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“La venezolana comienza a ser mujer y madre al mismo tiempo”

En Venezuela siempre ha existido el embarazo adolescente, según el padre Alejandro Moreno / Alexandra Blanco

En Venezuela siempre ha existido el embarazo adolescente, según el padre Alejandro Moreno / Alexandra Blanco

El investigador Alejandro Moreno señala que la familia popular venezolana "es una columna de madres, en una casa están la mamá, la abuela, la bisabuela… Los padres son accidentales”. Añade que, por tanto, la abuela es una “madre permanente”

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“En Venezuela siempre ha existido el embarazo adolescente”, afirma el padre Alejandro Moreno, investigador social del Centro de Investigaciones Populares.  “Hasta hace 50 años, la mayoría de la población era rural. En el campo tradicionalmente la edad del embarazo era muy temprana, la niña pasaba a ser mujer muy pronto”. 

Ahora la mayor parte de la población está en las ciudades, pero la cultura de la niña madre persiste, según Moreno, pues “las tradiciones permanecen más en el tiempo que los cambios de las sociedades”.

De acuerdo con sus investigaciones, la familia popular venezolana es matricentrada, es decir, está constituida por sólo madre e hijos. “Este patrón hace que la mujer se considere a sí misma, más que como mujer, como madre, por lo tanto la venezolana comienza a ser mujer y madre al mismo tiempo”. Esto explica la precocidad con que la adolescente queda embarazada. No sólo se trata de una temprana iniciación sexual, sino que va unida a la necesidad cultural de la maternidad.

La tradición pasa de generación en generación. “La familia venezolana es una columna de madres, en una casa están la mamá, la abuela, incluso la bisabuela. Los padres son accidentales, son tangenciales, están al lado de la familia, no dentro de ella”, indica Moreno.

“La abuela es una madre permanente, dentro de la familia los nietos la suelen llamar mamá y a su mamá la llaman por el nombre de pila; porque  los niños reproducen lo que escuchan en casa: su mamá llama a la abuela ‘mamá’ y la abuela llama a la hija por el nombre propio”. A su juicio, es un signo de que la abuela es la mamá de toda la familia: "Puede asumir el cargo de madre para dos o tres generaciones, la maternidad nunca termina”. Asegura que esta especificidad de las abuelas venezolanas no las ha visto en ninguna parte del mundo. 

Considera que, por esa razón, culturalmente el problema del embarazo precoz lo resuelve la abuela porque a ella queda encomendada la familia extendida: “En la casa, la figura responsable es la madre de mayor edad. La abuela asume la patria potestad de los nietos, no legalmente, sino de hecho”.

Es así como la casa de la abuela siempre se está construyendo, para dar cabida a los nuevos miembros. Todos están muy relacionados y giran en torno a ella. “La abuela enseña a la hija a ser madre como ella lo fue”, añade Moreno.

El investigador recalca que no ha habido políticas públicas con respecto al embarazo precoz.  “Antes porque al campo no llegaban ningún tipo de instituciones, ni el Estado ni la Iglesia; ahora porque las instituciones no tienen políticas al respecto”. Piensa que, al ser hijos de la misma tradición, quienes están al frente de las instituciones no ven la relevancia del tema. Tampoco lo ven las propias mujeres. Una madre puede hablarle a la hija de los riesgos de quedar embarazada en la adolescencia, pero dice otra cosa con su propio ejemplo: “A la niña su madre le dice que no quede en estado, pero la hija es producto de lo que ha aprendido en casa. La madre quiere evitar que su hija sea madre temprana, pero en el fondo tampoco está convencida ella misma de eso”. 

 

 

mtabuas@el-nacional.com