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El relevo fiel

Toda la dirección de la JPSUV ha estado en cargos públicos

Toda la dirección de la JPSUV ha estado en cargos públicos

El equipo nacional de la JPSUV tiene 32 miembros y la mayoría ocupa cargos de relevancia dentro de la burocracia del Estado. Controlan más de 10% del presupuesto nacional y su labor partidista tiene un claro objetivo: ampliar la base de militantes del chavismo. Dirigen 4 ministerios y varias alcaldías, desde donde trabajan también con esa meta en mente

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Pocos días después del cese de la concesión a RCTV, el 7 de junio de 2007, la Asamblea Nacional abrió sus micrófonos a los estudiantes. En las semanas anteriores, los universitarios opositores habían cobrado notoriedad por primera vez en los 8 años del gobierno de Hugo Chávez al protestar por lo que denominaban “el cierre” del canal de televisión. Para contrarrestar su fuerza, el gobierno aupó a sus jóvenes dentro de las casas de estudio, les brindó mayor alance mediático y convocó a un debate en el Parlamento.

Ese día, del que ayer se cumplieron 7 años, hubo 12 intervenciones, 2 de oposición –cuyo grupo se retiró luego del primer discurso argumentando que el verdadero debate tenía que darse en la calle– y 10 oficialistas. Los chavistas abrieron con Andreína Tarazón, hoy ministra de la Mujer y jefa de la Gran Misión Hogares de la Patria, y cerraron con Héctor Rodríguez, ministro de Educación y vicepresidente del Área Social. Ambos son hoy las figuras jóvenes de mayor poder en el gobierno. 6 de sus otros 8 compañeros ese día también ostentan cargos de distinta relevancia en la burocracia del Estado. Destacan Robert Serra, diputado en la Asamblea Nacional;  Yahir Muñoz, director general del Ministerio del Servicio Penitenciario; y César Trompiz, viceministro de agenda y asesoría presidencial y creador junto al hijo de Nicolás Maduro de la Red de Apoyo a la Revolución.

Todos forman parte de la Juventud del PSUV (JPSUV), grupo creado por Rodríguez en 2008 por orden directa de Chávez y que tiene como función principal la “captación, organización, movilización y formación” de jóvenes para, entre otros objetivos, mantener fresca y en continuo aumento la base de votantes del chavismo. Para esa tarea trabajan en contacto directo con ministerios, instituciones del Estado y alcaldías, entre las que destacan Guacara (Carabobo) y Barcelona (Anzoátegui).

El equipo nacional de la JPSUV está compuesto por 32 miembros, 21 de los cuales tienen más de 30 años de edad. Todos pertenecen o han pertenecido a alguna nómina del Estado. Actualmente, 4 son ministros, 8 son viceministros y 9 son directores de alguna oficina ministerial. La imbricación con la burocracia del Estado existe también en los equipos estadales, municipales y parroquiales, según datos obtenidos de la base de datos del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y otros documentos oficiales. 

Aparte de Serra y Trompiz, que no pertenecen al equipo nacional, hay al menos otros 4 viceministros que tampoco integran esa dirección, pero que están vinculados con la organización. De igual manera, la mayor parte de los directores regionales del Ministerio de la Juventud son miembros de los equipos estadales de la JPSUV o trabajan en estrecha coordinación con ellos. El nexo con el Estado llega hasta la base de militantes: entre los 13.255 miembros que tiene el grupo de la organización en Facebook, más de 1.100 dicen ser empleados públicos, algunos incluso relacionados con el TSJ, el CNE y la FANB. Más de 1.300 publican tener nexos con alguna universidad pública y más de 300 con escuelas de ese tipo. El mayor número de miembros no informa dónde trabaja o estudia.

Ampliar la base. Conciertos musicales, organización de torneos deportivos, transmisiones de partidos de fútbol y debates políticos. La organización de todos esos eventos forma parte de una estrategia de la JPSUV para entrar en contacto con los jóvenes de las comunidades e irlos acercando al partido con el fin de ampliar su base. “Vamos identificando a todos los jóvenes que participan en esas actividades y los atendemos y acompañamos permanentemente. Luego, cada vez que se abre el registro de militantes, esos compañeros pasan a formar parte del partido”, explica Heryck Rangel, coordinador de Política Electoral del equipo nacional de la JPSUV.

