• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Activan apoyos en los niños para contrarrestrar efectos de la crisis

Madres tejen redes de ayuda para afrontar con creatividad las carencias materiales y afectivas que inciden en la conducta de los hijos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Desde hace tres años el grupo de apoyo Felices Criando, con sede en Barquisimeto y fundado por Raisa Vásquez y Diomar Romero, reúne a decenas de especialistas como pediatras, psicólogos, terapeutas de Gestalt y hasta profesores de yoga con el fi n de brindar herramientas gratuitas para el adecuado manejo de las emociones de padres y sus hijos. 

Esta experiencia no es aislada. 

Oscar Misle, director del Centro Comunitario de Aprendizaje, asegura que en las 30 escuelas que ha visitado en los últimos meses ha constatado la activación de redes de ayuda similares para los niños, integrada por familiares y amigos. 

¿La razón? La situación política y social que vive Venezuela, y que se expresa en lo cotidiano en problemas de escasez, inseguridad, desempleo e infl ación, entre otros, está afectando la dinámica de los infantes que se tornan hiperactivos o profundamente tristes, como lo aprecia en su consultorio Milagros Fagúndez, miembro del Servicio de Atención Psicológica de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas. 

"Uno de los motivos de consulta más frecuente es la expresión de la ansiedad en los niños: están excesivamente activos o tristes, no atienden las normas del colegio, les cuesta escuchar, se comen las uñas u olvidan las tareas. Ellos reflejan la angustia de los padres, y su preocupación es más intensa porque no tienen los recursos cognitivos para procesarla". 

Agrega que la crisis actual se ha convertido en un elemento de trauma. Cuando esto ocurre el ciudadano cree que el evento sobrepasa su capacidad de asimilación, independientemente del estrato social en el que se encuentre. 

"Los padres sienten que hay muchos elementos en deterioro a la vez, que no tienen tregua y que no pueden reponer sus recursos. En los niños, los síntomas son una señal de alarma. 

Nos hablan de que no pueden sobrellevar lo que sucede a su alrededor", dice la especialista. 

Desde sentir miedo de salir a la calle porque viven en lugares violentos, como se lo expresan a Prudencia González, coordinadora de la Unidad de Psicología Educativa, Clínica y Comunitaria de la UCV, hasta llorar incansablemente porque se les quebró la punta de un lápiz, cuando en realidad tienen dolor porque sus amigos se van del país, como se lo relatan a la psicóloga Graciela Olmos, del grupo de ayuda Creces. 

Misle lo comprobó el año pasado. "En las 38 escuelas que visitamos en el 2014, en 19 estados del país, constatamos el mal comportamiento en los alumnos, lo cual es un síntoma de toda la frustración de la familia y de la sociedad. No es solo rabia por carecer de lo que se necesita; hay desesperanza al sentir que su esfuerzo no garantiza el mínimo control sobre lo que viven". 

Misle advierte que cuando los padres no crean espacios para conversar los problemas con los niños, lo hacen desde la desesperación: con gritos, maltrato físico o castigo. Esto, más que permitir la comprensión de la realidad, hace que la padezcan. 

"La crisis nos está demostrando que necesitamos del otro para sobrevivir. Ahora, cuando no hay muchos recursos para las vacaciones, las madres contactan a sus vecinas, hermanas o primas y entre todas resuelven qué hacer con los niños: Se turnan y los llevan al parque, al museo o les improvisan relatos", señala el director de Cecodap. 

Detrás de la búsqueda de esos "pequeños oasis", como llama Raisa Vásquez a los espacios de tregua donde los adultos no les hablan a sus hijos de todo lo que les atormenta, sino que les ofrecen minutos de bienestar, hay una inquietud real por la salud física y mental de los niños. 

Pero nada está perdido. "Hay angustia, ansiedad, miedo y desesperación, pero también tenemos alegría, esperanza, risas, juegos y amor. Dejamos el muro de los lamentos y salimos del rincón de la angustia para disponernos a conversar y a generar espacios de solidaridad con otras madres. Sabemos que al compartir, las cargas pesarán menos", enfatizan las madres de Felices Criando. 

Los niños necesitan de adultos serenos que los escuchen, comprendan y contengan. De no ser así, estarán más vulnerables a la crisis. Y aunque cueste asimilarlo, este momento puede resultar muy provechoso: puede permitir que la situación de crisis sea superada a través del encuentro. 

"No perdamos la oportunidad para amarnos, comunicarnos, protegernos y sentir la red de la familia. No se trata de justifi car la realidad sino de rescatar lo que ella nos está mostrando, en cuanto a la necesidad de unirnos, desarrollar la solidaridad y el acercamiento", concluye Oscar Misle.