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La utopía de las comunas

Comuna de Caricuao/ William Dummont

Comuna de Caricuao/ William Dummont

El presidente Hugo Chávez aspira a que 68% de los venezolanos viva en 3.000 comunas en 2019. Sin embargo, para la consolidación de un nuevo modelo de Estado no bastan leyes, decretos o dinero, pues la participación ciudadana en la gestión pública marcha al ritmo de cada una de las comunidades organizadas. Las imposiciones no prosperan ni siquiera entre los afectos al oficialismo

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Los 1.522 votos a favor de la reelección del presidente Hugo Chávez constituyen la más reciente contribución al Gobierno de la comuna Cacique Tiuna, inaugurada por el jefe del Estado el 11 de marzo de 2009 como el modelo para la construcción de un nuevo régimen político, basado en el autogobierno de las organizaciones del Poder Popular. Allí, en esa especie de laboratorio concebida por el oficialismo, Henrique Capriles Radonski obtuvo sólo 87 votos.

“Desde la Mesa Electoral y de Defensa, de la cual soy vocera, realizamos un censo casa por casa para asegurar el uno por diez. Además, tuvimos refuerzo de afuera para la movilización de otras 1.480 personas que viven aquí, pero que votan fuera de la comuna”, precisó Marisol Aponte, una de las voceras de la Sala de Batalla Social.

Transcurridos tres años y siete meses, Cacique Tiuna avanza al ritmo que le impone el Ejecutivo, a través del Ministerio para las Comunas. “Para ser comuna, primero tenemos que ser consejos comunales consolidados y eficientes. Una comuna es autosustentable, lo cual es imposible si seguimos dependiendo de los recursos que nos da el Estado. Hace falta que el Estado confíe más en nosotros”, dice Aponte.

 El Presidente quiere regar al país de comunas, como si se tratara de un kit de piezas prefabricadas que se puede armar e instalar en cualquier parte. Sin embargo, en el caso de Cacique Tiuna no ha sido suficiente entregar a una comunidad 26 hectáreas en una colina de La Rinconada, donde antes funcionaban algunas dependencias del Instituto Nacional de Hipódromos.
Sin datos precisos y verificables sobre el desempeño de las 511 comunas en construcción (según el registro de la Oficina Estratégica Nacional para las Comunas, hasta el 9 de octubre de 2012) Chávez fijó una ambiciosa meta en su programa de gobierno para el próximo sexenio: la creación de 450 comunas por año hasta llegar a 3.000 en 2019, donde vivirían 21.060.000 venezolanos, es decir, 68% de la población.


La espera del cacique

El área residencial de Cacique Tiuna luce especialmente pulcra y todo está ordenadamente dispuesto, incluso los centenares de afiches de Chávez que permanecían fijados dos semanas después de su reelección el 7 de octubre de 2012. No hay ni un papelito fuera de lugar en las calles principales. Los tres planteles (simoncito, escuela básica y liceo) se mantienen en buen estado y los niños se deslizan por los pisos brillantes de granito sin ningún riesgo.