La organización dice tener al menos 4 miembros en cada una de las 13.683 Unidades de Batalla Hugo Chávez que tiene el partido en todo el país. Es en ese nivel en el que se unen la JPSUV y el PSUV. De resto, sus estructuras son diferentes, aunque marchan en paralelo. Esto los hace tener un equipo por parroquia, municipio y entidad federal. Cada una de esas direcciones debe organizar eventos para atraer a jóvenes de su jurisdicción. En ocasiones son hechos de manera muy austera. “Muchas veces dependíamos de un pequeño video beam y una tela blanca para transmitir un partido”, comenta un ex miembro de un equipo de Caracas que prefirió declarar en condición de anonimato. Otras veces tienen apoyo de ministerios, por lo que los recursos aumentan. “Cuando ponían pantallas gigantes en plazas por partidos de fútbol, algunas veces le tocó a mi equipo ir al lugar para entregar información”, revela el ex dirigente.

En la Memoria y Cuenta 2013 del ministerio de la Juventud se indica que este despacho y el Instituto Nacional de la Juventud gastaron más de 70 millones de bolívares en la organización de actividades culturales, deportivas y recreativas que tuvieron impacto sobre más de 500..000 jóvenes de todo el país. Se especifica que los proyectos se llevaron a cabo con colectivos e instituciones educativas. No se menciona a la JPSUV.

Estos dos entes estatales son controlados en su totalidad por miembros de la organización partidista. El ministro de la Juventud y presidente del Instituto es Víctor Clark, figura cercana a la primera dama Cilia Flores y miembro del equipo nacional. Desde 2005 hasta 2014 trabajó en la Asamblea Nacional, donde llegó a ser secretario del Parlamento. 

En las cuentas de Twitter de Hanthony Coello y Mervin Maldonado, viceministros de Juventud, hay fotos de algunas de estas actividades. En una del 17 de mayo de la llamada Ruta Creativa se ve cómo enseñan a hacer grafitis del rostro de Hugo Chávez. En otras imágenes se registra la realización de “congresillos de economía” de la JPSUV en auditorios de instituciones públicas como universidades. Los eventos del ministerio y los del partido muestran siempre una simbología y una decoración distinta.

El Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional del Deporte también revelan en sus memorias gastos en actividades comunitarias para jóvenes. Más de 8 millones de bolívares se destinaron al financiamiento de proyectos deportivos comunitarios y a la entrega de 12.852 kits deportivos. En la cuenta de Twitter del viceministro de Actividad Física, Pedro Infante (@PedroPsuv), otro miembro del equipo nacional de la JPSUV, hay fotos que evidencian que el partido estuvo involucrado en algunos de esos eventos. En una imagen del 17 de mayo se ve a Alejandro Méndez, candidato de la organización para la Alcaldía de San Cristóbal, regalando balones en un acto de una toma deportiva. Algo similar ocurrió el año pasado en las campañas de Antonio el Potro Álvarez para la Alcaldía de Sucre y de Ernesto Villegas para la Metropolitana. El 3 de octubre de 2013, por ejemplo, participaron en una donación de más de 10.000 kits en Petare. Ambos perdieron las elecciones. 

En total, miembros de la JPSUV están a cargo de 4 ministerios (Educación, Mujer, Juventud y Pueblos Indígenas), más de 15 viceministerios, 7 alcaldías, 2 institutos nacionales y otros entes públicos. Manejan al menos 57 millardos de bolívares para 2014, más de 10% del presupuesto nacional de este año. La mayoría de las cuentas de Twitter y Facebook de esos representantes del Estado revela su papel dual entre los ministerios y el partido. El artículo 221 del reglamento de la Ley de Procesos Electorales prohíbe a los funcionario utilizar su cargo para “favorecer o perjudicar electoralmente” a alguna opción política. De igual forma, el artículo 67 de la Constitución no permite el financiamiento de los partidos con fondos provenientes del Estado.

El equipo de Héctor Rodríguez. Rodríguez es el coordinador nacional de la JPSUV. Dirigentes políticos de varios ámbitos coinciden en que su posición de mando dentro la organización va más allá del cargo: es la cabeza del grupo y echar un vistazo a la lista de miembros del equipo nacional es casi como ver su agenda de contactos.

