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La turbulencia de la cooperación brasileña

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La compañía brasileña de construcción Norberto Odebrecht  presenta las instalaciones del Complejo Agroindustrial José de Abreu e Lima, en  Anzoátegui, como uno de los nueve proyectos inconclusos que desarrolla en  territorio venezolano, donde se ha convertido en una de las mayores proveedoras  de servicios. La ingeniería aportada por la firma es apenas un aspecto de la  participación amazónica en los planes para expandir la soya en la mesa de  Guanipa: la transferencia de tecnología para el manejo de los cultivos y del  proceso industrial de transformación de la materia prima también forman parte de  la cooperación en el área. El respaldo del país vecino es una cristalización del  convenio marco de Paraná, firmado en 2008 entre los gobiernos de Venezuela y  Brasil. La ejecución del acuerdo no ha  estado exenta de turbulencias.

Un informe interno sobre el Abreu e Lima explica que el  Instituto de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura y Tierras firmó con  Odebrecht un contrato de “administración delegada” (figura que no se menciona en la Ley de  Contrataciones Públicas). El documento no detalla las condiciones del acuerdo,  pero sí señala que la empresa extranjera se hizo responsable no sólo de las obras sino también de los gastos y costos operativos del complejo, los cuales  eran reembolsados periódicamente por el Gobierno. La constructora brasileña, de  acuerdo con el texto, se separó de las responsabilidades administrativas por  retrasos en los pagos: “Por razones de índole financieras, este compromiso fue  suspendido en el mes de agosto de 2012 motivado a que la empresa contratista no  recibía los pagos pendientes”. No pudo confirmarse si la situación se mantiene:  se pidió una entrevista con un vocero de Odebrecht, pero  la petición no fue respondida. Se constató que personal identificado con el logo  de la compañía, no obstante, se mantiene en las obras.

Embrapa, empresa pública brasileña, tenía una misión  clave en la asesoría tecnológica. Brasil es un gigante en la industria de la  soya. Sus exportaciones el año pasado superaron 26 millardos de dólares sólo en  materia prima, como granos, harina y aceite sin refinar. Elías De Freitas, ex representante de Embrapa, dijo en 2009 que la mesa de Guanipa era un territorio  apropiado para replicar lecciones aprendidas en territorio brasileño. A Embrapa también se remitió una comunicación para pedir opiniones sobre los rendimientos del Abreu e Lima, y no hubo  respuesta.

Sementes Produtiva -empresa privada localizada en la  ciudad de Formosa, estado de Goias- es uno de los mayores proveedores de semilla  para el complejo agroindustrial. Su producto llega a los anaqueles de Agropatria a través de Embrapa. Se calcula que en los últimos 2 años han provisto material para sembrar una superficie equivalente a  60.000  hectáreas. “Las variedades Tracajá y Sambaiba se han aclimatado totalmente en Venezuela”, explica Francisco Fernández, representante de la compañía en el país. El vocero considera sin fundamento las acusaciones sobre baja calidad del material. “El producto recibe certificados de Embrapa y del Servicio Nacional de Semillas de Venezuela. No  podemos responsabilizarnos por el manejo que se le da después de la entrega”.  Los expertos consideran que las semillas de ese rubro son muy delicadas y exigen una manipulación especial. Sementes Produtiva  es la marca de las que fueron halladas en el vertedero de Caico Seco.