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Colectas no alcanzan para preservar el patrimonio eclesiástico

Iglesias católicas que fueron declaradas Monumento Histórico están protegidas, pero no patrocinadas para su mantenimiento

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El 2 de agosto de 1960 hubo una declaratoria presidencial, publicada en la Gaceta Oficial Nº 26320, en la que de forma colectiva se dio una mención de Monumento Histórico Nacional a todas las iglesias y capillas, terminadas o no, que datan de 1830, para que no se destruyeran. Esta etiqueta no es más que una protección para que el patrimonio no sea demolido, pero no garantiza que haya dolientes gubernamentales que estén obligados a preservar estas estructuras.

Estos templos que son patrimonio de la época colonial, de la cual hay poco registro en el país, son propiedades privadas que pertenecen a la arquidiócesis o diócesis donde se encuentran, por lo que deben ser refaccionadas y cuidadas por ellas mismas, según la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, pero no tienen fondos para hacerlo. El dinero que los fieles dan durante las misas no es sufiente para acometer estos trabajos.

El gobierno no está en la obligación de mantener estas sedes patrimoniales, aunque la declaratoria presidencial de Monumento Histórico Nacional quiere decir que el Ejecutivo nacional delega la inversión en preservación a criterio subjetivo de cada gobierno estadal o municipal, pero solo 25% de las alcaldías tienen fondos para estos trabajos, según explicó una fuente del IPC.

En San Diego de los Altos, en el estado Miranda, está la iglesia San Diego de Alcalá que data del siglo XVIII. En su fachada hay una placa en la cual se informa que el escritor Cecilio Acosta fue bautizado en el lugar, el 23 de febrero de 1818. Junto con la fe de bautismo de este pensador venezolano también se archivan las de ³indígenas, hombres blancos y amos de esclavos², pero su estructura no le hace justicia a la memoria histórica que reposa en la sede.

Los techos, contruidos en madera de cedro, tienen goteras y están cediendo, plantas que fueron naciendo sobre las tejas atraviesan las paredes de bahareque y otras bajan a modo de lianas y las filtraciones corroen la estructura.

El párroco de San Diego, Wilmer Zambrano, explicó que en 2011 la Vicepresidencia de la República tomó la denuncia, acudieron ingenieros y aprobaron un proyecto de recuperación, pero después de la muerte del ex presidente Hugo Chávez más nunca acudieron al lugar. El gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, también recibió la denuncia. Se inspeccionó la edificación, pero solo hay promesas de que se incluirá el proyecto en el presupuesto del próximo año. Hace 10 años fue el último remozamiento del Monumento Nacional emplazado en la primera parroquia fundada de los Altos Mirandinos, tierra del indio Guaicaipuro.

Hannia Gómez, presidente de la Fundación de la Memoria Urbana, explicó que el IPC además de no tener fondos para financiar obras, tampoco tiene apoyo de las alcaldías para bajar impuestos a los dueños de las propiedades protegidas o fomentar campañas de preservación y restauración.

 

El gótico se impone en zonas populares. La arquitectura francesa destaca frente al barrio El Guarataro con estilo gótico y dimensiones atrevidas que construyó la congregación francesa Hijos de María Inmaculada, en 1922. Tiene en su interior un órgano Debierre Gloton & Successeurs de Nantes y una campana donada por el ex presidente Juan Vicente Gómez, pero la iglesia hoy está bordeada de un cerco eléctrico por la inseguridad. Sus techos tienen agujeros producto de balas pérdidas que ocasionan goteras, su cúpula está fracturada por algunos temblores de vieja data y las filtraciones se cuelan por las paredes. Uno de los picos que se impone en las alturas tiene ramas que estrangulan el monumento y sus figuras que simulan gárgolas se desmoronan.

El vicario de la iglesia también conocida como ³Palo Grande², Heinz Escorche, aseguró que en 2008 la Alcaldía de Caracas hizo el último remozamiento a la fachada.

El diseño neogótico resalta también en el barrio Unión de Petare en la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Desde lejos la primera impresión que salta a la vista es que sus campanas están partidas. Al entrar se nota que el terreno está cediendo en una de sus bases y se repite el mismo problema de las anteriores iglesias: filtraciones y techos en ruinas. El diácono Luis Díaz tramita un remozamiento con la Alcaldía de Sucre en estos momentos.