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Letizia celebró sus 40 años

Casa de su majestad, el Rey

Casa de su majestad, el Rey

Convertida en una referencia, ha ajustado edad a protocolo con diseños que fi rman sus modistos de cabecera, y con una clara elección por una moda comercial y de calle, "a la medida", que la ha transformado en la mejor embajadora de la marca España

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Letizia, la princesa de Asturias, sopló 40 velas en compañía de su familia y algunos íntimos en la Zarzuela. "Tranquila y en casa", como había dicho el día anterior a su cumpleaños ­15 de septiembre­, después de dejar a sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, en su primer día de colegio, cita a la que acudió con su marido, el príncipe Felipe. Es el noveno cumpleaños que festeja en su hogar. El último como soltera, cuando cumplió 31 y acababa de tomar la decisión de casarse con Felipe, lo hizo con una cena para dos en la Zarzuela, su residencia actual, en la que posó con su familia para el lente de Cristina García Rodero, Premio Nacional de Fotografía de España, elegida por la Casa Real para encargarse de las imágenes hechas en los jardines, el porche de verano y los rincones favoritos del salón de la casa de los príncipes, con motivo del cumpleaños.

El cambio de Letizia ha sido espectacular. Han transcurrido 10 años desde su primera "cita a ciegas" y casi 9 desde que el mundo la descubrió como prometida de Felipe de Borbón. En cuestión de horas renunció a su puesto como presentadora del telediario y se convirtió en la futura princesa de Asturias. El 22 de mayo de 2004 entró en la catedral de la Almudena como Letizia y una hora después abandonó el templo como princesa de Asturias, de Gerona, de Viana, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer.

Resignada a ser una referencia ha ajustado edad a protocolo con diseños que firman sus modistos de cabecera, aunque también con una clara apuesta por una moda más comercial y de calle, "a medida", que la ha convertido en la mejor embajadora de la marca España. En su armario mandan los trajes de chaqueta, el pantalón con americana o chaqueta de punto, las faldas y los vestidos vaporosos o ceñidos, el punto de algodón, la lana, la seda, el encaje y el guipur. Looks a medida o moda lowcost. Y es que la princesa ha ganado en seguridad y confianza en todos los terrenos, y, por supuesto, en el desempeño de un papel que nunca ha dejado de afrontar con ilusión de princesa, de madre y de mujer enamorada, y también la viva imagen de la felicidad a los cuarenta años.

Al resumir su agenda institucional destaca que tiene la suya propia desde 2007, que ha participado junto a Felipe en 1.300 actos públicos y que ha mantenido encuentros con más de 7.000 españoles en más de 200 audiencias que ha celebrado en la Zarzuela.

Sus prioridades como princesa de Asturias se centran en la infancia y la juventud, la educación y la sanidad, a lo que se suma el apoyo que ofrece a los emprendedores y a la investigación científica.

Pero su papel más importante es el de madre, rol que trata de hacer compatible con el de esposa del príncipe heredero de la corona española durante los actos oficiales. La educación de las infantas es su principal responsabilidad, dice, y asegura que goza de una vida llena: dos niñas a las que educar, un marido al que cuidar y apoyar, y una agenda que ha ido adquiriendo cada vez más peso. "Soy feliz. ¿Qué más puedo desear?", dice, guapísima, sin joyas ­solo su alianza de casada­, espontánea y en familia.