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El "sí se puede" se escuchó en Ramo Verde

Leopoldo López está detenido en Ramo Verde

Leopoldo López está detenido en Ramo Verde / Foto: Archivo

Desde la prisión militar, donde ha permanecido 669 días aislado, Leopoldo López señala que los resultados de las elecciones parlamentarias venezolanas —de los que se enteró por los gritos de alegría que esa noche daban las comunidades vecinas— sumados al triunfo de Mauricio Macri en Argentina abren un período de cambios en América Latina. El líder opositor considera que la resistencia al cambio no está en el pueblo venezolano, sino en una élite que gobierna sin escrúpulos y al margen de la Constitución. El preso político más emblemático del país fue escogido como el Personaje Latinoamericano de 2015 por el Grupo de Diarios América, que reúne a 10 periódicos líderes en la región. Comparte el reconocimiento con el papa Francisco que por segunda vez es la figura mundial más destacada en este ranking, principalmente por su papel en el acercamiento de Estados Unidos y Cuba

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“Ese día, luego de dos semanas luchando y exigiendo mi derecho a votar, pude hacerlo en horas de la tarde. Pese al aislamiento al que estoy sometido, esa misma noche pude enterarme de los resultados, y no pudo ser de mejor manera: estaba en mi celda cuando de pronto escucho a cientos de personas que viven cerca de la cárcel gritando ‘¡sí se puede, sí se puede!’. Y me sorprendió mucho cuando, en medio de la celebración, pude escuchar ‘¡Leopoldo amigo, el pueblo está contigo!’. Lo primero que me vino a la mente fueron las poderosas palabras de arranque de nuestro himno: ¡Gloria al bravo pueblo¡ y no pude contener la enorme emoción, muy parecida a la que tuve el día que recibí la noticia de que se habían fijado la fecha de las elecciones luego de que, junto con mi hermano Daniel Ceballos y más de 100 jóvenes en todo el país, hicimos una huelga de hambre de casi 30 días para exigirlas”.

Lograr responder a las preguntas del Grupo de Diarios América sobre la coyuntura política económica y social de Venezuela y las posibilidades de cambio que se abren con el triunfo opositor en las elecciones del 6 de diciembre, es otra victoria frente a los esfuerzos del gobierno para silenciarlo y aniquilarlo políticamente. Todos sus movimientos están vigilados segundo a segundo, las pocas personas que pueden visitarlo (madre, hermanas, esposa, hijos y abogados) son sometidas a rigurosas y a veces humillantes requisas a la entrada y a salida de la prisión militar de Ramo Verde, y tiene prohibido comunicarse directamente con los medios de comunicación social. Como ha sucedido en otras oportunidades existe el riesgo de que conceder esta entrevista le cueste algún castigo a la entera discreción de sus carceleros, porque hasta excrementos han lanzado a su celda.

Sin embargo, ningún otro proceso judicial ha llamado la atención nacional e internacional tanto y tan sostenidamente como el de López. Desde organismos de protección de derechos humanos, encabezados por las más altas instancias de la ONU y la OEA, hasta presidentes y ex presidentes tan diversos ideológicamente como Barack Obama y José Mujica, así como el papa Francisco, han abogado por la libertad del preso político más emblemático del país, condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de prisión por “usar el arte de la palabra”, como se indica textualmente en el fallo de la jueza Susana Barreiros. Y quizás sea el preso político más importante de América Latina, pues los 10 principales periódicos de la región, aglutinados en el GDA, lo escogieron como el Personaje Latinoamericano del Año.

López, que hoy 20 de diciembre cumple 669 días preso, ha superado el encierro y un juicio a puertas cerradas para promover el debate sobre las deficiencias democráticas en Venezuela y las transformaciones institucionales que adquieren mayor viabilidad luego de los comicios del 6 de diciembre. En su opinión, la transformación necesaria e impostergable no se limita a la alternancia en la conducción del Estado, sino que debe orientarse a garantizar la plena vigencia de los derechos consagrados en la Constitución sin exclusión alguna.

—¿Cómo durmió el 6 de diciembre?

