por estrés postraumático que ocasionan pesadillas y reminiscencia. Están en hipervigilia esperando reencontrarse con los padres y continuamente reviven la situación con síntomas de ansiedad porque se sienten desprotegidos ya que creen que les harán daño.

María Isabel Parada, presidente de Psicólogos sin Frontera, precisó que la Cruz Roja y la Unicef deben brindar la ayuda psicológica a las familias que fueron disgregadas.

“La separación de los padres es un duelo que afectará a los niños de por vida. Son conflictos emocionales que quedan en el inconsciente de la persona. Los niños quizá no comprenden lo que ocurre alrededor y hay que recalcar que no se les dejó por falta de amor, ya que ellos no tienen respuestas razonables para entender la separación”, explicó Parada.

Madrid coincide en decirle al infante que la situación es transitoria y que el desapego no fue intencional. Recomienda que el niño tenga un objeto simbólico que lo vincule con su familia mientras pasa el proceso.

El psiquiatra recomienda el trabajo grupal, las dinámicas y hacer que dibujen para que hagan catarsis sobre la situación.

“Nunca deben decirle al afectado que piense en otra cosa. Hay que escuchar la demanda del niño porque puede terminar con depresiones. Hay que escuchar de forma activa y compasiva para poder metabolizar la angustia”, precisó el experto en trastornos emocionales.

Colombia censa a familias separadas. Actualmente en Colombia se habilitaron cuatro puntos de registro, administrados conjuntamente por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Migración Colombia, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el Servicio Jesuita para Refugiados, Colombia Nos Une y el Consejo Noruego. “Mientras no termine el censo no es posible establecer una cifra definitiva de las familias afectadas por las deportaciones y éxodo masivo que se originó.

“Maduro no solo ha tratado de manera infame e inhumana a los colombianos, ¡sino a centenares de niños venezolanos! ¡Qué Infamia!”, denunció Cristina Plazas, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de Colombia a través de su cuenta de  Twitter.

El ICBF se encuentra en la frontera prestando la ayuda psicológica y social a los niños de los deportados, madres lactantes y gestantes que llegaron a Cúcuta.

La Cifra
1.097 colombianos fueron deportados de Venezuela, entre los que se encuentran 220 niños que censó el gobierno de Colombia. Otros 7.162 regresaron por trochas ante el temor de ser expulsados