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Caracas y sus “balas frías”

Los perrocalientes y hamburguesas servidas en la calle, se han convertido en una tradición para los habitantes de la capital

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El trajín y el agitado “día a día” en Caracas hacen que las soluciones rápidas siempre sean las mejores opciones. Es por eso que conseguir una comida que satisfaga, sea sabrosa y preparada con velocidad hace llegar a puestos callejeros (por su ubicación y no por su calidad) para pedir una de las conocidas “balas frías”.

Un menú que va desde perrocalientes, hamburguesas, ‘pepitos’, enrollados y ‘choripanes’, son la mayoría de las preferencias de los consumidores que por mucho tiempo han asistido a estos establecimientos para disfrutar de una variedad y explosión de sabores en diferentes puntos de la ciudad.

Muchos de estos lugares forman parte de una tradición en Caracas. Muchos los han visto toda su vida y otros lo han convertido en su trabajo, como es el caso de Adolfo Restifo. “Rulo”, como se le conoce popularmente, es uno de los perrocalenteros más conocidos en la ciudad por su tiempo en el negocio. “Comencé en el negocio desde los 12 años con mi papá. Tuve que dejar los estudios para que mis hermanos menores pudieran hacerlo”, declaró.

No obstante, “Rulo” no se arrepiente. Gracias a su trabajo en el negocio ha conseguido sacar a su familia y poder brindarles lo que él no pudo haber hecho. “Ya mis hijos están en la universidad”, dijo.

Ubicado en Las Mercedes (Baruta), detrás del centro comercial El Tolón, este puesto de perrocalientes es una de las muchas opciones para los comensales de calle que cubren la capital.

Horario 24/7

Adolfo Restifo tiene un horario atareado. Con clientes por doquier, su trabajo comienza a las 10 de la mañana de cada día y culmina a las 8 pm. “Me paro temprano para ir a Candelaria a buscar el pan y después voy al mercado de Chacao a buscar las cebollas”, declaró.

Tal como el puesto de ‘Rulo’ muchos establecimientos trabajan continuo y hasta tarde. “Trabajamos todos los días y más que todo de jueves a domingo por la cantidad de clientes que viene”, declaró Jenny Figueras, quien es cajera del establecimiento Pepi Frank, que queda ubicado en la conocida ‘calle del hambre’ en el municipio Baruta.

Irse a comer un “bala fría” en un establecimiento en las noches capitalinas ha sido una de las tradiciones más comunes de los caraqueños, aunque en la actualidad esa afluencia se vea disminuida por la inseguridad que reina en las calles. “Nosotros trabajamos desde las 11 de la mañana hasta las 4 am del día siguiente. Este zona por lo general es tranquila, aunque si ha pasado uno de que rollo”, declaró uno de los encargados de un puesto de comidas en La Trinidad que se reservó su nombre.

A pesar de las circunstancias actuales en las que se encuentra el país (escasez e inseguridad), las “balas frías” siguen siendo parte de su tradición como habitantes de Caracas.