—Esa noche me acosté más comprometido que nunca con la lucha democrática. Me dije: ha valido la pena, vale la pena cualquier sacrificio por la libertad de nuestro pueblo. Pensé en el sufrimiento que han tenido que pasar los venezolanos por culpa de un modelo equivocado, importado, que no se parece en nada a nosotros y que ha tratado de ser impuesto por la fuerza. Reflexioné mucho acerca de los venezolanos que en el pasado confiaron en ese proyecto y, defraudados, apuestan por un cambio. Es una obligación de la toda la Unidad comunicarles y hacerlos sentir que ese triunfo es de ellos, para ellos y por ellos. Al día siguiente ya pude enterarme por medio de mi abogado, de los detalles y de la magnitud de la victoria. Fue un plebiscito. No entre opositores y oficialistas, no. Un plebiscito entre todo un pueblo unido y una élite corrupta, ineficiente y antidemocrática encabezada por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ese domingo los venezolanos escribimos un nuevo capítulo glorioso en nuestra historia al doblegar a una dictadura a través de los votos. El pueblo, consciente de toda su fuerza, se expresó por el cambio de forma arrolladora y no solo votó, defendió su voto hasta el final. Los venezolanos le pusimos la mano en el pecho a una élite que ha buscado hacernos creer que un país distinto no es posible y demostramos que es posible.

—Solo ha cambiado el Legislativo. El resto de los poderes públicos sigue controlado por el oficialismo.

—Haber ganado representa la conquista para la lucha democrática de una institución fundamental y representa un debilitamiento de la dictadura, en la búsqueda de su quiebre definitivo. Pero también queda claro que para que Venezuela cambie definitivamente debemos recuperar todas las instituciones. Hoy el TSJ nombrado inconstitucionalmente y que se pretende “renovar” entre gallos y madrugadas para incorporar más incondicionales al régimen antes de que se instale la nueva Asamblea, sigue secuestrado, imposibilitando que haya verdadera justicia en Venezuela. El Defensor del Pueblo solo defiende a la dictadura. La Fiscal General de la República protege a los poderosos y en Venezuela las víctimas que se atreven a denunciar son los que terminan acusados y encarcelados. La Contraloría General de la República solo funciona en épocas electorales para inhabilitar a todo el que piensa distinto, mientras de forma cómplice observa el mayor robo y saqueo que se ha hecho al pueblo venezolano en su historia. El CNE nuevamente jugó un triste papel en este proceso electoral, permitiendo la campaña más abusiva de la historia y extendió de manera ilegal la votación el domingo en un acto desesperado de la dictadura. Con la victoria popular del 6-D, la dictadura está debilitada, sí, pero aún mantiene secuestrados a los otros poderes del Estado, y como ya anunció Maduro los usará para desconocer la voluntad del pueblo. Estoy seguro que nuestros diputados de la Unidad se mantendrán firmes y harán respetar la voluntad popular y que debemos manejar la victoria con humildad y serenidad. La dictadura está debilitada, pero aún vivimos en ella y nuestro pueblo votó para cambiar un sistema que lo oprime, que lo humilla y que imposibilita que pueda encontrar las soluciones a sus problemas más sentidos. La dictadura está debilitada y es nuestro deber no darle respiro. Si Maduro y el resto de las cabezas de los poderes secuestrados por una élite corrupta y antidemocrática torpedean el cambio, pues hay que cambiarlos.

—¿Cuáles son las tareas prioritarias de la nueva legislatura?

