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La Casona perdió su trato privilegiado

Casa Militar La Casona/William Dumont

Casa Militar La Casona/William Dumont

Cada mandatario solía entregar a su sucesor un inventario de los bienes resguardados en el inmueble. Actualmente se desconoce qué hay y en qué estado se encuentra. Tampoco se sabe cuál será su destino

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Imponente e infranqueable, La Casona más que una vivienda aparenta ser un fuerte. Nada queda de los tiempos en que los vecinos se congregaban en la placita contigua a la residencia presidencial, en la urbanización Santa Cecilia, a escuchar la banda marcial. “Ahora ni siquiera se puede caminar por ahí. Tenemos que rodear la casa y de paso los jardines están descuidados”, afirma Carmen de Contreras. 

Ni siquiera quienes crecieron en sus alrededores saben a ciencia cierta lo que ocurre dentro o quiénes la habitan. Afirman que son los hijos del fallecido presidente Hugo Chávez quienes ocupan el lugar, pero nadie los ha visto entrar o salir de la otrora hacienda capitalina. Tampoco se sabe si Nicolás Maduro usará el inmueble como residencia.

El primer Presidente en ocupar la casa fue Raúl Leoni. Su hija, Carmen Sofía Leoni, aún recuerda el esfuerzo que hizo su madre para convencer a Elisa Ruiz de Brandt para que les vendiera la hacienda y luego para decorarla y amueblarla, hasta que fue inaugurada el 19 de marzo de 1966. 
Carmen América Fernández ­–mejor conocida como Menca de Leoni– junto a Helena Chapellín, Carlos Moller y Luis Alfredo López Méndez fueron los responsables de decorar la vivienda.  

“Por estar recién inaugurada en principio se recibían muchas visitas de la comunidad, aunque no de forma organizada, porque tampoco había un personal de apoyo dedicado a esto. Con la primera presidencia de Rafael Caldera, se crea el despacho de la Primera Dama y Alicia Pietri comenzó formalmente con las visitas guiadas. Eso se hizo costumbre”, afirmó Leoni.

Las visitas guiadas fueron suspendidas a principios de la década de 2000. 

La última residente oficial de La Casona fue Marisabel Rodríguez, que a su llegada recibió un inventario detallado de todos los bienes. “Así se hizo sucesivamente desde que mis padres la entregaron a los Caldera hasta que estos la entregaron a la familia Chávez”, asegura Leoni, que agrega que actualmente nadie sabe qué es lo que hay en la vivienda o en qué estado se encuentra. 

En una entrevista concedida a la periodista Mariahé Pabón, Rodríguez contó que empacó algunas piezas y sillas y las guardó en el sótano para evitar que se deterioraran.
 
Inventario de bienes. La Casona forma parte del catálogo de bienes patrimoniales con los que cuenta el municipio Sucre. El Instituto de Patrimonio Cultural es el responsable de su custodia. Raúl Grioni, presidente del IPC, subraya que el ente no tiene responsabilidad en el cambio de usuarios de la edificación ni han solicitado un inventario de las obras allí resguardadas. Explica que nada se puede mover de esa casa sin la autorización del ente y que sólo intervienen en caso de que se vaya a hacer un cambio en la estructura que afecte los valores que le otorgan su carácter patrimonial: “Si nos ponemos a escarbar sería entorpecer la tarea de quienes usan el inmueble. Se presume que lo están haciendo bien, como en el caso de otros bienes patrimoniales públicos o privados”.

La desinformación nutre los rumores sobre lo que sucede en La Casona, alimentados por fotos que de cuando en cuando aparecen en las redes sociales. “Los vecinos reportan fiestas y ruidos molestos, cuando esa es una casa de familia y quienes allí vivan deben comportarse con la seriedad del caso”, subraya Soledad Morillo Belloso, periodista y escritora que tuvo la oportunidad de visitarla desde que era una niña, y asegura que existe un Manual de Uso, Protocolo y Mantenimiento de la residencia presidencial que especifica hasta la forma en que deben limpiarse los pisos. 
 

Exigencias ciudadanas La Casona fue concebida para que vivan los presidentes y sus familiares dependientes. Como vivienda del vicepresidente existe La Viñeta, localizada en Fuerte Tiuna. Soledad Morillo Belloso, periodista y escritora, opina que existen unas normas que deben ser respetadas: “Lo más hermoso del país está concentrado en La Casona. Ahí no puede vivir el que le dé la gana. Si se dio un tiempo de cortesía a la familia Chávez por las circunstancias difíciles que pasaron, esto debe ser superado, de lo contrario se estaría usufructuando un bien que es patrimonio de la nación”.

Hannia Gómez, presidenta de Fundamemoria, abogó por la creación de un protocolo de visitas, que haga de la casa un área para el disfrute de todos los ciudadanos. Iris Rangel, presidenta de Apahive, solicitó al IPC hacer una inspección y dar cuenta de lo que sucede en el inmueble.