Nuris Moragredo, coordinadora de los proyectos socioproductivos de Cacique Tiuna, hace un inventario: “Tenemos 56 edificios y 2 en construcción, donde viven 1.283 familias. Somos como 18.000 personas, porque en algunos apartamentos viven hasta 3 familias y algunas mujeres tienen hasta 10 muchachos. Además, también debemos contar cerca de 60 familias que viven en los 2 refugios que existen aquí. Hay situaciones complicadas como la de una familia de más de 20 guajiros que viven en una barraca”.
Molesta, Moragredo asegura que la empresa Fundación Propatria se limitó a construir edificios, un simoncito, una escuela y un liceo, sin incluir en la planificación espacios para servicios públicos y proyectos socioproductivos: “La herrería y la carpintería han avanzado porque se reutilizaron algunas instalaciones que eran del Instituto Nacional de Hipódromos, como una clínica veterinaria, una sala de subasta de caballos y un espacio de inspección de jinetes”.
Asegura que los voceros de Cacique Tiuna han hecho todo lo que les corresponde: “Todas las personas involucradas con cada proyecto recibieron la formación en cursos del Inces, algunos hasta de casi un año de duración. Hemos hecho todas las gestiones para que nos bajen los recursos. Incluso, una vez hicimos una toma pacífica de la sede del Ministerio de las Comunas, pero seguimos esperando”. A pesar de que este ministerio es el encargado de la organización comunal, sólo le asignaron 0,89% del presupuesto nacional para 2013: 3,53 millardos de bolívares, 10% más que en 2012. Los demás aportes a la organizaciones comunitarias llegan por otras instituciones y fondos de la nación.
En Cacique Tiuna se ensaya una nueva forma de convivencia entre damnificados o desalojados de zonas de alto riesgo en varios lugares del país, que se conocieron hace relativamente poco tiempo. Para muchos, como lo señala el vocero de la Sala de Batalla Social José Rojas, es la primera vez que se involucran en un trabajo comunitario. “Parte del reto ha sido convencer a la gente de los beneficios de la organización y participación popular”, dice.
Al respecto, José Gregorio Delgado, coordinador de la Escuela de Vecinos de Venezuela y asesor técnico de la reforma de la Ley de Consejos Comunales realizada en 2009, advierte: “No basta una declaración oficial, pues a efectos de la construcción de una comuna es imprescindible que haya comunidad de intereses históricos, económicos, sociales y culturales vinculados con el territorio que comparten varios consejos comunales. La cultura comunal que el Presidente exige no depende de su voluntad, sino de la voluntad de la gente, de gente diversa en todos los sentidos. Además, esa cultura no se consolida de la noche a la mañana”.

Hay ejemplos que demuestran que, a pesar de los ambiciosos planes gubernamentales, no se puede forzar la pertenencia. En la zona central del 23 de Enero, la comuna no nació de un proyecto de Estado. Surgió de la propia gente, politizada desde siempre. Lo asegura Salvador Salas, uno de los voceros de la Comuna Socialista El Panal 2021, integrada por 6 consejos comunales de los bloques 22 al 28 y los barrios Camboya y Santa Rosa, en la zona central de esta parroquia del municipio Libertador.

Cuando afirma que la comuna tiene vida propia, Salas –militante del colectivo Alexis Vive–, presenta pruebas: en la comunidad, el primer proyecto socioproductivo es anterior a la Ley de las Comunas. Se hizo en 2007, con el apoyo del entonces alcalde metropolitano Juan Barreto directamente a la fundación Alexis Vive: se trata de una panadería, pastelería, charcutería, carnicería (el kilo de carne cuesta 23 bolívares) que se hace llamar La Cuadra Gastronómica.
Salas, con un discurso lleno de citas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci y del filósofo francés Michel Foucault, destaca que la comuna en el 23 de Enero es producto de un acumulado histórico: “Nosotros concebimos el poder diferente, creemos que el pueblo no debe delegarlo, pero el poder es su capacidad de hacer, el pueblo debe hacer lo que la voluntad dictamina. Recibimos la Ley de las Comunas con beneplácito, la abrazamos porque es un respaldo jurídico a nuestra organización”. Esa condición fuera de la ley obliga a que muchas se hagan llamar “comuna en construcción”, con lo que funcionan en un limbo jurídico.

En teoría, el Gobierno es consciente de la necesidad de asegurar la sustentabilidad del nuevo Estado comunal, pues la oferta electoral incluye “consolidar 24 unidades de acompañamiento técnico integral comunal (una por estado), con equipos multidisciplinarios que garanticen una gestión comunal eficaz y eficiente”.

Pero, se soslayan los efectos de la dependencia económica del Gobierno central que describe con amargura Mikel Rojas, coordinador del proyecto de herrería de Cacique Tiuna: “Estamos parados desde hace casi un año a la espera de 236.000 bolívares. Las 14 personas que nos formamos como brigadistas en el Inces no tenemos otra opción sino matar tigres para llevar algo de comer para nuestras casas”.

Otros inconvenientes frenan el empeño de los 130 voceros de los 2 consejos comunales que integran esta comuna de la parroquia Coche: Vencedores Socialistas y Manuelita Sáenz. Hace 2 semanas asaltaron la carpintería donde 9 personas de la comunidad fabrican muebles que se venden por un precio 60% más bajo que el del mercado, afirmó Alexis Valdivieso, instructor del Ministerio de Industrias Básicas y coordinador de una incipiente red comunal de carpinterías.