—Estoy convencido que la nueva Asamblea Nacional no sólo tiene como tarea dictar leyes democráticas, pues tiene el compromiso histórico de impulsar el cambio político que tanto anhela nuestro pueblo. Estamos obligados al reimpulso económico y a establecer una nueva agenda social para todos los venezolanos. Hay que ser responsable con nuestro pueblo, hablándole con la verdad. No habrá solución a los problemas que sufrimos sin que antes hayamos podido lograr el cambio político de la cúpula corrupta que hoy usurpa el poder. ¿Acaso es posible reactivar la producción y por tanto vencer la escasez y la inflación, dos grandes sufrimientos de nuestro pueblo, mientras continúe en el poder un régimen que frente a la paliza electoral usa como argumento principal para explicar su derrota una ficticia “guerra económica”? ¿Es posible solucionar la inseguridad mientras continúe en el poder una dictadura que no es solo cómplice de la delincuencia sino que mantiene secuestrado el Poder Judicial y por tanto la esperanza de que exista justicia y no reine la impunidad? Hay que salir por la vía constitucional de este desastre lo más pronto posible. Frente a las inmensas injusticias que hoy sufre el pueblo venezolano, no hay espacio para el cálculo político ni para las conveniencias personales. Ante las injusticias, los atropellos y las violaciones a los derechos, se reacciona. A las injusticias se les combate. Yo he decidido enfrentar a esta dictadura en todos los terrenos, tanto en la calle protestando legítimamente, como en lo electoral y en lo moral, y estoy convencido de que vale la pena. Se trata de reaccionar frente a la urgencia. Venezuela se cae a pedazos ante nuestros ojos. ¿Cómo le decimos a los venezolanos que viven angustiados las calles con el temor de perder su vidas que debemos esperar hasta año 2019 para cambiar este sistema?, ¿qué le decimos a los venezolanos que hacen colas todos los días y cuya situación económica empeora al mismo tiempo? Como hemos dicho insistentemente: allí están los mecanismos constitucionales. Ratifico el compromiso con mis compañeros de la Unidad para que, tal como acordamos en julio de 2015, demos una discusión profunda sobre cual mecanismo activar para lograr el cambio político: si es el revocatorio, la enmienda, la renuncia o la constituyente.

—¿Cómo recibe el reconocimiento del GDA?

—Con sorpresa, porque no me lo esperaba. Con agradecimiento a quienes nos seleccionaron, porque no se trata solo de mi persona sino de una causa, la causa de la libertad y la democracia para Venezuela, que hoy abrazamos millones de venezolanos y en especial los que hemos sido perseguidos, atropellados y encarcelados. Y con responsabilidad, porque nos queda un camino por recorrer que debemos visualizar y materializar con un alto nivel de compromiso. El apoyo internacional y los pronunciamientos que nuestra causa ha recibido de los más amplios sectores, que incluyen organizaciones mundiales, regionales, gobiernos, parlamentos, organismos no gubernamentales, activistas, artistas y personalidades, han permitido que se levante el velo de oscuridad y se disipe cierta confusión sobre lo que ocurre en Venezuela. Ello ha hecho posible que se perciba con nitidez que el problema en lo social, lo económico y lo político tiene un mismo origen: la instalación de un sistema de gobierno autoritario, antidemocrático, corrupto, ineficaz y represor, que persigue como único objetivo mantenerse en el poder para beneficiar a una pequeña élite que se ha enriquecido de manera exorbitante y ha dejado al resto del país, a las grandes mayorías, a la deriva, en una crisis sin precedentes en Venezuela. El país ha debido disfrutar de altos niveles de bienestar general, puesto que acabamos de salir del ciclo de 10 años de mayores ingresos a la nación como consecuencia del boom petrolero por altos precios del crudo. Esta nueva percepción de la realidad venezolana por la comunidad internacional será fundamental para el proceso de transición hacia una Venezuela libre y democrática, transición que ha comenzado de manera definitiva el 6 de diciembre con las elecciones parlamentarias y el respaldo democrático y pacífico a un cambio profundo.

—En el panorama que describe ¿qué papel le atribuye a los medios de comunicación?

—Es necesario recordar que en nuestro país el régimen ha utilizado un alicate de asfixia a la libertad de expresión: una tenaza es el control y los abundantes medios del Estado y la otra la autocensura y la compra de medios privados por “dueños desconocidos”, con capitales de dudosa procedencia. Hay que reconocer las excepciones que han marcado distancia con la línea oficial y que representan un dique de resistencia democrática. En ese sentido, destaco la labor de El Nacional, El Nuevo País, Tal Cual, La Patilla, así como de CNN, NTN24 y ABC. También debo destacar y reconocer la labor de periodistas independientes que no han callado su voz y se manifiestan mediante las redes sociales y nuevas tecnologías.

