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Boquete en ducto que surte a Margarita pierde 12 millones de litros de agua al día

Un pescador descubrió la falla en noviembre; 10 meses después aún no ha sido reparada y no hay respuesta de las autoridades

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El jueves 21, el buzo profesional Luis Fonseca Bernola se adentró en el mar de Nueva Esparta, a 11 millas náuticas de la orilla de Pampatar, para comprobar la denuncia de un pescador relacionada con una rotura en la tubería matriz que viene del embalse Los Clavellinos, en el estado Sucre, y que abastece de agua potable a las islas de Margarita y Coche.

En un video realizado por Fonseca, que ha sido compartido casi 9.000 veces en Facebook y que tiene 15.000 vistas en YouTube, los peces merodean el potente chorro a través del cual se están perdiendo 12,6 millones de litros de agua al día aproximadamente.

Luis Alberto “Beto” Narváez es el pescador que se percató de la falla. Un día de noviembre del año pasado, cuando se lanzó al agua a recoger las redes de pesca, notó que había una fuga en una tubería.

Trató de comunicarse, sin éxito, con las autoridades. Acudió a Jony Rahal, coordinador regional de Primero Justicia, quien armó el equipo que se acercó a la zona.

Casi 10 meses después el boquete ha crecido considerablemente. El tubo está a 15 metros de la superficie, pero el agua sale con tanta presión que desde arriba se notan los borbotones.

Fonseca debió bajar a 30 metros de distancia de la fuga y luego, ya en el fondo, acercarse poco a poco. La abertura por la que se escapa el líquido es de 15 centímetros, de los 46 centímetros de diámetro que tiene el conducto.

“Cuando la embarcación se detuvo cerca de la rotura, se sentía la vibración del agua. La presión abajo era tal que me molestaba en los tímpanos”, relata el buzo.

Jony Rahal cree que el tubo, colocado allí en los años 60, no recibe mantenimiento desde hace tiempo.

El Nacional intentó comunicarse sin éxito con José Manuel Palazón, gerente de Hidrocaribe en Nueva Esparta, para obtener información oficial.


Con tobito. La norma internacional indica que el cálculo de consumo al día por habitante debe ser de 250 litros de agua. Entonces, con lo que se pierde bajo el agua, se deja de abastecer a 50.400 personas diariamente.

María Barrios, habitante de Paraguachí, indicó que en su casa, en el noreste de la isla, el agua llega una sola vez a la semana y con muy poca presión. La situación empeoró con el inicio de la temporada de vacaciones.

“Tuvimos que comprar dos cisternas en 2.500 bolívares cada una”, dijo Oney Clavijo, quien reside en un edificio en la misma zona. Relató que los vecinos deben competir con los grandes hoteles para conseguir camiones que los abastezcan.

“El gobierno tiene una cuña que dice que una gota vale, pero no es una gota, mija. Esos son miles y miles de litros que se botan”, advirtió Beto, el pescador, en referencia a la campaña gubernamental de Hidroven, Cada gota cuenta, desplegada actualmente en medios de comunicación.


El avistador de fugas
De sus 59 años de edad, Luis Alberto “Beto” Narváez ha pasado 51 “metido en la mar”. Quizás esa es la razón por la cual se ha percatado en dos ocasiones de fisuras en las tuberías submarinas que surten de agua potable a Nueva Esparta.

Recuerda que en el año 1992 fue uno de los pioneros de la llegada del MVR 200 a la isla, y relata que ahora se siente identificado con el partido de gobierno, el PSUV.

Sin embargo, las dos veces que ha intentado comunicarse con las autoridades para solucionar las fallas de abastecimiento de agua se ha sentido ignorado.

“La primera vez, la señora que atendió en Hidrocaribe me preguntó que quién era yo para poner esa denuncia. No me hicieron caso. Ahora me dijeron que el gobernador mandó a pedir mi número de teléfono, pero nunca me llamó”. Inclusive le prometieron plantear el problema en Caracas, pero sigue sin respuesta.

Según ha llegado a sus oídos, dice, el gobernador ha llamado “desestabilizadores” a quienes denuncian la nueva falla en el tubo matriz en el norte de Pampatar.

“A mí me molesta porque el gobernador me está llamando desestabilizador. Él tiene la potestad de llamar a la guardia costera para saber si es verdad que el tubo está roto o si estamos mintiendo, y no lo hace”.

En 2010 Narváez denunció otras dos fisuras en el ducto y, con apoyo de Jony Rahal, coordinador regional de Primero Justicia, logró que fueran reparadas.