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Activistas pierden capacidad de ayudar a los enfermos

 "Anticonceptivos, antialérgicos, vapores para terapias y pare usted de contar", comenta que no ha visto más en las farmacias Berenice Gómez, @robotina22 |Foto: Zulia por dentro

Las organizaciones que velan por el derecho a la salud de pacientes en condiciones crónicas se sienten con las manos atadas

La imposibilidad de conseguir medicamentos o donaciones de insumos entorpece que se socorra a pacientes en crisis. Las redes sociales están saturadas de llamados de auxilio

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La ayuda que brindaban fundaciones, asociaciones y ONG a pacientes con diferentes patologías se ha visto tan limitada que los activistas solo pueden apoyar a los enfermos en la desesperación debido a la crisis de insumos y medicamentos que atraviesa el país.

La ministra de Salud, Luisana Melo, aseguró el viernes en una entrevista en Venezolana de Televisión que el desabastecimiento era solo de 25% en los medicamentos de alta rotación. La situación a la que se enfrentan los activistas es diferente.

La misión de la ONG Codevida es velar por el derecho a la salud y a la vida de las personas con condiciones crónicas. La situación del país los ha llevado a convertirse en “instrumento de repartición de medicamentos”. “A diferencia de muchas organizaciones que están en estado crítico, Codevida recibió a principios de enero una donación proveniente de España con 16 bultos de medicinas esenciales. No es una solución para todos. La dotación probablemente se acabe en dos semanas”, dijo Francisco Valencia, presidente de la organización. Codevida tiene 13 años actuando en Venezuela y agrupa a 11 organizaciones diferentes.

Las redes sociales, que solían ser un instrumento para encontrar algún medicamento escaso, se han convertido en antenas repetidoras de la ansiedad. “Twitter ya es una herramienta inútil, no porque la gente no quiera ayudar, sino porque no tiene con qué hacerlo”, lamenta Valencia. Cree que la declaratoria de emergencia humanitaria de salud que aprobó la Asamblea Nacional —y que el Ejecutivo no ha validado— podría poner en práctica mecanismos de ayuda internacional.

Sin margen de acción

“Nos llegan pacientes con heridas en la cabeza y con pérdidas de embarazos por ataques de epilepsia. No es una enfermedad discapacitante si los pacientes se medican todos los días, pero ya no lo pueden hacer”, explica Beatriz González, expresidenta de la Liga Venezolana contra la Epilepsia, organización con 25 años en la nación.

La neuróloga refiere que la posibilidad de asistencia ha disminuido en 60%: “Los atendemos con cariño, nos movemos, pedimos donaciones para estabilizarlos, pero la situación es grave. No hay pasta conductora para los encefalogramas ni cartuchos para imprimirlos. No tenemos cómo parar la crisis y eso es delicado”.

La Sociedad Venezolana de Amigos con Linfoma, la cual conseguía medicamentos e insumos a través de donaciones para los proveedores, no ha podido continuar con esa labor. “La situación es delicada para todas las patologías crónicas. Hay más de 17 medicamentos neoplásicos que se utilizan en protocolos de linfoma pero que no están disponibles”, indica Alexis Pérez, presidente de la sociedad.

Lo mismo sucede con las fundaciones Unidos por la Esclerosis Múltiple y la de Amigos de Enfermos Hepáticos, que se encuentran prácticamente en un cierre técnico.

Hace un año, Yasmir Coronado formalizó el lanzamiento de Fupem. Hoy está de manos atadas: “No hay un stock para la gente de la fundación. No tengo manera de ayudar a las personas. Siento mucha impotencia”.

Fundahe, que todos los años organiza fiestas para los niños trasplantados del Hospital J.M de los Ríos, debió suspenderla en 2015.

La labor social se redujo a una palmadita en la espalda.

Emergencia humanitaria en salud

La Asamblea Nacional aprobó el martes el acuerdo que declara la crisis humanitaria en salud. El poder ejecutivo debe dar el último paso para decretar la emergencia, por lo que los diputados establecieron:

*Exigir al Gobierno nacional que garantice de manera inmediata el acceso a la lista de medicamentos esenciales.

*Requerir al Ministerio de Salud el restablecimiento de la publicación del Boletín Epidemiológico, que se suspendió en noviembre de 2014.

*Exhortar al Ejecutivo a que se permita el envío de medicamentos entre particulares de otras naciones a Venezuela y dentro del territorio nacional.

*Solicitar reuniones de trabajo de carácter público a Luisana Melo, ministra de Salud; general Carlos Rotondaro, presidente del Instituto Venezolano del Seguro Social; mayor general del aire, Julio Rivera Jiménez, director de Sanidad Militar, y a Henry Ventura, presidente de la Fundación Barrio Adentro, para evaluar planes a corto y mediano plazo y construir una agenda conjunta “que evite que sigan muriendo venezolanos por falta de insumos y medicamentos”.