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En Táchira reportaron 88 casos de malaria provenientes de Bolívar

Mosquitos que producen la malaria / Reuters

Mosquitos que producen la malaria / Reuters

Especialistas señalan que la alta movilización de mineros desde el estado sureño pudo contribuir con la expansión de la enfermedad

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La malaria sigue rutas inciertas. Los casos de la enfermedad –concentrados en su mayoría en Bolívar– se reportan en lugares no autóctonos. En Táchira, por ejemplo, fueron diagnosticadas 110 personas con el padecimiento hasta el 31 de agosto. “Son 88 pacientes procedentes de Bolívar, mientras el resto viene de otros estados y de países como Colombia, Brasil y la Guyana inglesa. Estuvieron fuera de Táchira y al regresar tenían el parásito en la sangre”, aseguró Norella Medina, jefe de Endemias Rurales de la entidad. 

Los casos no aparecen registrados en los boletines epidemiológicos de este año. “Nosotros pasamos el número de personas atendidas por malaria y el Ministerio de Salud se encarga de agregarlos en la entidad donde se contagiaron”, explicó.

Jorge González, de 27 años de edad, es un minero del municipio Sifontes, en Bolívar, que contrajo la enfermedad por primera vez en 2009. “Soy de Anzoátegui. Allí vive mi familia y tengo mi vivienda. Sólo vengo por épocas a trabajar en las minas. Cuando enfermo de malaria intento pasar mi reposo en casa. Así hacen algunos compañeros”, relató.

De acuerdo con Oscar Noya, médico del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, son poco probables los casos en sitios con una altura mayor a los 800 metros sobre el nivel del mar. “En Caracas, Táchira, Mérida, Falcón y otras entidades es difícil encontrar algún caso autóctono. Sin embargo, el cambio climático ha provocado que los mosquitos migren a alturas superiores a los 1.000 metros. Ha hecho que se expandan de manera vertical y horizontal por varias regiones”, dijo.

Focalizado. El mapa de regiones con malaria en el país cambió desde 1945. Antes de ese año se registraban casos en la mayoría de los estados, pero ahora más de 55.372 personas enfermaron en Bolívar, Miranda, Vargas, Aragua, Cojedes, Falcón, Lara, Mérida, Portuguesa, Táchira, Trujillo, Yaracuy y Nueva Esparta. “Gracias a distintas medidas y programas de salud emprendidos luego de 1936, la enfermedad logró arrinconarse en tres focos de la nación: oriental, occidental y meridional. Así ha permanecido hasta hoy”, indicó Noya.

Para Roberto Briceño León, sociólogo del Laboratorio de Ciencias Sociales Investigación, la ausencia de programas de control puede contribuir con la expansión de los casos a sitios no endémicos. “Solamente se necesitan tres factores para la malaria: el parásito, el vector (mosquito) y el contacto con el ser humano. Después se suman problemas de índole social que facilitan el aumento de casos como la minería desorganizada, el abandono de programas orientados a la prevención de la enfermedad, entre otras”, señaló.

Los campamentos de los mineros en Bolívar (estado que concentra 89% de los casos) crecen entre julio y septiembre. Son habitados por familiares de los hombres que trabajan en las minas. “Venimos en las vacaciones para acompañar a nuestros esposos. Pero cuando empiecen las clases nos regresamos a nuestras casas”, afirmó un grupo de mujeres en Puerto Beco, en Sifontes.