• Caracas (Venezuela)

SJ. Luis Ugalde

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SJ. Luis Ugalde

Educación y trabajo en el siglo XXI

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El economista francés Piketty ha encendido la alarma y prendido el debate en el mundo financiero, y entre expertos y premios Nobel de Economía con su impresionante libro El capital en el siglo XXI. Con datos de dos siglos sustenta que la renta del capital crece a más velocidad que el conjunto de la economía y el producto interno bruto, con lo cual las diferencias sociales heredadas crecen peligrosamente. ¿Cuáles son los remedios y modos de aminorar las diferencias sociales? Soy de los que creen que más urgente todavía es el estudio y la reflexión sobre el trabajo en el siglo XXI, sobre el grave problema de jóvenes condenados –incluso en Europa y Estados Unidos– a vivir sin poder trabajar a lo largo de su vida. También la falta de trabajo productivo es dramática para 60% de la población venezolana. ¿Dignidad humana sin posibilidad de trabajar?

El talento y la productividad son factores generadores de justas (también de injustas) diferencias. Pero estas al acumularse como patrimonio y herencia se vuelven peligrosas, odiosas e insostenibles. Ello no se resuelve eliminando (como en los fracasados socialismos estatistas) la fuente diferenciadora de la creatividad productiva y la iniciativa individual y empresarial, sino promoviendo otra fuente (o varias) de donde brotan corrientes de tendencia igualitaria con solidaridad para que toda la población empiece su vida productiva con oportunidades de trabajo. Lo contrario es como una carrera de 10.000 metros, en la que cada uno arranca (no desde una línea de partida común e igual) con las ventajas o retardos heredados de sus padres, de manera que los flojos y parásitos pueden ganar la carrera, incluso sin tener que correrla y otros están condenados a perderla aunque corran más. Una bomba de tiempo que hará saltar por los aires toda democracia y convivencia pacífica.

La principal fuente igualadora de oportunidades es la educación de calidad para todos como voluntad común de la sociedad, plasmada de manera obligante en su Constitución y en su Estado. Educación pública igualadora de oportunidades que nivela hacia arriba, reforzando más las posibilidades de quienes nacieron en desventaja y pobreza familiar. Educación pública no significa educación estatal, ni exclusivamente gubernamental, sino enraizada en el compromiso público de toda la sociedad democrática por una educación de calidad para todos. La sociedad educadora cuenta con su Estado democrático y con el gobierno elegido para cumplir con la obligación estatal de garantizar el financiamiento educativo a todos, al menos hasta el final de la etapa secundaria y fomentar la complementaria colaboración económica, de las familias, empresas y fundaciones. Solo todos juntos y en sinergia lograremos esta hazaña descomunal de pasar a una educación de calidad que desemboque en florecimiento de empresas y de trabajo productivo.

Con las terribles distorsiones y carencias productivas de la “riqueza” rentista de Venezuela, es grave la pobre educación de los pobres para salir de la pobreza con una educación (al menos de 12 años) que los forme y capacite para su realización humana como productores del siglo XXI. Hoy la esperanza productiva de la gran mayoría de jóvenes y niños venezolanos es escasa, pues su educación es lamentable. Por otro lado se requieren no menos de 100.000 empresas buenas y exitosas con un promedio de 100 trabajadores cada una para un total de 10 millones de productores, lo que nunca será posible si no hay en ellas un mutuo reforzamiento y valoración entre capital y trabajo, sin excluirse, sino potenciándose en mutua alianza. ¡Toda una nueva cultura productivo-educativa!

Esta primavera educativa solo es posible con la sinergia virtuosa entre familia, sociedad y Estado que exige la Constitución y una nueva valoración de la educación como formación de productores y no como meros receptores de la renta de distribución estatista-partidista. La dignidad de 14 millones de personas pasa por su trabajo productivo bien hecho para que ellos y sus familias vivan dignamente; con creciente productividad para que Venezuela pueda meter goles en este mundial abierto y competitivo; sin goles quedamos derrotados, excluidos y relegados en la pobreza.

Del 14 al 16 de julio tendremos en la UCAB un gran encuentro nacional, abierto a todas las corrientes, para una educación de calidad para todos, necesaria y posible para esta primavera educativa en un Estado democrático plural. Educación para producir y producción para vida digna.