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Aumentan las enfermedades transmisibles por falta de políticas sistemáticas

Un investigador médico usa un monitor que muestra resultados de análisis de sangre para varias enfermedades, incluyendo zika, en el laboratorio del Mamorial Gorgas en Ciudad de Panamá | AP

El Ministerio de Salud publicó el beltín epidemiológico en febrero, después de guardar silencio por 15 meses| AP

Hasta la primera semana de abril se registraban 54.529 casos extraoficiales de malaria, 28.565 de zika y 16.739 de dengue. El OVS recuerda que no hay datos sobre las enfermedades de notificación obligatoria desde junio del año pasado porque el Min-Salud no publica los boletines epidemiológicos

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En el primer trimestre del año, específicamente hasta el 9 de abril, al menos 100.000 venezolanos han sido afectados por 4 de las enfermedades transmisibles que circulan en el país: malaria, zika, dengue y chikungunya.


Los datos no son extraoficiales, pues el Ministerio de Salud no ha publicado los boletines epidemiológicos de este año, contentivos de esta información y de otras enfermedades de notificación obligatoria.

Después de 15 meses de silencio epidemiológico, el despacho de Salud publicó en febrero de este año, en su portal web, los boletines que mantuvo ocultos desde noviembre de 2014 pero no publicó todos los correspondientes a 2015, sino hasta la semana 26, por lo que se desconoce la situación epidemiológica del país desde julio del año pasado.

La Red Defendamos la Epidemiología ha informado que hasta el 9 de abril, según datos filtrados, iban 54.529 casos de malaria en el país, cantidad que refleja un incremento de 52,6 % respecto al mismo período del año pasado, cuando el Min-Salud registraba 35.740.

Igualmente, hasta la primera semana de abril se tenía un acumulado de 28.565 casos de zika, 16.739 casos de dengue y 1.822 de chikungunya.

El infectólogo Julio Castro, miembro de la Fundación Amigos del Observatorio Venezolano de la Salud, recuerda que estas cuatro enfermedades no han aumentado por las mismas causas, pues cada una tiene una particularidad distinta; lo que sí tienen en común es que son transmitidas por vectores (mosquitos): el Anófeles en el caso de la malaria y el Aedes aegypti y Aedes albopictus en caso del zika, dengue y chikungunya

“La mayoría de los países en desarrollo modifican su patrón epidemiológico hacia menos casos de enfermedades transmisibles a mayor presencia de enfermedades crónicas. Paradójicamente nosotros tenemos cada día más enfermedades transmisibles, lo que indica una impronta del subdesarrollo o
del retroceso en el desarrollo”, advierte Castro.

El también profesor del Instituto de Medicina Tropical de la UCV explica que el aumento de los casos se debe a la falta de políticas sistemáticas en el control de vectores a escala nacional, pues de lo contrario, los registros reflejaran otro panorama.


La crisis también incide

Castro informó que una de las preocupaciones actuales con respecto a estas enfermedades transmisibles deriva del virus del zika, dado que ya el país está en la etapa en la que deberían comenzar a reportarse recién nacidos con microcefalia por la infección de zika en embarazadas.


El Gobierno no ha informado al país la cantidad de embarazadas que presentaron zika en el primer trimestre de la gestación, pero sí lo notificó a la Organización Panamericana de la Salud, ente que publicó el dato en marzo. Hasta el día 9 de ese mes, Venezuela registraba 941 embarazadas con sospecha del virus, mientras que 67,7% de un total de 226 muestras de embarazadas estudiadas resultaron positivas.


El infectólogo aclaró que el diagnóstico preciso de este virus es difícil por ser una enfermedad reciente en el mundo y que en Venezuela solo se realiza en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, ubicado en la UCV, únicamente a embarazadas y pacientes graves, no a todo el que presente síntomas.


El zika, al igual que el dengue y chikungunya, es transmitido fundamentalmente por el Aedes aegypti (crecen en reservorios de agua limpia) y por el Aedes albopictus (prefieren las aguas grises y contaminadas para desarrollarse). Por ello, ante los racionamientos de agua potable que se están aplicando en el país, Castro recordó que se debe almacenar el líquido en pipotes o recipientes con tapa para evitar que se conviertan en criaderos dentro de las casas.


“Si no se toma la precaución puede haber una proliferación mayor de los Aedes”, indicó el especialista.


Con respecto a los medicamentos indicados para atacar los síntomas de estas infecciones, como la fiebre, dolores de cabeza, musculares o articulares, erupciones o conjuntivitis, dijo que no se consiguen con regularidad debido a la escasez de medicamentos existente en el país. Para el dengue, zika y chikungunya no existe un tratamiento específico.


En el caso del paludismo o malaria, Castro explicó que la mayor cantidad de afectados se encuentra en el municipio Sifontes del estado Bolívar, donde la situación irregular con la minería y la afectación de los lechos ecológicos en esa zona del país son la causa de la existencia de tantos Anófeles y, en consecuencia, de tanta malaria.


“Si el gobierno tuviera una política de control estricta sobre las áreas donde se ejerce la minería y sobre la propia minería, pudiera ir viéndose una reducción muy importante de los casos de malaria”, asegura el integrante del Observatorio.

Boletín epidemiológico debe publicarse


Las enfermedades transmisibles son las que se transfieren de un ser humano a otro o de un animal al hombre, ya sea por vía directa (al toser o estornudar), o a través de vectores (organismos vivos como insectos), o por la exposición a material infeccioso (como el uso de una inyectadora contaminada).


En Venezuela, afecciones como la malaria, chagas, leishmaniasis, dengue, chikungunya y zika forman parte de las enfermedades que actualmente alcanzan cifras alarmantes de afectados, pero los datos precisos se desconocen por la ausencia de información epidemiológica.


El Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) recuerda que para atender las enfermedades transmisibles es necesario registrar cifras epidemiológicas y publicarlas semanalmente, desarrollar estrategias para luchar contra los vectores transmisores, fortalecer las redes internas de vigilancia de las enfermedades infecciosas, mejorar el acceso a servicios de agua y saneamiento ambiental para lograr el control y la eliminación de este tipo de enfermedades, capacitar a médicos y otros profesionales sobre tratamiento clínico, diagnóstico y control vectorial en todo el país, así como dar orientación a la población para que sepa qué hacer ante los brotes de estas enfermedades.

La publicación semanal de los boletines no se está cumpliendo y la ejecución del resto de las recomendaciones dadas se requiere de esa información oficial, por ello Castro explica la importancia de su divulgación.


“Los boletines epidemiológicos son la única forma que tienes para prepararte en términos de políticas públicas, para aplicar las medidas necesarias. No es lo mismo que cuentes 200 pacientes de una enfermedad en todo el país, a que cuentes 60.000, porque la preparación hospitalaria y de medicamentos estará directamente relacionada con la cantidad de casos que tu supones que exista. La única manera oficial de saber el estatus de las enfermedades es a través de los números nacionales, y su distribución en el tiempo se manifiesta por medio de los boletines epidemiológicos y por eso es tan importante su publicación”, detalló el infectólogo y profesor de la UCV.