—¿Cómo debe afrontar el liderazgo político y la sociedad civil la violencia promovida desde el gobierno?

—Enfrentar la violencia del régimen en todas sus manifestaciones, física, institucional y comunicacional, comienza por exponerla, por denunciarla en toda su dimensión. Es un error enfrentar la violencia del Estado con el silencio, por eso hay que denunciarla ante todas las instancias nacionales e internacionales. A pesar de que la denuncia formal ante instancias nacionales pareciera ser un esfuerzo en vano, por el secuestro y la impunidad de las instituciones, es necesario hacerlo para que quede registro de quiénes son los promotores de la violencia. Es importante desenmascarar a los violentos con coraje, superando el miedo y construyendo amplias redes de solidaridad con las víctimas. Por otra parte, y es algo en lo que he insistido, no debemos caer en provocaciones respondiendo a la violencia con violencia, pero tampoco con pasividad y sumisión. Por eso los métodos de la lucha no violenta tienen tanta vigencia en la Venezuela de hoy. Debemos continuar y profundizar la organización de la protesta pacífica, que representa una herramienta válida de lucha democrática y constituye un derecho constitucional y universal. Yo estoy preso y condenado ilegalmente a 14 años de prisión por haber denunciado la violencia del Estado. Preso por denunciar y promover la protesta pacífica y constitucional en contra de la élite gobernante responsable de las graves calamidades que hoy sufrimos. Estoy preso, pero jamás arrepentido de haber denunciado a los responsables de la crisis, y de promover el cambio popular, democrático y constitucional para Venezuela.


—¿Por qué la oposición venezolana, más allá de la MUD, no ha podido unirse en un solo bloque?

—Con respecto a la unidad democrática debemos reconocer que se ha avanzado, pero que queda camino por recorrer. En mi opinión, la unidad más sólida, amplia e incluyente la lograremos mediante la ejecución del acuerdo firmado por la Mesa de la Unidad en julio, en el que todos nos comprometimos a que en los próximos procesos electorales todas las candidaturas serán seleccionadas por primarias de base, con la participación de todos, una unidad construida de abajo hacia arriba. Vinculado con este proceso, estoy convencido de la importancia de democratizar la estructura de los partidos políticos. Un partido que promueva la democracia debe practicarla a todos los niveles de su organización interna.

—¿Cuál debe ser la estrategia de la oposición para vencer la resistencia de la dirigencia del chavismo a perder el poder?

—Lo primero es identificar dónde está la resistencia. La resistencia al cambio no está en el pueblo, ni siquiera en los que votan por el PSUV, la resistencia al cambio está en su pequeña pero poderosa élite, que ha secuestrado la democracia venezolana mediante el control abusivo, cómplice y contrario a la Constitución de todos los poderes públicos. Segundo: comunicar con serenidad y aplomo a todos los venezolanos que el cambio que proponemos será en beneficio de las grandes mayorías y que se llevará adelante con respeto a la Constitución y a la convivencia democrática. Tercero: presentar de manera clara y sencilla la ruta constitucional para el cambio. Y cuarto: dar señales muy claras a los que todavía apoyan al régimen de que perder no es el fin del mundo, que es normal que en democracia se gane y se pierda, que luego de 16 años en el poder y por aclamación popular toca un cambio para Venezuela.

 —¿Qué consecuencias puede tener para el gobierno de Nicolás Maduro los supuestos vínculos con el narcotráfico de altos funcionarios y de familiares?

—Lo primero que debe ocurrir es una explicación de Maduro. El silencio que ha mantenido hasta ahora solo abona su presunta complicidad con el narcotráfico. De ser cierto que los más altos niveles del régimen amparan el narcotráfico, lo político y moralmente correcto sería que Maduro renunciara o al menos se separara del cargo, y que se inicie una investigación sobre estos hechos. De no hacerlo por iniciativa propia, corresponderá a la Asamblea Nacional comenzar un proceso con la finalidad de investigar y desmantelar las redes de corrupción y narcotráfico que han penetrado el Estado venezolano al más alto nivel. Hace 22 años Carlos Andrés Pérez fue obligado a someterse a juicio y a abandonar la Presidencia por una investigación judicial relacionada con el destino de una partida secreta utilizada en apoyo a la seguridad de Violeta Chamorro en Nicaragua. Los delitos a los que estaría vinculado Maduro y su élite de gobierno son infinitamente más graves, razón por la cual debe renunciar y someterse a una investigación sobre su presunta responsabilidad ante hechos de corrupción y narcotráfico.

