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Estudiante preso atraviesa crisis por tortura y presidio

Un psiquiatra forense del Ministerio Público diagnosticó que Coello sufre de estrés postraumático | Leonardo Noguera

Un psiquiatra forense del Ministerio Público diagnosticó que Coello sufre de estrés postraumático | Leonardo Noguera

Marco Aurelio Coello tiene ansiedad, ideas de muerte y se autolesiona. Un psiquiatra forense de la Fiscalía certificó su estado 

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Marco Aurelio Coello Murillo cumplió 97 días de presidio acusado de los delitos de instigación a delinquir, incendio, daños y agavillamiento. Al ser apresado, el joven de 18 años de edad y estudiante del último año de bachillerato fue sometido a tratos crueles y a tortura, situación que le causó estrés postraumático.

Doris de Coello, madre del joven, exigió que se fije la audiencia preliminar que ha sido pospuesta en dos ocasiones.

“Mi hijo no puede dormir, tiene recuerdos recurrentes de los episodios de maltrato. Ha tenido varias crisis y no hemos podido notificar al tribunal porque hubo cambio de juez y la entrante no ha iniciado el despacho desde hace una semana”, dijo.

Coello Murillo fue entrevistado por un psiquiatra forense de la Unidad Técnica Especializada para la Atención Integral de Niños, Niñas y Adolescentes del Área Metropolitana de Caracas quien certificó que presenta trastorno de estrés postraumático, episodio de estrés moderado, problemas relativos al ambiente social y problemas relativos a la interacción con el sistema legal. El diagnóstico coincide con el de otro psiquiatra privado que indicó que tiene reacciones de inquietud exageradas, comportamiento temerario, ansiedad, ideas de muerte y de autolesión, entre otros trastornos.

Relato. En el informe elaborado por el psiquiatra contratado por la familia se cita parte de la entrevista a Marco Coello: “No puedo dormir más de cuatro horas seguidas, tengo muchas pesadillas, con lo que me ocurrió… me agarraron y no supe ni porqué, luego estas personas me golpearon y amenazaron con matarme y uno de ellos me colocó una pistola en la cabeza y otro le dijo: ‘No lo mates aquí, que aquí hay cámaras, hazlo afuera. Yo pensé que me iban a matar”.