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Agredido equipo de El Nacional frente a la Universidad Bolivariana

Los fotógrafos William Dumont y Omar Veliz –parte del equipo que iba a cubrir el inicio de la marcha- fueron amenazados por cinco hombres armados en la UBV, delante de la Guardia Nacional. Al primero lo golpearon y le robaron la tarjeta de la cámara. Al carro donde viajaban le partieron el vidrio trasero

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El carro llegó hasta el balancín que está al frente de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Los Chaguaramos. Adentro iban las periodistas Maolis Castro y Maru Morales, los reporteros gráficos William Dumont y Omar Véliz y el chofer Francisco Zambrano. Eran el equipo del diario El Nacional que cubriría el inicio de la marcha de la oposición pautada para la mañana de hoy.

Al darse cuenta de que la concentración se había mudado a Ciudad Banesco, los dos fotógrafos –los únicos en bajarse- se regresaron al carro sin haber tomado ni una sola imagen. Habían rodado poco cuando cinco hombres rodearon el vehículo: “Nos montaron el ojo. Cuando vamos cruzando a Ciudad Banesco nos abordaron. Tres adelante y dos a los lados. Nos mostraron las pistolas sin apuntarnos. Nos abrieron las puertas del carro y nos decían que les diéramos las cámaras. No nos quisimos bajar y les dijimos que estábamos trabajando. Tres de ellos gritaban ‘Mátalos, mátalos’. A Dumont lo golpearon en la boca y le quitaron la tarjeta de la cámara”, dice el fotógrafo Omar Véliz. Todo eso ocurrió con decenas de hombres de la Guardia Nacional Bolivariana como testigos inmóviles. En ningún momento cumplieron su deber como órgano de seguridad.

La periodista Maolis Castro dice que los hombres armados los identificaron como reporteros de El Nacional a pesar de que el carro no estaba identificado y no les habían mostrado los carnets. “No sabemos cómo supieron que éramos del diario”. Además del robo y la agresión, los hombres destrozaron el vidrio trasero del carro.

Ya de camino a Ciudad Banesco vivieron otra situación de tensión cuando la Policía Nacional Bolivariana los detuvo y los apuntó sin decir palabra. “Nos dijeron que nos pararon porque una señora les informó que nosotros nos habíamos robado unas cámaras, cuando los robados fuimos nosotros”, dice Castro.