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El salvavidas del asilo se aleja

Ilustración Beatriz Díaz

Ilustración Beatriz Díaz

Venezuela está entre los 10 países que más solicitan asilo en España y Estados Unidos. Los venezolanos coinciden en la lista con ciudadanos que huyen de zonas de conflicto como Irak o Siria. Abogados de inmigración identifican un pico en las solicitudes en 2014, luego de los meses de protestas que dejaron más de 3.000 detenciones. Las oficinas de migración están abarrotadas de expedientes; un caso que se introduzca hoy será revisado en 2019. Pero también prevén una deportación masiva de venezolanos que están utilizando la vía del asilo para escapar de la crisis económica y social que vive el país, razones que no aplican para solicitar protección. Advierten que ante el éxodo masivo podría ponerse un alerta migratorio sobre el país

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Miguel Leal, de 24 años de edad, está detenido en la sala de asilo del aeropuerto de Barajas, en España, desde el jueves 30 de junio. Olvidó los documentos de entrada al país europeo en el equipaje de viaje y cuando llegó a Madrid solo presentó el pasaporte venezolano y la tarjeta de embarque. No tuvo la posibilidad de acceder a las maletas para comprobar que traía consigo una carta de invitación remitida por su madre, Rosadela García, quien es ciudadana española. Además de otros recaudos que le permitirían solicitar su residencia y permanecer legalmente en el país adonde pretendía emigrar.

A pesar de la gestión de su mamá para recuperar el equipaje, ello no fue posible. La hermana del joven, Luz Charmed, envió el 1° de julio un correo al Consulado de Venezuela en Madrid para exponer el caso y evitar la deportación, la cual estaba programada para ese día. El organismo respondió dos días después: “Su familiar debe asistir a la sede y presentar formalmente la situación”. Para entonces ya un abogado estaba atendiendo el caso. “Nos aconsejó que solicitara el asilo. Mi hermano en una ocasión fue amenazado y extorsionado para ser secuestrado, eso facilita un poco el proceso. Ya le hicieron una entrevista y el abogado privado que se contrató presentó el caso. Miguel se encuentra en la sala de asilo, allí la Cruz Roja le ha dado productos de higiene personal, comida y mantiene comunicación con sus familiares”.

Ese mismo día otro joven venezolano pidió asilo, pero el proceso le fue negado y enseguida lo deportaron. El martes ocurrió lo mismo con Miguel, las autoridades decidieron no darle el beneficio de protección, pero apelará la decisión: “El abogado recurrirá a un reexamen, ya tenemos copias de las denuncias por amenazas que sufrió en Venezuela. El problema fue que Miguel dejó los papeles de entrada en la maleta, lo interrogaron y se equivocó en decir qué tipo de tarjeta le haría mi madre. Y como última instancia se recurrió al asilo, por eso la negativa”, explicó Charmed por teléfono el miércoles.

Experiencias como esta colocan a Venezuela entre los 10 países que más solicitan asilo en España y Estados Unidos, naciones que concentran la mayor cantidad de venezolanos fuera del territorio. En un año pasó del puesto 20 a ocupar el lugar 9 en la tabla de países que demandaron protección durante 2013-2014 en la nación europea. De acuerdo con el Ministerio de Interior español, se realizaron 124 solicitudes de asilo en ese período y Venezuela quedó por encima de países en guerra como Irak, con 115 solicitudes. Pero en el informe de 2015, publicado en junio de este año por la Comisión de Ayuda Española de Refugio, apareció como la quinta comunidad con más gestiones de protección internacional al alcanzar 596 peticiones. La lista la encabezan Siria, Ucrania, Palestina y Argelia. Venezuela superó a Marruecos, República Dominicana, China, Malí y Nigeria.

