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Abandono y exceso de matrícula deterioran la Experimental Venezuela

Cada comienzo de año escolar la infraestructura presenta más deterioro | Foto: Antonio Rodríguez

Cada comienzo de año escolar la infraestructura presenta más deterioro | Foto: Antonio Rodríguez

Solo funcionan 2 de los 16 baños, para más de 2.000 alumnos que reciben clases en el plantel caraqueño

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En la planta baja de la Escuela Experimental Venezuela, donde antes reposaba un llamativo mapa del país con peces y muchas hierbas, solo quedan restos de una confusa figura en cemento y desperdicios arrojados al azar.

El paisaje se torna más desolador al observar los techos y paredes de uno de los planteles más tradicionales del país. Cada comienzo de año escolar preocupa el mismo problema: con el paso del tiempo las filtraciones devoran los salones. Dos de ellos, donde ven clases los niños de cuarto grado, se inundan cuando llueve. La posibilidad de contraer enfermedades debido al moho y la humedad mantiene en alerta a los docentes.

Más de 2.000 niños, de primero a sexto grado, ven clases en doble turno casi en penumbras. Debido a la escasez de bombillos ahorradores, exigidos por el Estado, no se han podido reponer los que se han quemado, dice una maestra.

Varones y hembras corretean hacia el único baño que funciona en la institución para el ala de primero y segundo grado. Los maestros hacen lo que pueden por “echar un ojo” y supervisar el espacio compartido, donde el techo se levanta y los lavamanos esperan por reparación. Una profesora asegura que solo sirve ese baño y otro que se destina a cuarto, quinto y sexto grado, incluyendo a los cursantes de la Misión Ribas, que ven clases en la noche.

Ante el deterioro físico, la sobrepoblación progresiva de matrícula estudiantil preocupa a los maestros, quienes rechazan atender a más niños de los que se estipula por la vía legal. Este año, la dirección inscribió a más alumnos de lo debido en las 5 secciones de segundo grado. En cada aula hay entre 39 y 42 muchachos, cuando en la cláusula 18 de la convención colectiva 2013-2015 se estipulan 38 estudiantes por salón.

Un grupo de docentes advirtió que la situación empeora al contar en sus aulas con niños de condiciones especiales sin tener la capacitación previa para brindarles la atención más adecuada. Esto ha sido expuesto en la Unidad Psicoeducativa del plantel —encargada de evaluar a los jóvenes con necesidades particulares—, la cual ha ordenado que las educadoras les aprueben a los niños el año escolar aunque no hayan adquirido las suficientes habilidades para su prosecución.

Algunos representantes han amenazado con acudir a la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente para denunciar a la junta directiva en caso de que se nieguen a inscribir a sus hijos.

Carecen de espacio

La Unidad Psicoeducativa de la Experimental Venezuela, un área de atención para la educación especial, carece del acondicionamiento requerido para tratar a la población estudiantil con necesidades específicas. Los espacios son reducidos, no tienen rampas y los dos salones de estudio fueron desalojados por las filtraciones y la humedad. Un equipo de psicopedagogas y terapistas del lenguaje aseguró que será mudados a un nivel inferior del plantel, pero aún más pequeño que el que ocupan actualmente.