Al menos 12 de los 31 integrantes restantes de la dirección compartieron sus años de estudio en la UCV con el actual ministro de Educación. Aunque no todos pertenecían a su mismo grupo estudiantil, PIE 54, con el cual llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de Derecho, destaca su cercanía a Lenin Sosa, Ricardo Moreno (directores del Ministerio de la Juventud), Herick Goicoechea (presidente de Fundacredesa) y José Alejandro Terán (viceministro de Deporte), todos de esa misma escuela.

El diputado Ricardo Sánchez y el periodista Carlos Julio Rojas, dirigentes estudiantiles de la oposición en la UCV en esa época, advierten que Rodríguez tenía también contacto con miembros de las escuelas de Estudios Políticos y de Estudios Internacionales, donde estudiaron otros miembros del equipo nacional de la JPSUV como Clark, Heryck Rangel (director del Ministerio de Educación) y Xoan Noya (viceministro de Relaciones Exteriores).

“Dentro de las filas del chavismo, Héctor era de la parte light y se caracterizó por tender puentes con la oposición. Se podía conversar con él”, recuerda Sánchez, que fue presidente de la FCU. Esa posición lo alejó un poco de otras corrientes oficialistas más radicales dentro de la UCV. Una de ellas era la del M-28, grupo nacido a raíz de la toma de la universidad en 2001 y al cual pertenecía Andreína Tarazón. En el resto del país había otras fuerzas juveniles, como la de la Universidad de Los Andes.

“En la juventud del chavismo hay dos grupos muy fuertes, el de Héctor y el andino, del cual han salido personajes conocidos como Tareck el Aissami (gobernador de Aragua) y Dante Rivas (ministro de Comercio)”, advierte Rojas, también ex miembro de la FCU. Cuando Chávez encomendó a Rodríguez la tarea de fundar la JPSUV, lo hizo con la idea de unificar todas esas fracciones que eran vistas como islas descoordinadas.

Rojas piensa que los grupos han aprendido a convivir. “No es que sean amigos, pero prefieren jugar cerca ante otros factores del chavismo, como los militares, por conocerse desde hace más tiempo. Es mejor malo conocido que bueno por conocer”, afirma.

Los dirigentes andinos son minoría en el equipo nacional de la JPSUV. Destaca Miguel Marín, coordinador de la región Los Andes y director del Programa de Alimentación Escolar, suscrito al Ministerio de Educación. Jehyson Guzmán, viceministro de Educación Superior, y Mervin Maldonado, viceministro de Juventud, ambos de la ULA, no forman parte de la directiva nacional.

Dirigentes estudiantiles y políticos aseguran que, mientras Rodríguez controla la JPSUV, el grupo de la ULA tiene mayor contacto con movimientos estudiantiles, muchos de los cuales son gobierno en universidades públicas no autónomas.

Burocratización. Rodríguez es el único miembro de la Juventud que es también parte de la Dirección Nacional del PSUV. La situación no molesta a los muchachos: “Sabemos que vamos a llegar a la dirección política porque los que están allí ahora confían profundamente en la juventud.. La muestra es que Andreína esté donde está y Héctor sea Vicepresidente del Área Social. En la revolución hay una profunda confianza en la juventud (…). Aquí hay mucha disciplina y mucha lealtad. La revolución no se hace desde un cargo. Se hace desde la calle y nosotros somos el relevo”, afirma.

Sin embargo, hay figuras dentro del chavismo que opinan que esta generación pesuvista ha sido contagiada por “ciertos elementos de burocratización” luego de su incorporación a la maquinaria del Estado. Héctor Alejo Rodríguez, secretario general del Juventud Comunista de Venezuela, advierte que se debe trabajar para que el poder popular nunca quede subordinado a la institucionalidad. 

“A veces se ocupan cargos institucionales y se pasa a entender que la política se construye desde esos cargos. No es así, se debe construir desde las bases. Hay que evitar que se dicten las líneas y tareas desde ministerios y se bloquee el crecimiento de aquellas organizaciones de masas que buscan tener autonomía”, alerta el dirigente. El relevo, al parecer, ya está en el poder.

La cifra

2,1 millones de militantes dice tener la JPSUV. De aumentar a 35 años el límite de edad, esa cifra subiría