La situación es similar en Estados Unidos. Solo en el primer trimestre de este año 3.507 aplicaciones fueron presentadas ante la oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración. Entre 2003 y 2014 ese país ha otorgado 8.882 asilos a venezolanos. Después del paro petrolero y de la reelección de Hugo Chávez en 2006 hay dos picos de otorgamiento de protección. En febrero de 2014 comenzó el pico en el número de solicitudes. Venezuela ha tomado las primeras posiciones en el top de países que piden protección en suelo estadounidense: en 2015 estuvo de quinta y en febrero de 2016 llegó al primer lugar, según datos del organismo.

Desde hace tres años la crisis en Venezuela se ha intensificado. En la actualidad la escasez de medicamentos alcanza 85%, según la Federación Farmacéutica Venezolana. El informe de Econométrica indica que 84,9% de los productos de primera necesidad están ausentes. Mientras que la inseguridad es lo único que abunda: entre enero y julio de este año, uno de los semestres más violentos, ingresaron a la Medicatura Forense de Bello Monte 2.826 cadáveres. Y la inflación también sigue sumando a la lista de preocupaciones del venezolano.

Aunque esas condiciones no estén consideradas entre los motivos para entrar en la categoría de asilo, son las principales causas por las que muchos venezolanos salen casi huyendo de Venezuela, algunos con el salvavidas del asilo para poder establecerse legalmente en otro país. “La situación es extrema. La conflictividad ha elevado la petición de protección, pues el Estado no la garantiza. La gente se siente atemorizada en la medida en que no esté con el proyecto político actual. El aparato productivo está por el piso. Ese es el diagnóstico”, expresa la internacionalista y abogada Milagros Betancourt.

Escape temporal. La huida de la crisis en Venezuela por vía del asilo se inicia cuando la persona es admitida y logra la entrada al país. En España el proceso ocurre en la Unidad de Extranjeros de la Policía Nacional. Cuando la solicitud es presentada la entidad comienza una preevaluación para verificar que existan motivos para admitirlo a trámite. Si es así, entonces entregan una tarjeta de documentación como residencia provisional y el pasaporte queda retenido. Si al transcurrir seis meses no se ha admitido el asilo, se renueva la residencia, que ahora contendrá un sello de autorización de empleo. La respuesta sobre el beneficio de asilo podría tardar uno o dos años, dado que el país recibe a muchísimos inmigrantes que huyen de conflictos armados en África y Medio Oriente. Además, la falta de formación de gobierno en España, que obligó a repetir elecciones, ha hecho aún más lento este proceso.

José Carrero, miembro de la Comisión de Extranjería del Colegio de Abogado de Santa Cruz de Tenerife, afirma que el asilo es un derecho humanitario internacional. “Es básico que la persecución sea individualizada o individualizable, en ese sentido es que se puede ser objeto a este recurso. Lo que sucede es que los venezolanos se vienen muy mal asesorados con respecto al tema”, manifiesta. Hasta el momento él maneja cinco peticiones que están en fase de evaluación. Este año también le ha tocado asistir a tres venezolanos que fueron inadmitidos por las autoridades en el aeropuerto: “Hay una constante. La gente se viene sin cumplir los requisitos de entrada. Pero también muchos están presentando solicitudes infundadas, se inventan credenciales de partidos políticos”.

En Estados Unidos el asilo afirmativo se realiza durante el primer año en el país, una vez recibida la petición por la oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, el organismo llevará a cabo la toma de huellas digitales y la verificación de antecedentes. Si al transcurrir 150 días desde que se presentó y no se ha obtenido respuesta, la persona puede aspirar a la autorización de empleo, la cual tarda 90 días y debe renovarse cada año. Demora aproximadamente 4 años conocer la decisión ante el retraso que presenta el organismo por ausencia de personal y la cantidad de solicitudes de todo el mundo, que asciende a 17 millones. Este año apenas revisan la documentación que fue recibida en mayo de 2013. Y la prioridad son los casos de naturalización ante las elecciones presidenciales de noviembre.

La abogada estadounidense Stefany Green dice que para entrar en ese proceso se debe estar calificado: “He visto venezolanos que piden asilo porque no hay comida ni medicinas, por las colas y la inseguridad. Esto es una situación generalizada que le ocurre a toda la población. Para que sea asilo el castigo debe estar personalizado, como, por ejemplo, ser un perseguido político”.