 —¿Cómo imagina la transición política en Venezuela en términos de mecanismos y plazos?

—El primer paso que debemos dar es consolidar el compromiso del liderazgo opositor en cuanto a que Maduro debe salir antes de 2019 y que para lograrlo existen mecanismos constitucionales que podrán ser aplicados de acuerdo con las circunstancias. El mensaje de cambio expresado el 6 de diciembre debe convertirse en mandato popular para el liderazgo político. Si los venezolanos mayoritariamente piden cambio, le tocará al liderazgo definir una ruta pacífica, constitucional y oportuna para lograrlo. Dependiendo de las circunstancias se tendrá que asumir una de las alternativas de cambio en los poderes públicos: adelanto de elecciones, referéndum revocatorio o la convocatoria a una asamblea constituyente. Una vez definida la ruta constitucional para el cambio político, será necesario trabajar en paralelo y de forma simultánea en dos terrenos: el institucional, mediante la Asamblea Nacional, y el político-social para lograr un gran acuerdo nacional sobre los temas más importantes. Este proceso de acuerdo nacional debe incluir al menos cinco grandes temas: 1) convivencia democrática: composición de los poderes públicos, reelección y fortalecimiento de la federación; 2) de la crisis al bienestar social: los cambios en el modelo económico que permitan erradicar la escasez, la inflación y el desempleo, teniendo como prioridad el fortalecimiento de las capacidades de producción nacional; 3) seguridad ciudadana: fortalecimiento de los cuerpos de seguridad y disminución de la impunidad como prioridades; 4) democratización del petróleo: cómo aprovechar al máximo y de manera más democrática la fortaleza de tener las más grandes reservas de petróleo del mundo, y 5) soberanía y convivencia cívico-militar. Con respecto a la transición política, estamos en la obligación de trabajar de manera simultánea el cómo (las vías constitucionales) y el para qué (el destino, la orientación) del cambio. Sobre los plazos, en julio la Mesa de la Unidad Democrática firmó un acuerdo en el que nos comprometimos a consolidar este proceso de cambio durante los primeros seis meses de 2016.

—¿Qué hará usted desde la cárcel para llevar adelante el cambio político que propone?

—No dejaré de comunicar mi opinión y de buscar el mayor nivel de entendimiento entre el liderazgo político y el pueblo venezolano para avanzar en un camino constitucional y democrático hacia el cambio que merecemos los venezolanos.

—¿Cuál cree que será el impacto para América Latina de la victoria de Mauricio Macri en Argentina?

—La victoria de Macri abre una nueva etapa para las relaciones y la integración de los países de América Latina. Una de las primeras declaraciones como presidente electo fue ratificar su compromiso de invocar la Carta Democrática en el caso de Venezuela. Este es un paso muy importante, puesto que pone en el primer nivel de prioridad la salud democrática y el respeto de los derechos humanos en los países de la región. La Carta Democrática que invoca Macri fue firmada por los países del continente en septiembre de 2001. Sin embargo, debido a los ataques a las torres gemelas y la respuesta norteamericana que derivó en la cuestionada guerra de Irak, la salud democrática y el respeto de los derechos humanos pasaron a un segundo nivel en la región y en el mundo. Coincido plenamente con Macri en que, luego de 15 años de haber firmado la Carta Democrática, ha llegado el momento de que la integración latinoamericana tenga como prioridad la promoción y defensa del sistema democrático y el respeto de los derechos humanos. En este sentido, con la victoria de Macri podemos hablar de un nuevo ciclo, en el contexto del cual, estoy seguro, veremos cambios similares en Brasil y Venezuela, entre otros países de la región.