A pesar de todo, en la entrada de la antigua clínica veterinaria del hipódromo, dos mujeres jóvenes, vestidas con franelas y gorras que las identifican como militantes del oficialismo, daban forma a unas camas con las pocas lijas que les dejaron los ladrones.


Tutelaje y autonomía

Con varias décadas de experiencia comunitaria, Lara es pionera en la promoción de las organizaciones del Poder Popular, en los términos en que las entiende el oficialismo. Julio Chávez, ex alcalde del municipio Pedro Elías Torres y vicepresidente de la Comisión del Poder Popular de la Asamblea Nacional, resume dos lecciones aprendidas: 1) el nuevo modelo de Estado se debe construir desde abajo y no se puede imponer desde arriba y 2) son los consejos comunales, a partir de sus auténticas necesidades, los que deciden cómo y cuándo se congregarán como comuna.
Así como en Lara, en la comuna del 23 de Enero tienen tradición, aciertos y desaciertos. Varios proyectos están en marcha, todos –excepto uno– han tenido el apoyo económico de algún ente gubernamental. Funcionan una textilera, una empaquetadora de azúcar y una fábrica de bloques. La empresa que emprenden con capital propio es una compañía de televisión por cable. Salas reconoce que el proceso “ha sido ensayo y error”. De hecho, un proyecto de criadero de cachamas se les vino abajo porque estos peces de agua dulce no se adaptaron al clima del 23 de Enero. No todos están preparados para nadar en la cultura comunitaria.

Esta comuna empieza a asumir algunos papeles del Estado en una muestra de la poca claridad de los límites en las funciones entre el Poder Popular y los demás poderes. Por ejemplo, la seguridad. “Tenemos 48 cámaras, altoparlantes y radios, desde que disponemos de este sistema no hay homicidios”, relata Yerlin Hernández, de 20 años de edad, quien milita en Alexis Vive desde los 15 años y ahora es la responsable de la radio Arsenal. Toda la vida ha vivido en el 23 de Enero y asegura que ha cambiado “un mundo”. Defiende la decisión de impedir la entrada de los cuerpos policiales. “Si nosotros asumimos el poder popular, ¿por qué llamar al Estado? La comuna desplaza a las instituciones, por eso nos encargamos de la seguridad”, expresa.
En su libro Del Estado burocrático al Estado comunal, el investigador del Centro Internacional Miranda Víctor Álvarez indica que “la naturaleza antiburocrática de la comuna erosiona y socava el poder político represado en los niveles de gobierno estadal y municipal. De allí que la eliminación de las gobernaciones y alcaldías sea un tema subyacente en el impulso de las comunas, sobre todo cuando la manera de ejercer el poder en los estados y municipios son todavía una rémora de la cuarta república”.

Ante las elecciones de gobernadores y alcaldes, las dudas sobre el choque entre estas instancias y las comunas parecen inminentes. Las funciones se solapan, las mangueras se pisan. Sin embargo, está prevista la coexistencia. José Gregorio Delgado, coordinador de la Escuela de Vecinos, refuta al investigador del Centro Internacional Miranda en cuanto a la eliminación de gobernaciones y alcaldías. “Experiencias como las del municipio Pedro León Torres, en Lara, han sido exitosas, precisamente porque la alcaldía se ha puesto al servicio de los consejos comunales. Si los caroreños tuvieran que esperar por los recursos que les asigne el Gobierno central desde Caracas, no habrían avanzado”, afirma.