El abogado Víctor Badell, especialista en inmigración, agrega que el procedimiento no se ha utilizado como está previsto en la ley, sino para ganar un beneficio migratorio: “Las personas saben que a largo plazo su caso no va a tener fundamento; sin embargo, tendrán la oportunidad de trabajar durante cuatro años”.

Esa situación ha permitido que los solicitantes tengan la oportunidad de empleo, pues ante el congestionamiento del servicio es evidente que durante los 150 días no recibirán la notificación de entrevista con el oficial de inmigración, que determinará la aprobación del requerimiento. El asilo que se presente hoy será revisado aproximadamente en 2019.

La internacionalista Betancourt señala que los venezolanos han pedido asilo en la desesperación de cómo llegar a Estados Unidos y permanecer legalmente: “Cuando piden protección en suelo norteamericano, al ingresar al país, no te pueden devolver si se alega que corres peligro, que tienes miedo, hasta tanto no se determine si el peligro es real. Eso toma su tiempo. Entonces es un mecanismo para estar en Estados Unidos aunque sea de forma temporal”.

Pero Badell advierte que el número de negativas en asilo en los próximos cuatro años será sustancial: “Cuando el servicio de inmigración revise en detalle verá que los casos no tienen fundamento”. Aclara que el asilo es un derecho internacional para quienes sufrieron o sienten temor de persecución por su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular, de género o sexual u opinión política. “Están viniendo prácticamente a diario, pero son más los casos que rechazo que con los que trabajo”, enfatiza el especialista radicado en El Doral, Miami.

No todas las aplicaciones de asilo están en la misma condición. En este momento la abogada Green tiene cerca de 50 solicitudes de venezolanos, sobre todo casos de integrantes del movimiento estudiantil y de quienes participaron en las protestas de 2014, cuando se contabilizaron 3.127 detenciones arbitrarias y 157 casos de tortura y malos tratos en más de 3.671 manifestaciones, la cifra más alta en los últimos 25 años, de acuerdo con Provea.

“Ellos están calificados para obtener la medida de protección, son casos fuertes. Durante ese año recibí la mayor cantidad”, asegura Green. En diciembre del año pasado logró el beneficio para una venezolana que hizo la solicitud en 2013. La entrevista fue al día siguiente de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre en Venezuela. “El funcionario de inmigración que entrevistó a mi cliente le dio las felicitaciones por el triunfo de la oposición y lamentó la situación que los ciudadanos viven allá, la cual calificó de muy grave”, comentó Green.

Quien recibe protección en suelo estadounidense cambia de estatus migratorio. Tiene el privilegio de tránsito de asilo a residencia permanente y luego optar por la nacionalidad. También, de acuerdo con el caso, se confiere ayuda económica y asistencia médica. En España es similar en cuanto a las posibilidades de residencia. Sin embargo, no hay presupuesto para ciertos beneficios sociales. En ambos casos recomiendan a los asilados no regresar al país de origen.

La iglesia del asilo. Gran parte de las pruebas utilizadas por venezolanos cuando construyen el caso de asilo en Estados Unidos se remiten a denuncias de robos, secuestros, extorsión y amenazas, incluso se presentan con sellos del Cicpc, pese a que ser víctima de delitos comunes no entra en la categoría de asilo. Badell señala que el funcionario de inmigración se enfoca en quién es el agresor y si no guarda relación o no se identifica con el gobierno nacional, el requerimiento no procede.

Desde 2014 se utilizan pruebas forjadas y denuncias falsas formuladas en organismos policiales de Venezuela. Ante esas irregularidades Badell calcula que 80% de los asilos solicitados en los últimos dos años serán negados. Existen otras situaciones que también repercutirán en la negativa masiva de asilos. En Miami, donde se presenta la mayor cantidad de peticiones por venezolanos, hay lugares donde efectúan trámites de manera ilegal. Se trata de organizaciones “paralegales” que dicen saber de derecho y preparan los casos.

