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La Esfera de Soto está más cerca de volver a la autopista

El proceso de recuperación de los tubos consistió en abrasión, pintura, cera, protección y embalaje | Foto: Omar Véliz/El Nacional

El proceso de recuperación de los tubos consistió en abrasión, pintura, cera, protección y embalaje | Foto: Omar Véliz/El Nacional

Esperan que terminen la construcción de la nueva base de concreto para recuperar la estructura metálica y reinstalar la obra

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Cientos de gotas de sudor empapan la frente de Javier Fajardo. Viste mono de trabajo y una máscara para resistir el olor a poliuretano. Luce concentrado. Empeñado en la tarea que se le asignó: restaurar la Esfera Caracas del artista plástico Jesús Soto, un ícono de la ciudad.

El calor y el olor a pintura en el Taller de la Fundación Soto sofocan, pero la restauración de los 1.800 tubos de aluminio que conforman la obra se completó, luego de un trabajo minucioso. En 3 largos mesones, que ocupan casi toda el área, repartieron las varillas que forman la esfera. En uno ubicaban las barras tal y como fueron desmontadas de su base en la autopista Francisco Fajardo. Allí trataron cada una con un químico abrasivo que develó el tono original, al quitarle la pintura quemada, el hollín y el sucio que generaba el choque de un tubo contra otro movidos por la brisa caraqueña. “De esta manera afloran los daños ocultos y se muestra el color original”, explicó el ingeniero Glen Brening, responsable de la restauración.

Después correspondía devolverles la tonalidad anaranjada ideada por el maestro Soto aplicando la pintura de poliuretano, similar a la que se usa en la carrocería de vehículos. El color de los tubos es único. Se trata de un anaranjado mezclado a mano. El tono se consigue con la unión de blanco, magenta, cian y dos tipos de amarillo.

“Utilizamos 5 galones y medio de pintura, mezclada por coloristas especializados, 9 galones de abrasivo y 12 litros de cera. No somos un comprador normal de estos productos. Para un carro, por ejemplo, nada más se utilizan 2 tercios de un galón”, calculó Brening. La primera vez que se montó la escultura, en 1996, utilizaron 60 galones de pintura. 

Brening trabaja con 6 jóvenes que integran el grupo Arte Ocio. Son artistas plásticos que tienen varios años colaborando con la fundación. Javier Fajardo explicó que entre todos se reparten las tareas y tienen las mismas responsabilidades: “Tenemos 2 meses trabajando, primero en el desmontaje y ahora en la restauración. Trabajar una sola hilera –de las 56 totales– puede tomar de 3 a 4 horas”.

En el tercer mesón reposaban los tubos ya pulidos con cera. Pegado en una pared del taller, un complejo mapa de códigos impreso en papel bond guió los pasos del equipo. Allí también se registraron los avances. A cada varilla corresponde una etiqueta que va anudada a las guayas, las cuales permiten que se mantengan en posición vertical.

De los 1.800 tubos, hubo 6 que recibieron atención especial. Las varillas tenían agujeros causados por balas. “El procedimiento para repararlas es similar al de sacarle la abolladura a un carro. Se utiliza una masilla y se lijan”, dijo Brening.

El ingeniero señaló que aunque era necesaria la restauración, la obra se encontraba bien conservada, especialmente para estar en la arteria medular del país. Después de que fue casi totalmente reconstruida en 2006, esta es la primera vez que se desmonta la escultura.

La restauración de los tubos está lista, pero queda trabajo por hacer en la fosa y la estructura que sostiene la obra. Estos trabajos pueden tomar 10 días hábiles. Se espera que para diciembre la Esfera Caracas adorne nuevamente la autopista Francisco Fajardo.