La inobservancia de las normas se siente en la comuna El Panal 2021. A pesar de eso han recibido, al menos, 6.350.000 bolívares provenientes de fondos públicos. “Las formalidades legales no las hemos tomado en cuenta para nuestro desarrollo. No tenemos carta fundacional, por ejemplo”, dice Salas. En realidad, si quisieran tenerla podrían bajarla de la página web del Ministerio de las Comunas, porque hay un formato preempacado para fundar una comuna.
Delgado opina que la comuna es burocráticamente muy pesada. Y saca cuentas: “Se requiere articular la voluntad de no menos de 80 personas sólo para cubrir las vocerías de las principales instancias organizativas de una comuna, según lo establecido en la ley. Una ley que, por cierto, no se ha aplicado en ninguna de las comunas en construcción, pues, por ejemplo, para la creación de una comuna se debe elaborar una carta fundacional que, además, debe ser sometida a referéndum. Eso no ha ocurrido en ninguna parte del país. El proceso se ha desarrollado muy informalmente y no hay una alineación absoluta de las organizaciones populares con la idea de comuna. Hay dudas. Si existiera una voluntad popular plena ya habría 10.000 comunas. Cuando la gente no identifica como una necesidad la constitución de una comuna, ese proceso no avanza”.

“Comuna o nada”

En el programa de gobierno 2013-2019, Chávez también propone la constitución de 250 Salas de Batalla Social “como figura política complementaria para lograr la agregación de consejos comunales y elaboración de planes integrales de gestión comunal”. Sin embargo, las Salas de Batalla Social no figuran en las leyes del Poder Popular y, más bien, corresponden a una instancia política partidista propia del oficialismo.
Como vocera de la comuna Cacique Tiuna, Aponte aclara que, en todo caso, la última palabra la tiene la asamblea de ciudadanos y que el componente partidista no debilita sino fortalece el trabajo comunitario.

La instrumentalización ideológico-partidista de los consejos comunales fue advertida inmediatamente después de su regulación legal: “El mecanismo de entregar directamente los recursos desde el Ejecutivo a las comunidades, a través de los consejos comunales, puede servir también para comprar votos y lealtades. Es decir, que estos espacios podrían constituirse en caldos de cultivo para que prosperen el clientelismo, el paternalismo y la corrupción”, escribió en 2007 la investigadora del Cendes Thaís Maingon.

El 20 de octubre de 2012, en el primer consejo de ministros realizado después de las elecciones del 7-O, Chávez manifestó su disgusto con el poco avance de las organizaciones del Poder Popular.

La ministra para las Comunas, Isis Ochoa, no estuvo presente para dar explicaciones y el Presidente fustigó al resto de los ministros: “Yo he pensado varias veces echar atrás y eliminar el ministerio. ¿Saben por qué? Porque entonces nosotros hemos asumido que el problema de las comunas es de un ministerio y eso es un gravísimo error que seguimos cometiendo”.
El Presidente de la República exigió la implantación del nuevo Estado comunal, a como dé lugar: “Independencia o nada, comuna o nada. ¿O qué es lo que hacemos aquí?, dijo a sus ministros en Miraflores. Desde Cacique Tiuna, el herrero Mikel Rojas, que tiene un año esperando financiamiento para poner en marcha su empresa socioproductiva, podría responderle como hace a quien le pregunta sobre su trabajo: “Aquí no estamos haciendo nada”.


¿“Desbaratar” las gobernaciones y alcaldías?


En octubre de 2010, después de que la Asamblea Nacional aprobó las leyes del Poder Popular, el diputado Aristóbulo Istúriz expresó: “Es el momento de 'desfaratar' las gobernaciones y alcaldías”.

Ninguno de los instrumentos normativos admitía la posibilidad de eliminar las instancias regionales y locales de gobierno, pues ello violaría la Constitución, cuyo artículo 16 indica que la división político territorial debe garantizar la autonomía municipal y la descentralización político administrativa.


No era la primera vez que un dirigente del oficialismo manifestaba al empeño de subvertir la estructura federal descentralizada del Estado. En octubre de 2007, el fallecido Carlos Escarrá dijo: “cuando los consejos comunales tengan la fortaleza que deben tener y, a su vez, se madure desde el punto de vista de las asambleas de ciudadanos, ciertamente ya no tendrán razón de ser los municipios”. En marzo de ese mismo año, el diputado Darío Vivas, que actualmente preside la Comisión del Poder Popular de la Asamblea Nacional, señaló que el propósito era desplazar las “viejas” instituciones, en referencia a las gobernaciones y alcaldías. En la Ley de Presupuesto de 2013 los recursos ordinarios destinados a la construcción del Estado Comunal son mayores a los que recibirán las regiones y municipios por situado constitucional.