Un venezolano que prefiere mantener su identidad en reserva solicitó ayuda en una iglesia para tramitar el asilo a bajo costo: “Me hablaron de la iglesia, ya yo había recorrido cualquier cantidad de sitios. Entré a misa y después fue la charla. Allí nos dijeron que nuestra situación estaba dentro de los parámetros y que sí calificábamos para el asilo. Pero no fue así. En el fondo se están aprovechando del desespero de las personas y te ilusionan con mentiras. Tratan de tenerte controlado, que sepan que les vas a dar constantemente dinero. A la larga terminas gastando más de lo que podrías haber pagado a un abogado y no te asisten”, recuerda.

El hombre no superó la entrevista con el funcionario estadounidense y su caso pasó a la Corte de Justicia. Desde entonces lo que quedó entre sus manos fue una orden de deportación final emitida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su documentación continúa retenida por la iglesia. Actualmente pelea para que su caso sea abierto: “Así como yo hay muchísimos venezolanos en la misma situación”.

Ayuda al llegar. La Fundación Venezuela Awareness es una ONG en Miami que brinda ayuda a los venezolanos que llegan al país con limitaciones económicas. Su directora, Patricia Andrade, señala que es común escuchar estos tipos de casos. Expone que la crisis en Venezuela ha promovido los casos de fabricantes de asilos: “Nosotros tenemos programas para contribuir con las personas, pero también les explicamos cómo son los procesos migratorios en Estados Unidos. Tratamos de evitar que sufran estafas por gente inescrupulosa y no calificadas para ejercer. Creemos que eso será una bomba de tiempo que va a explotar cuando se den cuenta de que la mayoría solicitaron erróneamente el asilo dando como motivos las condiciones en que se encuentra Venezuela”.

El director de Refugee Freedom Program, Julio Henríquez, señala que esas organizaciones lo que hacen es colocar un par de pruebas sin realizar un estudio previo de la situación: “Esto genera que las autoridades migratorias comiencen a sospechar y a poner la lupa a casos que sí están justificados”. Advierte que podría venir una alerta migratoria para los venezolanos, aunque en este momento no se ha considerado.

“En inmigración están informados de la realidad de Venezuela. Hacen sus verificaciones. Ante un caso de persecución preguntan si la persona intentó moverse de ciudad. Tiene que haber fundamentos de que lo van a perseguir por todo el territorio nacional. Solo están aprobando 21% de los asilos en las oficinas de Miami”, puntualiza Badell.

Aunque aún no se conocen casos de deportados, podrían venir cuando se comiencen a revisar las solicitudes generadas. Andrade informa que en 2009 deportaron a 502 venezolanos, de los cuales 372 no eran criminales. Durante 2011, 2012 y 2013 Venezuela estuvo fuera de las estadísticas. Sin embargo, en 2014 se conocieron 153 expulsiones. Cuando una persona tiene una orden de deportación final pierde el estatus de solicitante de asilo. Henríquez explica que se debe salir del país o encarar un juicio que puede durar años ante el retraso en los tribunales. El juez determinará por cuánto tiempo el sujeto no podrá entrar a Estados Unidos o si tendrá prohibido el ingreso de por vida.

“Lo peor es llegar a esa situación”, expresa Andrade. En su programa de ayuda no solamente intentan aclarar dudas con respecto al tema migratorio, sino que además brindan apoyo a quienes se encuentren en situación de precariedad y con limitaciones económicas. Desde finales de 2015 recibieron muchas llamadas de venezolanos que estaban durmiendo en el piso: “Damos una ayuda básica a quienes el dinero no les alcanza para pagar los procesos migratorios. Entonces entregamos sábanas, almohadas, cafeteras, vajillas. También les hablamos de programas de alimentación, como el Farmshare, que diariamente reparte comida en El Doral”. En grupos de Whatsapp se integran para auxiliarse.