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Avenida Intercomunal de El Valle sumida en basura, botes de agua y huecos

En el sector San Andrés hay un gran hueco que tiene más de un año desbaratando vehículo y motos

En el sector San Andrés hay un gran hueco que tiene más de un año desbaratando vehículo y motos

La vía, que atraviesa todo el sector hasta Coche, no tiene siquiera un trozo libre de desechos. El asfaltado tampoco se salva

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Al recorrer la avenida Intercomunal de El Valle queda a la vista el abandono de esa urbanización del suroeste caraqueño y pareciera una ristra interminable: ranchos en plena acera frente a un urbanismo de la Misión Vivienda, botes de agua, basura desperdigada como médanos de desechos en plena arteria vial, montañas de escombros, semáforos inservibles, escaso alumbrado público para peatones y una resignación entre sus vecinos que colinda con la burla o la chanza frente a lo ya asumido como irreversible.

Una carpa de lona es ocupada desde el 26 de julio de 2013 por familias frente a las residencias Valle Nuevo, del complejo de la Gran Misión Vivienda, localizado en el sector Las Malvinas. Desde hace tres años mujeres, niños, personas de la tercera edad y ciudadanos con algún tipo de discapacidad insisten en denunciar supuestas irregularidades en la asignación de los inmuebles.

Agrupados como miembros del Bloque Nacional Bolivariano de Líderes Comunitarios subrayan que hubo corrupción en la adjudicación de las viviendas y que luego de trabajar durante 6 años para sacar del lugar a las cementeras Cemex y Lafargé y lograr la expropiación de los terrenos donde les habrían prometido la construcción de 1.500 viviendas, llegaron funcionarios de la GNB a sacarlos de forma violenta y robarles sus pertenencias.

"La mayoría de quienes estaban aquí se han cansado y se han ido. Nosotros seguimos acá a ver qué pasa. En 3 años les han dado respuesta a 13 familias". Bianca Mejías señala una cartelera con fotos colgada en una pared del campamento improvisado, justo enfrente de la casa del PSUV: "Mire, acá usted ve a Carmen Meléndez, esto fue cuando era ministra del Despacho de la Presidencia. Ella entregó algunas llaves, pero no a toda esa gente que sale en la foto. Fueron en realidad pocos, el grupo de gente eran solo acompañantes".

Dicen que continúan allí, en plena acera y con un bote de agua estancada al lado, porque los guía la fe y la esperanza. La misma que perdió hace tiempo José Briceño, un habitante de Las Malvinas que admite que está cansado de ver confluir un reguero de basura con un permanente bote de agua en ese sector, mientras las familias del cerro no pueden bañarse por fallas en el servicio: "Aquí vienen, la arreglan, dura apenas ocho días y al rato se vuelve a dañar".

Desorientados sin semáforos. Los semáforos son otro drama de quienes habitan en El Valle. Casi ninguno sirve. Pero donde afecta más su ausencia es en la Calle 14 de Los Jardines, o a la altura del centro comercial El Valle, en el sector San Andrés. Allí, a pleno mediodía o al final de la tarde los choferes no saben si cruzar, avanzar, retroceder o estacionarse y todos confluyen en la intersección entre exclamaciones e insultos.

Los conductores que pasan por allí aprovechan la presencia de periodistas y les hacen señas para mostrarles un hueco de enorme diámetro ­justo frente al comando del Instituto Nacional de Transporte Terrestre­ que consideran patrimonial: "Este tiene más de un año, lo medio tapan y se vuelve a abrir. Creemos que tiene una filtración. Uno como está acostumbrado lo esquiva con los ojos cerrados, pero a más de uno se le ha desbaratado el carro cuando pasa por allí", asegura José López, taxista de la línea El Valle- Fuerte Tiuna.

Las fallas del asfaltado se repiten en la calle 19 de Abril, en el sector Cerro Grande, donde hay una piscina de aguas sucias al lado del liceo José Ávalos; también antes de la estación de servicio El Valle y al final de la extensa arteria, rumbo a Coche, donde incluso hay montañas de tierra y escombros de reparaciones que uno supone inconclusas.

El humor o la resignación matizan el paisaje para algunos. Así como hay quienes denuncian que las jardineras están llenas de basura o que es un peligro caminar de noche sin luz en las aceras, otros dicen que el único problema es la inseguridad. Mientras tanto, un grafiti a pocos metros de la cooperativa Vencedores del Puente de la Dignidad, donde viven indigentes que esperan una vivienda, recuerda: "La esperanza sigue en la calle". Hay unos ojos que miran y siguen prometiendo.