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La santidad de José Gregorio depende de sus devotos

Al parecer, José Gregorio superó la prueba más difícil para llegar a los altares / Raúl Romero

Al parecer, José Gregorio superó la prueba más difícil para llegar a los altares / Raúl Romero

Más de 186 favores atribuidos al Venerable han llegado este año a la oficina encargada de recogerlos; sin embargo, ninguno pasa las pruebas de la Ciencia y de la Iglesia

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Hace más de 30 años un prodigio ocurrió en Caicara del Orinoco. William, un niño al cual una piraña prácticamente le arrancó el meñique de la mano izquierda, recuperó, con los días, la completa movilidad del dedo. Lo ocurrido fue considerado extraordinario por la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, en el Vaticano, pues teólogos y médicos coincidieron en que era inexplicable el éxito de un injerto sin que hubiera microcirugía de por medio.

Como el “dedo de Dios” se conoce popularmente ese milagro, que fue atribuido a la fundadora de las Hermanas de la Consolación, María Rosa Molas, canonizada por Juan Pablo II. Fernando Castro, obispo auxiliar de Caracas y vicepostulador de la Causa de Beatificación de José Gregorio Hernández desde hace dos años, recurre a esa historia para explicar qué hace falta para que el médico nacido en Isnotú se convierta en el primer santo venezolano reconocido por la Iglesia Católica: la autentificación de un milagro.

“Él vivió heroicamente las virtudes cristianas -la fe, la esperanza y la caridad- y desde que murió el pueblo de Caracas lo llamó santo. Ahora buscamos demostrar esa santidad, sin que haya sombras posibles, pues lo que está en juego es la autoridad de la Iglesia. Por eso este proceso es tan riguroso”, apuntó Castro.

Al parecer, José Gregorio superó la prueba más difícil para llegar a los altares: la investigación exhaustiva que la institución eclesiástica hizo sobre su vida para declararlo Venerable. Eso ocurrió el 16 de enero de 1986 bajo el papado de Juan Pablo II.

Actualmente esperan por un milagro suficientemente documentado para que lo declaren beato, lo cual permitirá que se le rinda culto en el país. Posteriormente tendrá que registrarse un segundo milagro, lo que posibilitará su canonización y abrirá las puertas a su devoción universal.

En manos de los fieles

A pesar de que el templo de la Candelaria está en remodelación, los fieles no dejan de visitar la tumba de José Gregorio, localizada a la izquierda de la entrada principal. Los obreros rompen algunas paredes para instalar conexiones eléctricas y la iglesia está llena de andamios. El polvillo cae sobre la lápida, pero allí están los devotos: ponen flores, piden un favor o agradecen la intercesión del médico.

Luis Alirio Montilla estaba entre quienes acudieron el jueves. “Yo le pedí mucho porque mi esposa, Zulia Cadenas, tenía 38 años de edad y no había podido quedar embarazada. Después de rogarle, soñé que un médico me decía que me pusiera en tratamiento. Resulta que a los días el médico José Gregorio La Cruz, del Hospital Rafael Rangel de Boconó, me atendió, y hace 15 meses nació mi hijo Luis Fernando".

También hay creyentes de otros países. “Vine desde Bogotá a pedir por mi hijo Tomás, de 11 años de edad. Mi familia le tiene mucha fe a José Gregorio en Colombia", contaba María Victoria Quigua.

Laura Zambrano dedica todas las mañanas a la misión de recoger la información sobre los posibles milagros. Trabaja en el despacho parroquial de la iglesia de la Candelaria y desde allí muestra todos los libros que desde 1957 contienen testimonios de quienes manifestaron haber recibido una gracia: “He escuchado testimonios conmovedores y por pequeños que sean, todos son valiosos”.

Zambrano apunta que aunque el proceso fue abierto en 1949 por el arzobispo de Caracas, Lucas Guillermo Castillo, no ha sido sino en los últimos años cuando los devotos han acudido al despacho. Todos los testimonios se recogen, pero sólo los que tienen determinadas características pasarán a ser analizados por un grupo de médicos, que tendrán que certificar que no hubo explicación natural o científica para una curación.

En lo que va de año ese despacho parroquial ha registrado 186 favores concedidos por José Gregorio, pero ninguno ha pasado las pruebas de la Ciencia y de la Iglesia. Esto no amilana a los obispos venezolanos, quienes expusieron el tema al papa Francisco el jueves 26 de septiembre y una semana después lo hicieron en la Congregación para las Causas de los Santos de Roma.

Las condiciones que pone la Iglesia, en todo caso, son claras. “Se necesita que los creyentes informen sobre los presuntos milagros (una curación que debe ser instantánea y total y no puede ser explicada ni humana ni científicamente), la gracia de la curación debe ser fruto de la oración comunitaria de una familia, el favor debe ser atribuido exclusivamente a la intercesión del Venerable, y no se puede hacer culto público de él”, añade Castro.

Se dice que José Gregorio no ha sido reconocido como santo porque su imagen a menudo es utilizada en ciertos cultos, junto a figuras como las del Libertador, el Negro Primero o inclusive los llamados santos malandros. El primer vicepresidente de la CEV, José Luis Azuaje, rechaza la hipótesis y asegura que en el Vaticano no se habla de ese aspecto, sino que han insistido mucho en la necesidad de comprobar un milagro.