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Escasez de placas y falta de equipos limitan mamografías

Las venezolanas mayores de 35 años deben revisar sus senos una vez al año para prevenir alguna enfermedad. Algunos aparatos no están calibrados y arrojan falsos positivos, las imágenes de entregan en CD por falta de placas radiológicas

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El cáncer de mama es la primera causa de muerte oncológica en las mujeres mayores de 35 años en el país, según el anuario de mortalidad del Ministerio para la Salud del año 2011. Por ello, realizarse una mamografía a esta edad es un asunto que no debe eludirse, pues es la única prueba capaz de detectar alguna malformación que no dé señales visibles ni palpables. En Venezuela las mujeres deben superar tres obstáculos para lograr este chequeo: conseguir un mamógrafo calibrado, obtener el resultado del examen en una placa radiográfica y contar con  el informe médico analizado por un médico radiólogo.

La Sociedad Venezolana de Mastología señala que en el país hay alrededor de 400 mamógrafos. Cada equipo puede realizar 30 exámenes diarios. Al año, estos aparatos pudieran hacer 2.880.000 diagnósticos, pero la población de mujeres mayores de 35 años es de 5.225.000, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas. Es decir, que casi la mitad de las candidatas a mamografía no tiene acceso a esta evaluación anual por déficit de equipos.

El médico radiólogo Jorge Pérez Fuentes, secretario de la SVM, explicó que hay dos problemas con este examen. El primero es de índole técnico: dado que no hay un ente regulatorio que oriente los parámetros de calibración de los equipos que garanticen la precisión en el diagnóstico de una anomalía, podrían darse falsos positivos.

En septiembre de 2010 el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas anunció que desarrollaba un protocolo de calibración para la optimización de mamógrafos digitales. El Laboratorio Secundario de Calibración Dosimétrica de la Unidad de Tecnología Nuclear del IVIC es el único en el país encargado de velar que la radiación emitida a través de equipos médicos utilizados para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, como el cáncer, esté dentro de los parámetros establecidos por la Agencia Internacional de Energía.

La AIE detectó en los años setenta que los equipos que trabajaban con irradiación en los hospitales del país no estaban adecuadamente calibrados, lo que generó una alerta importante y la sugerencia para que fuese creado un laboratorio de calibración dosimétrica.

Sin embargo, la SVM y las ONG dedicadas a la prevención del cáncer de mama señalan que las calibraciones no siguen un protocolo nacional ni se hace una regulación de los equipos.

El segundo inconveniente que señala Pérez Fuentes tiene que ver con la escasez que afecta todas las áreas de la medicina. No hay placas radiográficas, por lo que las imágenes se entregan en CD. Antonio Orlando, miembro de la junta directiva la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos, Odontológicos de Laboratorios y Afines, denunció que desde hace dos meses no llegan al país las placas radiográficas y desde hace seis no se importan las agujas para hacer las biopsias a los pacientes.

La entrega de resultados en CD dificulta su análisis. No todos los monitores de las computadoras de los médicos oncólogos son adecuados para observar las imágenes.  Luisa Rodríguez, presidenta de Funcamama, agrega que tampoco hay médicos radiólogos y mastólogos suficientes para analizar las mamografías.


Examen costoso. Encontrar un mamógrafo para realizar la pesquisa de manera gratuita es una tarea difícil para las venezolanas. En un recorrido por centros de salud públicos se constató que en el Hospital Oncológico Luis Razetti no hay placas para entregar las evaluaciones desde hace dos años. En el Hospital Vargas está dañado el equipo desde hace 15 años y en el Hospital Clínico Universitario no se presta el servicio desde el año pasado. El Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo solo atiende pacientes remitidas por un médico de este centro, pero las citas para el despistaje pueden demorar por lo menos dos meses.

La Red Rosa de ONG de cáncer de mama denunció que en San Juan de los Morros, estado Guárico, solo hay un mamógrafo en la clínica Santa Rosalía. Mientras que en el estado Zulia hay uno en el Hospital Universitario de Maracaibo, pero tampoco presta el servicio por fallas en el equipo.

En clínicas privadas el examen tiene un costo entre 1.000 y 1.800 bolívares. En esto casos, la prevención también debe pasar el requisito de las listas de espera.  


CDI tienen equipos pero no especialistas

La Red Rosa y Funcamama denunciaron que aunque hay 35 Centros de Diagnóstico Integral que ofrecen la mamografía a sus pacientes, pero no hay médicos radiólogos que analicen los resultados. El Centro de Alta Tecnología de la avenida Andrés Bello, en Caracas, abrió sus puertas en septiembre de 2011 con los servicios de electrocardiografía, ultrasonido tridimensional, laboratorio clínico, microbiología, hematología especial, mamografía, densitometría ósea, resonancia magnética y tomografía axial computarizada. Esta semana, como el aire acondicionado está dañado, las pacientes fueron remitidas para el examen mamario al CDI de Chuao. Allí pueden asistir al chequeo, pero después de los 41 años de edad, aunque la SVM estableció que por los factores de riesgo del país y la incidencia del cáncer de mama en jóvenes, a los 35 años hay que hacerse la primera mamografía, que luego debe convertirse en una rutina anual. En ese CDI los exámenes son entregados sin informe del radiólogo.